Jorge Menéndez. Foto: Nicolás Der Agopián

El ministro Jorge Menéndez admite que en la Armada y la Fuerza Aérea tienen equipamiento “bastante envejecido”, pero niega que sea una “situación crítica”

El Ministerio de Defensa y los comandantes trabajan para obtener información sobre desaparecidos en manos de “un círculo muy pequeño”

8min 3 1
Nº1949 - al de Diciembre de 2017
entrevista de Sergio Israel y Guillermo Draper

Durante una reciente conferencia en el Instituto Militar de Estudios Superiores (IMES) el ministro de Defensa Jorge Menéndez sostuvo que el país está transitando un “impostergable proceso de cambios al servicio de la defensa nacional”, que debe incluir una “cultura de defensa” con civiles y militares. Durante una entrevista de balance con Búsqueda quedaron a la vista las dificultades que enfrenta este dentista y ex diputado socialista por Durazno: vencer “las naturales resistencias” tanto del sistema político, incluido el propio Frente Amplio, como del estamento militar al que debe aplicar recortes, sobre todo a la hora del retiro.

Menéndez respaldó el trabajo del comandante en jefe del Ejército, Guido Manini Ríos, en la búsqueda de los desaparecidos durante la dictadura. La organización Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos pidió “la remoción inmediata” del militar, tras denunciar que brindó información falsa sobre la ubicación de restos.

—La oposición sostiene que las Fuerzas Armadas están en situación crítica y que no pueden garantizar la soberanía del país.

—Comprendo a la oposición y sus expresiones, pero no estamos en una situación crítica. Hoy nuestras fuerzas armadas cumplen con las misiones asignadas por la Constitución y por la ley. Quisiéramos tener más presupuesto, pero el presupuesto del país es uno solo y el Estado determina las líneas de inversión y de gasto.

—Usted ha resaltado varias veces que vivimos en un continente de paz. ¿Qué hipótesis de conflicto maneja el Ministerio de Defensa?

—Vivimos en un mundo globalizado en el cual los conflictos lejanos pueden llegar a ser cercanos. Todo lo que ocurre en otras tierras debemos mirarlo como conflictos que son nuestros, porque a partir de las nuevas tecnologías, los medios de información y el hecho de que viajar de un lugar al otro se hace tan sencillo, pueden ocurrir repercusiones de conflictos lejanos en nuestras tierras o en nuestra región. Antes los conflictos eran interestatales y ahora existe lo que llamamos amenazas de conflictos híbridos, donde los que se enfrentan, a veces, no tienen una base geográfica de actuación, pero tienen sí ideologías o culturas o intereses.

Somos un país pequeño que está en una región de paz. Pero eso no quiere decir que Uruguay, vía de acceso a toda la producción de Sudamérica, por el Río de la Plata, el Paraná y la hidrovía, no tenga que conservar en forma saludable las vías de navegación. Y eso nos lleva a pensar que no podemos estar inermes ni ajenos a eventuales conflictos.

—¿Y no están en realidad, inermes en tanto que buena parte de la infraestructura militar está obsoleta?

—Eso es parte de los objetivos que tenemos trazados. Estamos obligados a tener un personal adiestrado y dotado de los elementos necesarios como para llevar adelante la defensa militar y dentro de ellos, las misiones que se determinen. En nuestra Fuerza Aérea y en nuestra Armada Nacional, no toda, tenemos un material bastante envejecido, pero estamos trabajando para mejorar esa situación. Lo que se invierte en nuestro país en elementos logísticos por vía presupuestal no es mucho, pero el Ejército, a través de reembolsos autorizados por el Ministerio por su participación en Misiones de Paz, ha tenido la oportunidad de adquirir materiales.

No solo se ha comprado material, sino que se han hecho inversiones como, por ejemplo, en Durazno, donde por primera vez en muchos años se ha adquirido un predio de unas 90 hectáreas, en un lugar estratégico —la intersección de las rutas 5 y 14— donde se van a instalar  tres unidades: el Regimiento 2 de Caballería, el Batallón 13 de Infantería, más el comando de la Brigada de Infantería Nº 5.

—¿Es la primera unidad que incluye dos armas de una fuerza?

