El pastor evangélico cree que los gays “están en contra de la voluntad de Dios”, pero no piensa que “la universalidad de los homosexuales quieran tener relaciones sexuales con los animales y con los niños”. Foto: Nicolás Der Agopián

El diputado Dastugue afirma que si el Partido Nacional llega al gobierno debe revisar todas las leyes de la “agenda de derechos”

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Nº1923 - al de Junio de 2017
entrevista de Federico Castillo y Guillermo Draper

“El Señor es nuestro juez, nuestro legislador y nuestro rey. Él cuidará de nosotros y él nos salvará”. La frase, que acompaña una imagen del Palacio Legislativo, está estampada en un cuadro que el diputado blanco Álvaro Dastugue tiene encima de su cabeza en el despacho . A un costado, otra imagen gana presencia en la oficina. Es una foto en sepia del caudillo Wilson Ferreira Aldunate. Dastugue viene de una familia blanca, wilsonista. Era apenas un niño pero tiene el recuerdo nítido de ver a su madre llorando y abrazándolo para decirle que Wilson había muerto. Hijo de estancieros, se crió en un campo de Tacuarembó hasta los 13 años, cuando sus padres se separaron y se fue a vivir con su madre a Rivera. Dice que ahí transitó una juventud “complicada”, “rebelde”. Y que en plena “crisis existencial”, a los 22 años, encontró en la Iglesia evangélica un alivio para sus “problemas internos”. Está casado con la hija del pastor Jorge Márquez, el líder de la Iglesia Misión Vida para las Naciones y quien lo ungió como pastor de esa congregación en el año 2008. El diputado Dastugue asegura que militó toda su vida en el Partido Nacional, pero que empezó a trabajar fuerte de cara a las elecciones de 2009 junto al reciente fallecido caudillo canario Alberto Perdomo. Luego conoció a la senadora Verónica Alonso, se plegó a su grupo y gracias a una de sus listas alcanzó la diputación por Montevideo. Hoy, Dastugue se siente fuera del sector Alianza Nacional. Aún no lo anunció formalmente. Lo hará en los próximos días. Dijo que se va porque siente que el senador Jorge Larrañaga se “apresuró” en tomar la decisión de ser precandidato. Y que ve en Alonso o en el intendente de Cerro Largo, Sergio Botana, a dos potenciales figuras para competir por ese puesto. Ferviente militante en contra de la ley de marihuana, se siente representante de “principios y valores cristianos” que están “directamente relacionados con el Partido Nacional” e imagina un gobierno blanco en el que se revisen todas las leyes de la denominada “agenda de derechos”, entre ellas la ley del aborto y la del matrimonio igualitario. Lo que sigue es un resumen de su entrevista con Búsqueda.

Una cuestión que lo ha vinculado con la senadora Alonso es su trabajo social en los hogares de Beraca. ¿Cómo funcionan esos hogares?

—Yo vivo en un hogar Beraca. Vivo con 120 personas, de las cuales entre 60 y 70 están saliendo de una situación de adicción, la gran mayoría a la pasta base. Es un hogar de hombres, en donde viven 15 matrimonios, de los cuales la gran mayoría son de jóvenes que ingresaron al hogar con su familia afuera y se fueron sanando e invitaron a sus novias, y después esposas, a seguir su vida en Beraca. Yo vivo con mi esposa y mis dos hijas allí. A Alonso siempre le llamó la atención la tarea social que se hace en los hogares, y los ha recorrido, y se ha interesado en el trabajo que hacemos.

—¿Qué papel juega la Iglesia dentro del Partido Nacional? ¿Hay una bancada evangelista?

—No hay una bancada evangelista, nunca se formó. Los que dijeron eso faltaron a la verdad. Hay tres diputados titulares que tienen la fe evangélica —Gerardo Amarilla, Benjamín Irazabal y yo— y las Iglesias a las que vamos son muy similares en sus doctrinas y sus prácticas. Pero nunca se constituyó una bancada evangelista.

—¿Y qué papel juega entonces la Iglesia en la política a través suyo?

—Creo que a escala mundial, principalmente a nivel latinoamericano, la Iglesia evangélica —que es tu pregunta porque la Iglesia católica está presente desde siempre y hay católicos practicantes en toda la política— tiene una incursión muy fuerte en el sistema político desde hace varias décadas. De hecho, en Guatemala el presidente es evangélico, en Costa Rica hay muchos diputados, en México lo mismo, en Brasil hay 115 legisladores evangélicos. Uruguay, Argentina y Chile son los países con menos presencia de los evangélicos. Dentro del Partido Nacional somos un grupo más que trabaja fuerte y con ganas de bendecir nuestro país en los temas que entendemos que son de bendición para nuestro país.

