La convocatoria fue voluntaria, pero se hizo mediante el sistema institucional de mensajería; concurrieron decenas de oficiales y el comandante en jefe de la Fuerza Aérea. En foto: Manini (primero de la izquierda) reza arrodillado

Encabezados por el comandante en jefe, “militares católicos” celebraron una misa en la catedral por el aniversario del Ejército

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Nº1867 - al de Mayo de 2016

A pesar del frío en la noche de ayer miércoles 18, en la Iglesia Matriz habían pocos lugares libres. Pero una concurrencia muy nutrida no era la única característica poco habitual en una misa a esa hora de un miércoles: entre los presentes había decenas de militares vestidos con su uniforme de gala, la mayoría de ellos oficiales.

En la primera fila estaba el comandante en jefe del Ejército, Guido Manini Ríos, y su esposa. A su lado estaba el comandante de la Fuerza Aérea, Alberto Zanelli, también acompañado de su esposa. En la segunda fila estaban los generales del Ejército José Burone, José Alcaín y Alfredo Erramún. Coroneles, mayores, capitanes y otros oficiales, muchos acompañados de su familia, se distribuían en el resto de los asientos. Había además muchos militares retirados, entre ellos el presidente del Centro Militar, Carlos Silva, y el general Neris Corbo, actual director nacional de Pasos de Frontera.

Esos fueron algunos de los asistentes a una misa especial por la conmemoración del 205º aniversario de la creación del Ejército Nacional uruguayo, presidida por el cardenal Daniel Sturla a pedido de “militares católicos”.

Los oficiales del ejército no se limitaron a presenciar la misa que dio el arzobispo de Montevideo, sino que también tuvieron una participación activa durante la ceremonia.

Así, el general Burone leyó pasajes de la “Carta de San Pablo a los efesios” y un coronel pidió rezar “al Señor” para que los gobernantes “entiendan que el “Evangelio” es la solución perfecta para todas las crisis y problemas de todo orden que afligen al mundo actual y así actúen y decidan con respeto y justicia cristiana”.

Manini Ríos también tuvo una participación destacada. El jefe del Ejército dio un breve discurso casi al final de la ceremonia. Invitado por Sturla, el militar se acercó al púlpito donde minutos antes hablara el cardenal y señaló que ese miércoles había sido “un día histórico”.

“Primero en el comando del Ejército celebrando el día, luego concurrimos a Las Piedras a la conmemoración por la batalla. Y quienes profesamos la fe católica culminamos la jornada celebrando esta santa misa presidida por el señor arzobispo de Montevideo. Y lo hacemos en esta catedral, en este principal templo de nuestra Iglesia católica tan cargada de historia donde se encuentran, entre otras, las tumbas de connotados soldados de Las Piedras, como lo son los militares Lavalleja y Rivera”, sostuvo.

A modo de cierre, Manini Ríos entregó a Sturla un cuadro “en el nombre del Ejército Nacional”. El presente buscaba “testimoniar el agradecimiento” al arzobispo de Montevideo, “por haber presidido esta santa misa, por sus palabras esclarecedoras durante la homilía y por la paz que lleva a cada uno de nosotros”, explicó.

Si bien la asistencia era voluntaria y los convocantes a la misa se identificaban como “militares católicos”, se utilizó el sistema institucional y oficial de mensajes para anunciar el evento del miércoles. Este sistema, una red de mensajes de texto que les llega a todos los oficiales del Ejército (unos 1.500), es el que se utiliza casi a diario para comunicar fallecimientos, actos oficiales y toda información institucional considerada relevante.

Además, en la ceremonia había funcionarios del Departamento de Comunicación Social del Ejército trabajando en el registro gráfico del evento, según constató Búsqueda.

La catedral estaba llena el miércoles por la noche

Los efesios y el centurión. 

Los fragmentos de la “Carta de San Pablo” leídos por el general Burone durante la misa contenían diversas simbologías entre la religión y el ámbito militar.

“Revístanse con la armadura de Dios, para que puedan resistir las insidias del demonio (...) tomen la armadura de Dios, para que puedan resistir en el día malo y mantenerse firmes después de haber superado todos los obstáculos”, leyó. “Tengan siempre en la mano el escudo de la fe, con el que podrán apagar todas las flechas encendidas del Maligno. Tomen el casco de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios. Eleven constantemente toda clase de oraciones y súplicas, animadas por el espíritu. Dedíquense con perseverancia incansable a interceder por todos los hermanos, y también por mí, a fin de que encuentre palabras adecuadas para anunciar resueltamente el misterio del ‘Evangelio’”, agregó.