—Sí, pero además hace muchos años que no existía una inversión tan importante en una infraestructura desde abajo, como se está haciendo ahora, donde van a funcionar áreas conjuntas: comedores, sanidad, etc. La construcción, que está en la etapa de licitación, de esta unidad combinada se va a hacer con fondos que el Ejército obtuvo de Naciones Unidas. Es una inversión muy fuerte, ya se está trabajando en los caminos y pensamos estar construyendo en marzo.

—Hablaba de las misiones de paz de la ONU. ¿La llegada de Donald Trump al gobierno en Washington significó un retroceso en esas misiones?

—Estamos trabajando para que haya nuevas. No es que haya un cambio, pero con la llegada de Trump ha aumentado la inversión en Defensa de Estados Unidos, pero ha disminuido, paradójicamente, lo que pretende Estados Unidos brindar a la ONU con destino a misiones de paz. Eso se ha visto reflejado en el retorno de unos 300 efectivos de nuestro personal de ingenieros y de la Armada en el Congo. Además se produjo el retiro de las tropas desplegadas en Haití.

—¿Cómo se cruza la inversión en Durazno con la discusión que se está dando por la reforma de la ley orgánica de las Fuerzas Armadas y de cada fuerza?

—Sí, va en línea, porque tenemos que pensar en el futuro. Tenemos un despliegue de 1904. La propia Ley Orgánica y las de cada fuerza deberán ser discutidas en el futuro para contar con las Fuerzas Armadas necesarias desde el punto de vista de su número, organización y despliegue. Es evidente que durante años hubo una concentración muy importante en la zona metropolitana.

—En realidad no tienen el despliegue de 1904 porque algunas cosas ya se modificaron.

—Algunas cosas se modificaron, fundamentalmente en la época donde el enemigo era interno. 

Contar con las leyes orgánicas va a llevar su tiempo y no podemos esperar atender respuestas que tenemos que dar.

En una entrevista de febrero en La Diaria decía que en 2017 se iba a presentar el anteproyecto de ley orgánica.

—No lo logramos presentar, pero estamos trabajando muy fuerte en ello. Es una prioridad programática para nosotros. La ley es de 1976, de más de 270 artículos. Hoy pretendemos quitar de allí lo que tiene que ver con el aspecto previsional y con el Ministerio. Hace un mes, luego de un proceso de discusión, el Estado Mayor de la Defensa me entregó un proyecto, que no es vinculante. Ahora conformé un equipo con técnicos y asesores para redactar el anteproyecto. Están trabajando para adaptar la Ley Orgánica de forma flexible a un nuevo país, dejando en proceso la actuación conjunta dentro de las posibilidades que el Estado nos da.

Tenemos que pensar en un despliegue con ciertas características, pero creo que es muy importante que cada departamento tenga su unidad militar. No solamente por la misión militar, sino por la función que cumple en la otra área, en el bienestar y en el apoyo a las intendencias. Este año he firmado acuerdos con Maldonado, Montevideo, Salto, Lavalleja y Durazno, que no tienen que ver con la defensa militar, porque hoy tenemos otras misiones, como asistir al Ministerio de Ganadería.

—Hay una discusión, que incluye a la ley de retiros, que es el tamaño de las Fuerzas Armadas.

—Está en el proceso. Va a haber modificaciones. Por ejemplo, la cantidad de funcionarios en cada grado.

—¿Saldrán unas Fuerzas Armadas muy distintas a las que tenemos hoy?

—No digo muy distintas, sí con capacidad de responder mejor.

—Esa es una idea general.

—No sé si es general. No sé si es general dentro del Estado. No digo nada del gobierno.

—¿No erraron el camino al enviar el proyecto de reforma de los retiros antes que la Ley Orgánica?

—Opino que no es imprescindible hacer una modificación desde el punto de vista previsional y tratar luego la Ley Orgánica, pero sí coadyuva a solucionar las cosas si se pueden hacer ambas discusiones.

—Hubo una discusión de ocho horas en el Senado por el impuesto a los retirados.

—El impuesto es una cosa aparte. Refiere a quienes son retirados. Ley orgánica y sistema de retiros se refieren a activos. Son temas aparte.

—Sí, pero está tocando muchas de las mismas familias. A menudo el coronel retirado tiene al hijo capitán en actividad.