—¿Qué temas, por ejemplo?

—El tema profamilia, el tema por la vida, temas sociales, de drogas. Temas principalmente vincu­lados con la persona en sí.

—En el Partido Nacional hay quienes se preguntan a quién defienden los evangelistas. ¿Representan a sus iglesias o a los blancos?

—Esos cuestionamientos no fueron más que palabras. Solo palabras. Porque hasta hoy, luego de siete años de Gerardo Amarilla en la práctica no hubo problemas. Y yo hace dos años y medio que soy legislador y tampoco he tenido cuestionamientos directos de esa índole. De hecho, me siento muy cómodo dentro del Partido Nacional, porque entiendo que en su Carta Magna defiende principios que yo defiendo. Por ejemplo, el derecho a la vida, el principio número uno en mi orden jerárquico. Y yo represento mis principios y mis valores. La Iglesia tiene un papel muy preponderante en mis principios y mis valores. Al igual que la Biblia, así como la tiene en otros diputados católicos. Pero yo no me he sentido cuestionado.

—¿Usted siente que representa al Partido Nacional o a la Iglesia?

—Siento que represento principios y valores cristianos que entiendo están directamente relacionados con el Partido Nacional. Por ende, entiendo que represento a las dos entidades.

—Usted recién decía que en la región hay un impulso de los evangelistas en la política. ¿Se siente punta de lanza de este proceso que se inicia en Uruguay?

—Sí, yo creo que el puntapié inicial lo dio Amarilla. Creo que soy parte de ese proceso. Y entiendo que la Iglesia evangélico uruguaya intenta incidir en las decisiones que se toman en la nación.

—Desembarcar en la política.

—Sí, sin dudas. Desem­barcar, estoy de acuerdo.

—¿Y cuál es el objetivo último de ese desem­barco?

—¿El objetivo electoral o del corazón? El objetivo del corazón es bendecir la nación. Creo que en lo más profundo del corazón cada legislador intenta lo mejor para el país.

—¿Qué quiere decir con bendecir la nación?

—Buscar el mayor beneficio para la nación. Creo que es el objetivo principal. Si hablamos de la cuestión electoral, intento que cuanto más personas de bien estén en el sistema político, mejor. Sean de la Iglesia que sean o sean ateos. Intento extender la mano a los que sientan que Dios los quiere trabajando en el sistema político. Pero si me preguntan cuántos diputados queremos y hasta dónde pensamos llegar, no me he cuestionado ese tema.

—El pastor Márquez, líder de su Iglesia, dijo que hay cierto lobby gay que impulsaba tener relaciones sexuales con menores y animales. ¿Usted cómo se para frente a esto?

—Miren, soy muy respetuoso con la decisiones personales. No atento contra eso. Lo tomo de la Biblia. El primero que dio el libre albedrío y que dio la libertad de que cada uno hiciera lo que quisiera fue el propio Dios. Creo que el mundo está muy loco, creo que el mundo está muy confundido y hay muchísimas cosas raras. Cuando venía para aquí a entrevistarme con ustedes me llegó un WhatsApp rarísimo, que yo no pregunto si será verdad o no será verdad. Me gustaría investigarlo, no lo he hecho todavía, me llegó hace una hora. Dice así: “La Corte Suprema de Canadá legaliza sexo con animales”, o sea bestializar al ser humano. Son cosas raras. Uno se pregunta: ¿será verdad? Es como que nos dejaron de llamar la atención muchas cosas. Hace dos días me llegó otro WhatsApp sobre una manifestación frente al Congreso de Estados Unidos de tres hombres exigiendo los derechos de matrimonio como si fuera un matrimonio entre un hombre y una mujer, matrimonio, digamos, de los más comunes. Así que está todo tan raro. Si bien fueron declaraciones fuertes (las de Márquez) y llamaron la atención muchísimo…yo no lo digo, lo dice un portal de Internet, que sería bueno investigar si es verdad. De hecho, hay otro portal de noticias que dice que los pedófilos exigen sus derechos, lo dicen portales de noticias de Internet.

