Las primas Inés Rapetti, Sofía García Austt y Jimena Marqués, promesas del golf femenino, triunfan en varios campeonatos del exterior

El futuro del green

9min
Nº2029 - al de Julio de 2019
por Valentina Villano. Fotos: Adrián Echeverriaga

Todo era cuidado y perfecto. Desde la vestimenta hasta el palo que eligieron para posar en la foto. Sofía García Austt e Inés Rapetti ya estaban decididas con su hierro en la mano (nombre de uno de los palos), mientras que Jimena Marqués seguía en dudas sobre cuál elegir, hasta que se inclinó por una madera, otra clase de palo que estas adolescentes llevan dentro de sus pesadas bolsas. Al sostener sus palos, el movimiento era automático. Mientras el fotógrafo buscaba el escenario y preparaba los equipos, las chicas no paraban de simular golpes. Indudablemente, y más allá del parentesco que las hace primas hermanas (todas comparten el apellido Marqués), el golf es un deporte que llevan en la sangre, que les ha dado grandes reconocimientos y satisfacciones en lo que llevan de su incipiente carrera como golfistas. 

Unión de sangre. A Sofía García Austt, de 20 años, Jimena Marqués, de 17 e Inés Rapetti, de 18, la tradición familiar las llevó a descubrir este deporte que hoy las tiene como figuras destacadas dentro del ámbito local, con proyección internacional. “Mis abuelos por parte de padre jugaban al golf, después jugaron mis hermanos, mis padres y yo llegué un ratito después. Fue prácticamente automático o natural. Agarré un palo y le empecé a dar”, recuerda Sofía. Jimena, por su parte, opina que el golf no es un deporte habitual; “si no fuera por la familia, no se me hubiese ocurrido jugar”, asegura.

En el Club de Golf del Uruguay, de donde toda la familia es socia, siempre nacen nuevos golpes para luego salir a competir al exterior. Uno de los torneos que jugaron en conjunto con Victoria Bargo (18) y Priscilla Schmid (19) fue el Campeonato Sudamericano Copa Los Andes en Punta Carretas, que las ubicó en el segundo puesto, logrando un histórico vicecampeonato que las posicionó en un sitio de privilegio del deporte local. “Ese fue el equipo de cinco en uno de los sudamericanos más prestigiosos que se jugaron en Uruguay (noviembre 2018). En ese caso, haber sido locales fue un plus”, cuenta Sofía. 

Sin embargo, esta no fue la única vez que las primas compitieron en un mismo torneo. El último disputado fue el 89° Campeonato de Golf Amateur de Brasil, con una destacada actuación de Jimena que la llevó a obtener el segundo puesto, por debajo de la paraguaya María Fernanda Escauriza. Sofía finalizó en el puesto 11 e Inés en el lugar 21. 

En ese caso, las chicas tuvieron que dejar los lazos familiares y competir entre sí, algo que ya consideran común y natural. “No podés controlar lo que está haciendo la otra persona. Dependés de vos mismo”, dice Jimena. “Siempre pienso ‘que gane la mejor’”, agrega Inés. 

Sofía García Austt /  20 años 

Ganó campeonatos Nacionales PreJuveniles, Juveniles, y Match Play, la Copa de Oro en Punta del Este en enero de 2017 y fue campeona individual del Campeonato del Club de Golf del Uruguay. 

Su desempeño como golfista la llevó a conseguir una beca en Nova Southeastern University, ubicada en Florida, Estados Unidos. Representó a su universidad, obtuvo el premio First Team All American para la NCAA division II, SSC First Team y South Region Team, y se convirtió en una de las 12 ganadoras anuales y en la única persona premiada de su universidad. 

Siempre lleva una pulsera o gomita de pelo en su muñeca y antes de pegar, la mira y recuerda todas las glorias de su trayectoria como golfista.

Jimena Marqués / 17 años 

Ganó tres Campeonatos Nacionales Match Play, el Abierto de La Barra en reiteradas ocasiones, la Copa de Oro una vez y también fue campeona individual del Campeonato del Club de Golf del Uruguay.

Finalizó segunda en la 89ª edición del Abierto Amateur de Brasil, torneo organizado por la Confederación Brasilera de Golf. 

Su cábala es ajustarse el velcro del guante un momento antes de pegar. 

Inés Rapetti / 18 años 

Salió segunda en el Abierto Argentino de Damas 2018. 

Fue campeona individual del Campeonato del Club de Golf del Uruguay, el torneo de golf más antiguo del país. 

Sus cábalas varían. En Copa Los Andes, por ejemplo, movía el palo todo el tiempo antes de golpear. 