—Exactamente, como le pasa a toda la ciudadanía.

—Ustedes enviaron un proyecto, pero este puede quedar guardado cinco años.

—Sí, pero no es un problema del Poder Ejecutivo. Cuando se manda un proyecto al Parlamento es para que se trate. También hemos enviado otras leyes: la ley de inteligencia, que dispone el control parlamentario, algo muy importante, y la ley antiterrorista, que debería ser tratada sin demoras.

—Hay separación de poderes, pero usted integra un gobierno con mayoría parlamentaria.

—Es evidente que, igual que en el proyecto de los “cincuentones”, existen diferentes visiones sobre determinados puntos. ¿Es malo o bueno? Creo que es bueno que haya diferentes visiones sobre un problema.

—El diputado oficialista de Maldonado Darío Pérez ya avisó que no acompañará el impuesto a los retirados militares.

—El impuesto se aplica a una comunidad que no actúa activamente. Tienen relación pero no actúan de forma activa.

—¿Cómo quedó usted en la discusión que hubo en el Poder Ejecutivo sobre los retiros militares?

—En el Poder Ejecutivo se discute todo, pero no voy a decir mi opinión después de que los proyectos tienen la firma del presidente y la mía.

—Parece que usted no empuja con tanta fuerza ese proyecto en comparación con los otros.

—Es su visión. (Se ríe). Desde el momento que lo firmo…

—También se dijo que el proyecto de retiros no es el que usted quería.

—Tuvimos una etapa de intercambio con los ministerios de Economía y de Trabajo y Seguridad Social. Por eso gran parte de este año se lo llevó eso. La redacción laudó las circunstancias.

—Muchos oficiales en actividad han dicho que si se vota la ley habrá retiros en masa y eso será un peso mayor para el sistema previsional.

—Tengo la esperanza de que no haya muchos retiros, porque la gente que forma parte de nuestras Fuerzas Armadas, la mayoría de ellos no están por dinero sino porque aman su profesión.

—¿Cómo está encarando el tema de los desaparecidos? Parece que usted quiere marcar una diferencia con el anterior ministro.

—El discurso del presidente el 1° de marzo dijo que uno de los objetivos era trabajar por la verdad. Para mí eso es una línea de acción. Creo que Uruguay tiene una gran deuda para esclarecer determinados hechos, y el poder reencontrarse con la verdad y con el destino final de los desaparecidos es algo que le debemos a la sociedad; yo me siento en la obligación de trabajar sobre esto.

—Hay muchas críticas por la falta de avances.

—No encontramos los resultados deseados, pero eso no implica bajar los brazos. Se debe tener como norte la verdad. Es lo que hacemos, no hacemos otra cosa que eso.

—El comandante del Ejército fue cuestionado por la organización de familiares de desaparecidos porque entregó un dato que resultó falso. A partir de eso, el militar habló públicamente del tema. ¿Hubo un cambio de actitud o ya venían trabajando?

—No, lo que ocurre es que hay cosas que se hacen públicas y otras que no. El trabajo es permanente. Es positivo que el comandante haya aportado un dato.

—¿Discutió ese tema con los comandantes de las fuerzas?

—Sí, lo hemos hablado cuando asumí. La verdad sería muy importante para las fuerzas para sacarse una mochila muy pesada que llevan hace mucho tiempo y que a veces no les es propia.

—Pasa el tiempo y muchos comienzan a perder las esperanzas.

—Es cierto, el tiempo a veces actúa en forma inversamente proporcional al objetivo.

—El comandante quedó muy expuesto al presentar un dato que resultó falso. ¿Evaluó si el episodio fue una trampa que le tendieron?

—Sí, pero se expone la persona que tiene interés en llevar a feliz término ciertos procedimientos. Sería muy fácil recibir el dato y callar. Hay que ver el lado positivo de las cosas. No es un camino rectilíneo y sabemos que existe información en un círculo muy pequeño. Ya han existido episodios parecidos a este. Pero filtraciones nos han permitido llegar a donde se ha llegado y es un camino que se debe abonar con confianza.

—¿El episodio no le hizo dudar del comandante, al que Familiares pidió la renuncia?

—No, en absoluto. 

Regístrate sin costo, recibe notas de regalo.