“El nuevo uruguayo pensó que antes no había pasado nada”

Entrevista a Federico Castillo y Horacio Varoli

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Nº2025 - al de Junio de 2019
por Elena Risso

La ropa en la cancha es el segundo trabajo de ustedes luego de la publicación del libro sobre O’Neill. ¿Cómo incidió eso al momento de escribir un nuevo trabajo?

FC: El libro anterior tenía pocas semanas de publicado y ya estábamos pensando en el próximo proyecto. Nos costó bastante más encontrar la historia, descartamos muchas cosas, fuimos reformulando. El camino no fue más sencillo. Y estaba siempre la sombra del libro de O´Neill, a la que un poco hubo que ir combatiendo. Pero me parece que nos fuimos sacando esa presión. De hecho, este libro tiene el doble de laburo.  

HV: No hago comparaciones. Este es otro libro, es distinto; aquí nos propusimos contar una etapa del fútbol uruguayo a través de dos personajes.

¿Por qué eligieron a Peña y Trasante?

FC: La idea original era hacer una especie de relatos salvajes del fútbol uruguayo. Y uno de los episodios era la clásica batalla campal de los 90. Ellos quedaron para siempre asociados con esa gresca y fue la primera entrevista que hicimos. Ahí nos dimos cuenta de que los dos rendían mucho, que había una química interesante entre ellos, que sus historias valían más que aquella piñata, y que podían ser un buen vehículo para contar el fútbol de los 80 y 90, las canchas sin pasto, los sueldos muy lejos de los millones que se pagan hoy, el fútbol casi amateur y las copas internacionales de los grandes: todo ese contraste. 

HV: Empezamos a escribir hace tres años, mucho tiempo, así que la “semilla” que nos condujo a esta historia no la recuerdo bien. En algún momento incluso pensamos en otra biografía, de otro futbolista. Fuimos viendo otras posibilidades; contar al detalle un episodio, un hecho que esté en la memoria de la gente y que no haya sido desarrollado. Uno fue el clásico del 90, aquel que terminó en batalla campal y con casi todos expulsados. Y ahí aparecieron Peña y Trasante.

Desde 2010 hasta ahora el fútbol uruguayo se ha profesionalizado y las figuras de la Selección alcanzaron la dimensión de héroes. Eso llevó a que se los elogie, y los jugadores son considerados modelos a seguir dentro y fuera de la cancha. ¿Por qué prefirieron inclinarse por jugadores que son más “antihéroes”, bastante alejados de ese tipo de futbolistas?

FC: Siempre me resultan más atractivas las historias de los antihéroes, me resulta muy aburrida la vida que muestran algunos jugadores profesionales de ahora. Toda esa cosa lavadísima y perfecta de Instagram. 

HV: Somos algo nostálgicos, me parece. Quizás, muchos de los futbolistas de ahora siguen o están al final de su carrera, y las historias de aquellos que jugaron en las décadas de los 80 o 90 tienen un capítulo más que nos permite decir quiénes eran y quiénes son ahora.  

Se elogia mucho al proceso Tabárez, pero desde 2010 Uruguay solo ganó una Copa América. Por el contrario, en las décadas de los 80 y 90 —cuando jugaron los protagonistas de este libro— Uruguay conquistó varias veces ese torneo continental y Nacional y Peñarol lograron varias Libertadores. ¿Por qué se idealiza tanto el fútbol reciente y se critica el anterior?

FC: Creo que hay muchas variables que inciden en eso y también era una de las premisas que nos movieron a contar ese fútbol de antes, tan rústico, tan colgado de alfileres, pero tan exitoso en lo internacional. La única explicación que me surge es que hubo un momento en el que el mundo del fútbol se profesionalizó de golpe, empezaron a mandar los millones, los pases a Europa, los jugadores que no duraban ni media temporada en sus clubes. Nos costó —todavía nos cuesta— subirnos a ese tren que pasó como escopetazo. Y ahí dejamos de ser competitivos y vino toda una época oscura, Nacional y Peñarol dejaron de figurar en la Libertadores, Uruguay dejó de ir a los mundiales. Fue todo tan oscuro que cuando apareció Tabárez y el proceso y puso un poco de orden en la desprolijidad, el nuevo uruguayo pensó que antes no había pasado nada. Que antes no íbamos a los mundiales, que antes no salíamos cuartos. Pero antes pasó todo eso y bastante más. 

HV: No estoy seguro. Es posible que la profesionalización del deporte y la mayor competitividad hayan hecho que ganemos menos pero que valoremos más lo que ganamos. 

Peña y Trasante representan la pierna fuerte y el futbolista rústico. ¿Por qué para hablar de esos años apelaron a ellos y no a jugadores habilidosos?

FC: Porque la pierna fuerte y el futbolista rústico es un poco el resumen de esa época y de la vida más sacrificada del futbolista de antes. Digo sacrificada porque muchos tenían que laburar de otra cosa además de jugar al fútbol. Eran exitosos pero para la gran mayoría el éxito no se traducía en bienestar económico. Peña y Trasante, lo que representan, nos pareció que resumían todo esto. 

HV: Creo que fueron los jugadores que se ajustaron a lo que queríamos contar: tienen triunfos con sus clubes, con la Selección, y son iconos de aquellos años.

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