Golf como medio. En Uruguay, y según explican las chicas, es imposible vivir de las competencias de golf. “Para eso tenés que salir a Europa, Estados Unidos, porque no hay tours (competencias profesionales) de mujeres en Latinoamérica”, explica Sofía, y agrega que para hacerlo es necesario tener mucho respaldo económico y entregarse completamente al deporte. 

Sin embargo, y a pesar de que ninguna de las tres se dedica al golf profesionalmente, este deporte les ha dado oportunidades y grandes reconocimientos tanto nacional como internacionalmente. Los resultados de Sofía, por ejemplo, le permitieron conseguir una beca total por cuatro años en Nova Southeastern University, en Florida, Estados Unidos, a la que asiste desde el año 2017 para estudiar Gestión de Empresas con concentración en Negocios Internacionales, Marketing y Emprendedurismo. “Me costó mucho la decisión porque no estaba segura. Soy muy familiera y no me imaginaba sola en Estados Unidos, pero todas las personas con las que hablé me incentivaron para que fuera”, cuenta. “No es una oportunidad tan fácil de decir que no, porque para ganártelo tuviste que dedicarle tiempo, renunciar a fiestas, a reuniones”. 

Hoy, y a base de sus horarios y tiempo libre, entrena, va al gimnasio y compite con un equipo de golf formado por dos argentinas, una sueca, una finlandesa, una francesa y una británica. “Allá los torneos son de cinco y podés tener equipos de cinco personas o más para ir variando las jugadoras”, explica. Sin embargo, siente que el momento de practicar se da con mayor facilidad que en Uruguay, y, actualmente, dedica alrededor de cuatro horas por día al deporte. 

A diferencia de la prima mayor, Jimena aún no tiene decidido qué carrera seguir. Actualmente se encuentra cursando 5º año Científico, pero todavía no sabe si estudiará Ingeniería o Economía. Tampoco tiene definido si se irá a estudiar al exterior. “Lo estoy considerando pero todavía no lo sé con exactitud; debería decidirlo dentro de poco”, dice. Lo que sí la tiene convencida son las prácticas de golf. Esta joven siempre se hace un espacio en su agenda y entrena en el club alrededor de dos horas todos los días de la semana. 

Quien tiene más claro su futuro es Inés. Actualmente se encuentra cursando en Facultad de Veterinaria, que, en comparación con el liceo, le demanda mucho más tiempo y termina interfiriendo en sus entrenamientos. “La facultad requiere de mucho más estudio pero estoy tratando de ir al club lo máximo posible, alrededor de tres o cuatro veces por semana, y aprovecho mucho más el tiempo que antes, hago el entrenamiento más intenso y trato de no perder el tiempo”. A diferencia de sus primas, ella ya tiene decidido quedarse estudiando en Uruguay. “Ya elegí quedarme acá y seguir entrenando lo que pueda, jugando los rankings y los diferentes torneos”, dice. 

Momento de jugar. El entrenamiento siempre es el mismo. “No vas a formar a Tiger Woods una semana antes. Eso lleva mucho tiempo de práctica”, argumenta Sofía. Lo único que necesita durante el día de la competencia es levantarse con tiempo, llegar al club una hora y media antes del horario de salida, entrar en calor, tirar pelotas y tener tiempo tranquila antes de comenzar el juego. 

Si bien existen varios factores a tener en cuenta, las tres se ponen de acuerdo en que el plano psicológico es uno de los aspectos que más deben trabajar al momento de jugar. “La cabeza es un palo más de la bolsa, el más importante, te diría”, asegura Inés. “Tenés que tratar de no enojarte. Si hacés un mal tiro tenés que intentar hacerlo mejor en el otro para que no sea todo un horror. Para la gente que no juega es muy difícil sentir lo que nosotras sentimos”. 

Según cuenta Jimena, el lado psicológico es un factor que va mejorando a través de la experiencia. “En el momento en que estoy practicando intento ser exigente para después ir y dar lo mejor de mí. Pero en el momento en que estoy jugando no puedo enojarme conmigo; no es algo que me favorezca sino que todo lo contrario, me va a perjudicar”, cuenta. “Hay personas que dicen ‘el golf es fácil, es agarrar un palo y pegarle’; pero en realidad uno tiene que pensar muchísimas cosas. Cuando estás jugando tenés que ver todos los factores que hay, el viento, el frío, la humedad, a cuánta distancia estás. Muchas veces te puede pasar que vas a un torneo y estás en una situación en la que nunca habías estado antes, un tiro nuevo que nunca practicaste. Te puede tocar cualquier cosa”, asegura Jimena. 