Luego un sacerdote leyó la historia de un centurión (jefe de una centuria de hombres dentro del Ejército romano) y su encuentro con Jesús.

Después de esas lecturas, el cardenal Sturla dio la bienvenida especial a Manini Ríos y a Zanelli “y a toda la familia militar reunida” en la catedral.

El arzobispo destacó la conjunción entre “Iglesia y patria”. “La Iglesia católica ha sido partera de esta patria oriental y acompañó nuestro caminar en la historia, lo hizo siendo Iglesia oficial, como Iglesia combatida, como Iglesia separada a los empujones del Estado y luego —gracias a los constituyentes de 1917— como Iglesia pobre y libre relacionada con el Estado laico respetuosamente en el marco de la sociedad plural”, dijo.

“Hoy la iglesia Matriz abre sus puertas para esta celebración con la cual un grupo de militares católicos y el capellán del Hospital Militar han querido celebrar también en la fe, el día del Ejército Nacional. Recordamos la Batalla de Las Piedras, primera victoria de Artigas, estreno de las armas de la patria”, añadió.

“El general Manini Ríos en su hermoso discurso de esta mañana se refería a ciertos errores en la historia del Ejército y a este evento clave que es el trato al prisionero: se tienen las armas para ser constructores de paz y disuadir a posibles enemigos, todo lo que hoy contribuya a la paz y a la reconciliación de los orientales, quiera Dios que encuentre unidos todos los que habitamos este país”, sostuvo.

El cardenal hizo un resumen de las lecturas que lo precedieron. Y luego dijo: “También hoy podemos pedir al señor que nos sane y nos salve, y que sane las heridas que también hoy existen en nuestra patria. Este amor a la patria es parte del ser cristiano”.

Para Sturla las funciones subsidiarias del Ejército, como la ayuda en situaciones de emergencia ambiental “hacen real la frase artiguista de neto cuño evangélico: ‘Que los más infelices sean los más privilegiados’”.

Al cierre de la misa dijo sentirse “muy emocionado” por la ceremonia y la celebración que acababa de presidir.

Oremos al Señor. 

En otra parte de la misa, un coronel y una mujer leyeron las oraciones, ante las que los fieles responden: “Te lo pedimos señor”.

El coronel pidió por la Iglesia, “especialmente por la de Uruguay” y por los integrantes de la familia militar “que sufren por distintos motivos la privación de libertad, la soledad y la enfermedad”.

Para ellos y para los militares que representan a las Fuerzas Armadas en el exterior y sus familias el coronel pidió que “ encuentren en Jesucristo su esperanza, consuelo y fortaleza”.

Por su parte, la mujer pidió por el papa Francisco, por Sturla y por la familia militar y la comunidad de la capilla del Hospital Militar, “para que Dios les otorgue su protección, luz y fuerza para ser siempre dispensadores de su gracia y misericordia”.

También pidió por “el querido Ejército”, “ para que siga siendo un ejemplo de amor y entrega a los demás defendiendo al bien común y los más altos intereses nacionales, la tradiciones y el ideario artiguista cumpliendo con integridad la importante misión asignada”.

Empujes y reacciones. 

La misa de ayer miércoles no es el primer evento que une al Ejército con la Iglesia en los últimos meses. De hecho, la reconstrucción de la capilla en el Hospital Militar —consagrada por Sturla— y la designación del coronel retirado y actual sacerdote de la Iglesia católica, Genaro Lusararian, como jefe del Departamento de Asuntos Religiosos para “coordinar y regular las actividades religiosas en el ámbito de Sanidad Militar”, fueron dos hechos que en 2015 generaron malestar entre la oficialidad laica y la vinculada a la Masonería (Búsqueda Nº 1838).

La Masonería también manifestó su preocupación por estos hechos a los que calificó de “ataques” a la laicidad.

Los masones y laicos podrían tener otro motivo para protestar si se cristaliza una idea que está en carpeta para ser analizada por el comandante en jefe: la bendición y entrega de biblias a los soldados que se vayan en misión de Paz y así lo soliciten.

Lusararian dijo a Búsqueda que esa es una idea que se “está manejando”, pero que aún falta “afinar”.

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