Foto: Javier Calvelo/ adhocFOTOS

Entre distintos actores sociales, los políticos son los que inspiran menos confianza; se los asocia con corrupción y mentiras

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Nº1994 - al de Noviembre de 2018

“¿Cuál es la primera palabra que le viene a la mente cuando le digo políticos?” La misma pregunta se hizo en referencia a los sindicatos, los medios de comunicación, los empresarios uruguayos y sus organizaciones, una “asociación libre” que hizo emerger, en algunos casos, respuestas muy críticas.

Ese sondeo de percepción de la opinión pública forma parte de una investigación encargada por la Confederación de Cámaras Empresariales del Uruguay —un agrupamiento de 24 asociaciones de diversos sectores— a la consultora CIM & Asociados, que entre el 30 de octubre y el 20 de noviembre de 2017 abarcó a 600 personas de 18 a 65 años. Pocas semanas antes, con su imagen dañada por el episodio del título falso y los gastos con la tarjeta corporativa de Ancap, Raúl Sendic había renunciado a la vicepresidencia de la República.

Algunos resultados del estudio fueron difundidos el lunes 5 por la supragremial a través de un comunicado en el que se destacó la “buena imagen” que tiene el empresariado. El informe final de la investigación, al que accedió Búsqueda, expone una visión en general negativa que tienen los uruguayos sobre varios de los principales actores sociales, en particular los políticos.

“Importantes” fue la palabra con más menciones cuando se preguntó a los encuestados sobre lo primero que le viene a la mente respecto a los empresarios uruguayos. Algo menos frecuentes fueron las referencias al “trabajo”, y luego a conceptos diversos como “pocos” y “buenos”, por delante de “arriesgados”, “luchadores”, “emprendedores” y “patrones”, entre muchas otras.

Esa percepción es consistente con las respuestas que dieron una mayoría relativa de los encuestados cuando se les preguntó la imagen que tienen acerca de los empresarios: 42% señaló que es “buena” y 5% dijo “muy buena”. Otro 38% respondió “regular” y solo 6% emitió un juicio negativo (4% “mala” y 2% “muy mala” imagen); 9% no tenía una opinión formada o no contestó.

Ante la pregunta de qué tan de acuerdo está con la afirmación de que los empresarios “explotan a los empleados”, las opiniones se dividieron. Una mayoría relativa (45%) aseguró que está “algo” o “totalmente de acuerdo”, mientras 36% señaló que no comparte ni disiente con tal juicio, a la vez que otro 12% lo rechaza.

Los que piensan que a los empresarios “solo les interesa ganar dinero” son prácticamente tres de cada cuatro; 74% dijo estar “algo” o “totalmente” de acuerdo con esa afirmación.

¿En quién o quiénes pensó o tomó como ejemplo de empresarios al responder estas preguntas?, planteó luego CIM & Asociados. Entre las decenas de nombres mencionados sobresalió el del argentino Juan Carlos López Mena, seguido por el de Francisco Paco Casal, y luego el del empresario y líder del Partido de la Gente Edgardo Novick. Con menos menciones figuraron también el productor rural e intendente blanco Agustín Bascou, Luis Lecueder, Sendic y Robin Henderson, el exdueño de la cadena de supermercados Tienda Inglesa. En una larga lista de nombres —algunos no claramente identificados— aparecen varios políticos, como “Tabaré”, Daniel Martínez, “Lacalle”, “Mujica”, Ignacio de Posadas, Bordaberry, entre otros muchos como Juan Sartori, Eugenio Figueredo, Julio Sánchez Padilla, Juan Salgado, “Damiani”, “Petinatti”, Magurno, “Romay”, Mario Macri y “Mailhos”.

Respecto a las empresas en que pensó al contestar, se destacó Ancap en frecuencia de alusiones, y después Conaprole. Con algo menos de menciones luego figuraron Cutcsa, McDonald’s, Antel, Ta-Ta, UTE y Buquebus. En una tercera línea estuvieron, por ejemplo, Disco, Fripur y Tienda Inglesa, por delante de muchas otras.

Como podía esperarse, entre los sectores socioeconómicos más altos se percibe una mayor proximidad o empatía con el empresariado que entre aquellos identificados con clases más bajas. Entre estos últimos los empresarios “aún son vistos en términos de un grupo minoritario de la sociedad que concentra buena parte de la riqueza del país sin criterio de responsabilidad social para con el resto de la comunidad. Se los pone en la vereda de enfrente respecto a los sindicatos y los trabajadores, y en contra del bien común, atribuyéndoles características como la especulación y el (…) solo interés de lucro propio”, evalúa la consultora.

Políticos

Aunque el foco de esta investigación de opinión pública eran los empresarios y sus organizaciones, la encuesta relevó la percepción sobre otros actores e instituciones.

Ante la pregunta de cuál es la primera palabra que le viene a la mente cuando piensa en los “políticos”, lo más mencionado fue “corruptos”, en segundo lugar “mentirosos” y tercero “ladrones”. Luego siguieron ideas similares como “falsos”, “malos”, “joden” y “chorros”, con una frecuencia de alusiones parecida a la de “gobierno” y “poder”. Esta “asociación libre” llevó también a conceptos variados, pero en general críticos respecto a los políticos, como “escoria”, “desorden”, “necesarios”, “ratas”, “haraganes”, “complicados”, “relajo”, “esperanza”, “mafiosos”, “elitistas”, “sospechosos”, “estafadores”, “plata” y “revolucionarios”, entre muchas otras con menos cantidad de menciones.

De hecho, los políticos son los que, según el sondeo, provocan menores niveles de confianza entre la población: la brecha entre las respuestas negativas y positivas referidas a ellos fue –37. Eso se compara con –12 que recoge la Iglesia, –11 del Poder Legislativo, –7 de las cámaras empresariales, –4 de los jueces, 0 de los empresarios, +1 de los medios de comunicación, +2 de los sindicatos, +7 de la Policía, +12 de las Fuerzas Armadas y +38 de los médicos.

Sindicatos y medios

La “asociación libre” con los sindicatos llevó a los encuestados a referencias a la “lucha” en primer lugar de menciones, seguido por “trabajadores”. En tercer orden figuraron conceptos como “derechos”, “buenos” y “defensa”, antes que “obreros”, “huelga”, “conflicto”, “grupo”, Sunca y algunos críticos como “sinvergüenzas” o “mentirosos”.

De los medios de comunicación se dijo sobre todo que son “informativos”. Luego, en cantidad de menciones continuaron ideas como “mentirosos” y “buenos”. Con algo menos de frecuencia en las referencias siguieron conceptos como “importantes”, radio, televisión, “fundamental”, redes sociales.

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