Sofía cuenta que en Estados Unidos existe la opción de ir a psicólogos deportivos. “En nuestra universidad tenemos un psicólogo asignado, que no es obligatorio, pero que está disponible si querés ir”. En cuanto al momento de jugar, explica que siempre van a existir factores que influirán en el golpe de cada jugadora, lo que no significa que haya que verlos como un problema, sino que siempre hay que intentar buscarles la solución. 

Ninguna de las tres sigue una dieta alimentaria. Los días previos a un torneo lo más importante es comer sano, ordenado e ingerir alimentos como carbohidratos y proteínas, aunque conviene evitar comidas que contengan mucha carne roja. A diferencia de esto, el gimnasio es algo a lo que le dan más importancia. Jimena, por ejemplo, intenta ir tres veces por semana y combinar distintos tipos, ya sea aeróbica, para mejorar la resistencia, abdominales, ejercicios de piernas, flexibilidad, velocidad. 

Cábalas. Al momento de jugar, las situaciones son siempre diferentes. Por ello, las tres uruguayas tienen una cábala que las acompaña en cada torneo. Sofía se refirió a estas costumbres no tanto como cábalas, sino como técnicas de concentración que lleva adelante para bajar a tierra y confiar en sus habilidades o recursos. “Si estás cinco horas pensando en la pelotita, salís china de acá”, cuenta Sofía, por eso, entre tiro y tiro surgen charlas y pensamientos que no tienen nada que ver con el golf, pero que ayudan a despejar la cabeza. Y al momento de pegar, toda la concentración vuelve a cada jugadora. Sofía, por ejemplo, siempre tiene que tener una pulsera o una gomita de pelo en su mano derecha. “Hago toda mi rutina y antes de pegarle a la pelota miro mi pulsera y me acuerdo de todas las cosas buenas que hice en mi golf desde chiquita”. Esto lo complementa con unas palmaditas de aliento sobre su pierna. 

Jimena, por su lado, tiene la costumbre de despegarse y volverse a pegar el velcro del guante cada vez que está por tirar. A veces lo aprieta más fuerte, otras más suave; pero eso no importa, simplemente es una manera de sentirse más segura. En cambio, Inés es la única que no tiene una cábala fija. “Me cambia en todos los torneos. En Copa Los Andes no podía dejar el palo quieto, siempre lo tenía que mover antes de pegar”, cuenta entre risas. 

Quien las ayuda a mejorar y a aprender más sobre este deporte es Rubén Llanes, el coach argentino que trabaja con las tres. “Cuando vino a trabajar a Uruguay me cambió completamente el golf. Supe y aprendí lo que era entrenar en serio”, recuerda Inés. Ahora son ellas quienes van a entrenar a Argentina. En verano, por ejemplo, viajan una semana y hacen un intensivo, en el que están todo el día jugando. Rubén se encarga de toda la parte técnica, de marcarles cómo son los golpes, mientras que María, la hermana de Sofía que da clases en el Club de Golf, controla que los lleven a la práctica de la mejor manera.

Futuro sin rumbo. “No tengo ni idea de qué voy a hacer. Voy viendo a medida que pasa el tiempo, y cuando se me acerca el momento de elegir tomo la decisión y voy probando. No tengo miedo a perder el tiempo; creo que nunca lo hacés, porque si elegís algo que no te gusta, aprendiste algo que no te gusta y cambiás lo que estés haciendo, y si te gustó, le diste para adelante y eso está copado”, responde Sofía acerca de su futuro. A ella siempre le gustó la arquitectura, no para dedicarse de lleno a esa profesión, sino para administrar una empresa o algo vinculado al rubro. También considera el trabajo de oficina y, si no le gusta, quizás termine dando clases de golf como su hermana. “La verdad, estoy bastante abierta a ver qué pasa”, concluye. 

Jimena tiene claro lo que no quiere para su futuro. “Sé que profesora de golf no me gustaría ser, pero no tengo algo que me lleve a decir ‘quiero hacer eso’”, dice. Inés, si bien parece ser la más callada, es la que tiene decidido lo que quiere hacer y responde de forma muy segura. “Mi idea es recibirme de veterinaria, seguir jugando, porque me encanta, pero no voy a ir más allá con el golf”, dice sin mayores aspiraciones. 

El próximo objetivo de las chicas, al que solamente viajarán Sofía y Jimena, serán los Juegos Panamericanos que se disputarán en Lima del 26 de julio al 11 de agosto, en el que participarán deportistas de los 41 países de América en 39 deportes. “Hay muy poca gente que juega al golf en nuestro país y por eso es que tenemos la oportunidad y la suerte de jugar tanto por Uruguay”, concluye orgullosa Sofía. Este campeonato servirá de clasificación para los Juegos Olímpicos de 2020 en Tokio. 

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