El gobierno convoca a docentes de escuelas y liceos a un curso para lograr centros educativos libres de “homolesbotransfobia”

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Nº1900 - al de Enero de 2017
escribe Juan Pittaluga
Diego Sempol. Foto: PVP

Fomentar una educación más diversa sexualmente es un objetivo en el que han coincidido completamente los últimos tres gobiernos: a partir del 2005 desde el Ministerio de Educación y Cultura (MEC), el Ministerio de Desarrollo Social (Mides), la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) y el Plan Ceibal se han desarrollado políticas, instituciones, libros, jornadas y todo tipo de actividades para romper con los estereotipos de género dentro de la enseñanza.

Este objetivo tomó aún más impulso en 2015, cuando los cuatro organismos se comprometieron a articular acciones de formación, capacitación y sensibilización de los docentes en temas sobre educación sexual. La más reciente de esas acciones es un curso virtual de ocho semanas destinado a maestros y profesores, estudiantes de formación docente y técnicos de instituciones educativas públicas y privadas de todo el país. Su período de inscripción cerró días atrás y se realizará entre el 15 de febrero y el 19 de abril.

“Surge de la necesidad de contribuir al reconocimiento, integración y respeto de la diversidad sexual en el ámbito educativo como un derecho humano fundamental, el cual se encuentra reconocido por la normativa nacional y los textos internacionales que el Estado ha ratificado y se ha comprometido en su cumplimiento”, afirma en un documento la Dirección de Educación del MEC, que convoca y coordina la actividad junto al Instituto Nacional de las Mujeres del Mides, la Red de Género y el Programa de Educación Sexual de la ANEP y la Plataforma Virtual del Plan Ceibal.

Los contenidos, sin embargo, serán dictados por el Colectivo Ovejas Negras, una reconocida organización activista por los derechos de personas lesbianas, gays, bisexuales y transexuales (LGBT). Fue elegida, a través de un llamado público, para elaborar e implementar el curso, que tendrá como orientador a Diego Sempol, investigador y referente de la organización.

La actividad trabajará problemas que según las autoridades son característicos del sistema educativo uruguayo, como la violencia de género y la discriminación a los homosexuales, lesbianas y transexuales. Tiene como meta “comprender que los centros educativos son espacios profundamente sexualizados y generizados, y que instrumentan claras políticas heteronormativas y heterosexistas que ambientan la violencia y la discriminación”.

Para eso pretende desarrollar en los docentes “una comprensión de la (homo) sexualidad y el sexo como construcción socio cultural, desnaturalizando las estabilizaciones identitarias y reconociéndolas como efectos discursivos del poder”, y promocionar instituciones educativas “libres de homo-lesbo-transfobia que asegure espacios amigables” para docentes y alumnos.

Además generará una serie de recomendaciones para que maestros y profesores enseñen temas de diversidad sexual. “Como sabemos que el desafío no cesa con diagnosticar la situación, sino en pensar intervenciones que ayuden a transformar la realidad en la que nos movemos, el curso promueve la construcción de herramientas concretas que serán diseñadas durante el segundo mes del curso y que deberán ser entregadas en la última semana de clases”, afirma el documento.

“Durante este intercambio nos proponemos avanzar sobre la compleja relación entre género, diversidad sexual y educación a través de una bibliografía mínima y breve, que se desplegará a través de la interacción virtual”, añade. El contenido teórico incluye aspectos centrales del pensamiento del filósofo francés Michel Foucault, cuya obra sentó algunas de las bases para el estudio sobre la homosexualidad, y de la teoría queer, que rechaza la clasificación de los individuos en categorías universales como varón o mujer.

Con un total de ocho semanas de duración, el curso se basa en muchas de las disposiciones establecidas en los Principios de Yogyakarta, firmados en el año 2006, entre ellas el principio de educación sin discriminación, por el cual toda persona tiene derecho a la educación sin discriminación basada en la orientación sexual o identidad de género.

Reproduciendo desigualdad.

A fines del año pasado Ovejas Negras presentó una encuesta sobre las experiencias de los estudiantes LGBT en centros educativos de todo el país. La investigación, llamada “Clima Escolar en Uruguay 2016”, relevó la opinión de 423 estudiantes de entre 13 y 20 años que en su mayoría estaban cursando 4°, 5° y 6° año de educación media al momento de contestar.

La encuesta indica que el sistema de enseñanza continúa reproduciendo formas de desigualdad según cuál sea el género del alumno, influenciadas especialmente por la escasa formación del cuerpo docente en el terreno de la sexualidad. “Es claro que las instituciones educativas promueven pedagogías normalizadoras del género y la sexualidad. Terminan naturalizando algunas formas de heterosexualidad y validando ciertas corporalidades sobre otras. Una de las manifestaciones más comunes de estas ideologías prácticas son la presunción institucional (formularios, discursos de autoridades y docentes, carteleras) de que el estudiantado y sus familias son heterosexuales”.

En el informe el 80,9% de los estudiantes reportó sentirse inseguro en el centro educativo por alguna característica personal, el 51,7% manifestó que en su centro educativo nunca se trataron en clase temas sobre LGBT y el 49% indicó que fue acosado verbalmente debido a su orientación sexual. También se recogieron datos sobre ser excluido deliberadamente por los compañeros de clase debido a características personales, crear rumores malintencionados o mentiras alrededor de una persona, comunicar a las familias haber sufrido alguna forma de acoso en el centro educativo, evitar ciertos lugares del centro educativo por incomodidad (como la clase de Educación Física, los baños y los patios de recreo), y escuchar reiteradamente comentarios de tipo homofóbico o peyorativos acerca de las personas trans.

Según Ovejas Negras, los resultados de esta encuesta son esenciales para influir en políticas y programas destinados a la protección y promoción de los derechos de las personas lesbianas, gays, bisexuales y transexuales. “Para modificar este escenario, una vez que el tema ya se resolvió a nivel legislativo y normativo, es necesario seguir construyendo una masa crítica dentro del sistema educativo —empezando por el propio cuerpo docente— a efectos de facilitar la transformación de políticas y prácticas institucionales fuertemente arraigadas”, explica en la introducción del informe.

Luego describe algunas de las posibles acciones a realizar, como incluir en los currículos, “de un modo positivo”, temas relacionados con las personas LGBT, para que esos estudiantes se sientan más valorados dentro de la comunidad escolar. “Hay que avanzar ofreciendo datos claves para pensar las intervenciones en las aulas con una perspectiva de diversidad sexual”.

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