—Pero lo que llamó la atención es que el pastor Márquez haya dicho que exista un lobby gay que impulse eso…

—…no lo dijo el pastor Márquez, el periodista se lo afirmó y él dijo que sí. Yo no creo que la universalidad de los homosexuales quieran tener relaciones sexuales con los animales y con los niños. No lo creo. De hecho, tengo amigos homosexuales. De hecho, viví tres años de mi vida con un homosexual en el mismo cuarto —de pasada les aclaro que nunca tuve relación homosexual con ese muchacho, porque algunos a los que les cuento abren grandes los ojos. No soy homófobo, como siempre se prejuicia de antemano por ser pastor o por ser cristiano. No soy homófobo. Y considero la libertad y soy respetuoso de la libertad. No creo que el grupo universal de homosexuales busque esto. Hay de todo en la viña del Señor, dentro de la Iglesia católica, dentro de Iglesia evangélica, dentro de los homosexuales y dentro de todo.

—¿Usted ve la homosexualidad como una enfermedad a tratar?

—Creo que Dios nos hizo hombre y mujer. Eso es lo que creo. Creo que Dios, o saquemos la palabra Dios, la madre naturaleza nos hizo hombre y mujer. Yo no votaría el matrimonio igualitario.

—Hace unos meses, en el programa Suena Tremendo el investigador Nicolás Iglesias afirmó que “cuando una persona homosexual o trans llega a la Iglesia del pastor Márquez ellos consideran que está en situación de pecado y debe ser cambiada y transformada” y que para esto “se utiliza la oración, el rezo y el exorcismo”. ¿Esto es así? ¿Cree que es una persona que está en situación de pecado y debe ser cambiada?

—Todas las personas que llegan a la Iglesia vienen a pedir ayuda y vienen a buscar a Dios porque necesitan ayuda de alguna clase. No hago diferencias si viene un alcohólico, una persona normal, si viene un adicto, si viene un ateo, un judío. Todo lo que hacemos es predicar la Biblia. Y hablar de la palabra de Dios. Y así con todos. Que esté en situación de pecado no es porque sea homosexual, sino que… A ver, todos pecamos todos los días y todos nos mandamos la pata todos los días y no es por ser homosexual o no ser homosexual.

—¿Pero usted considera que una persona está en situación de pecado por ser homosexual?

—Considero que está fuera de la voluntad de Dios.

—¿Y necesita ser recuperada?

—Todos necesitamos recuperación. Yo asumo que necesito recuperación. Todos los días necesito ir a los pies de Jesús para tratar de alinear mi corazón y tratar de sanar cada día mi corazón. Sin dudas que todos lo necesitamos, igual que ustedes.

—Usted está en un partido que aspira a llegar al gobierno. Tomando estas cosas en cuenta, ¿le parece que una agenda del futuro gobierno debería incluir una revisión de algunas leyes que usted ha dicho que no hubiera votado?

—No me cabe la menor duda. De hecho, Larrañaga dijo: “No planten nada” (con relación a la regulación de la marihuana), y muchos legisladores votaron en contra del matrimonio igualitario, muchos, y de los importantes. Muchos votaron en contra de la ley de aborto. No me cabe la menor duda de que deberíamos revisar esas leyes, que entendemos no le hacen bien a la sociedad.

Es decir, revisar toda la agenda de derechos conquistada en los últimos gobiernos del Frente Amplio

—Sí, exactamente.

—Ahora dentro de poco comenzará la venta de marihuana. ¿Qué batalla dará en este caso?

—Soy realista, en este proceso legislativo esto no tiene marcha atrás. Yo anularía la ley hoy, ya, sin pensarlo dos veces. Creo que es una ley muy mal redactada y lo que va a lograr es promocionar el consumo, sin lugar a dudas.

—¿Los pastores hablan con los fieles a la hora de embarcarse en una campaña electoral?¿Es una decisión de los pastores solamente?

—Son varias decisiones. Lo primero es una decisión personal de quién va a estar, quién va a integrar, quién trabajar y a militar. A mí me costó mucho la decisión de quién va a ser candidato. El concepto fue: “Necesitamos trabajar dentro del sistema político porque entendemos que nuestros valores y principios están siendo pisoteados”. Esto fue en un núcleo amplio de líderes de nuestra Iglesia, de otras Iglesias y congregaciones y pastores. Después entraron a buscar quién podía ser. En un momento, como yo ya había estado en el 2009 con Perdomo, me empujaron. La decisión es de un grupo menor y a un grupo grande; la Iglesia tiene inscriptos cerca de 25.000 miembros.

—¿Cuántos de ellos votan al Partido Nacional?

—No sé. No todos, porque si no, eso se hubiese visto en las urnas. Si hubieran votado todos, estaríamos mucho más felices.

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