Edad: 47 • Ocupación: Médico internista y sexólogo • Señas particulares: se guía por la logoterapia, conversa sobre sexo con sus hijos, tiene una maestría en dirección de empresas

Entrevista: Santiago Cedrés

4min
Nº2020 - al de Mayo de 2019
Por Florencia Pujadas

¿Cómo se llevan sus hijos con su profesión? Les gusta (risas). Es muy frecuente que cuando me ven en los medios me graben o se pasen los videos por WhatsApp. Siempre estoy a la orden del día con las madres de sus compañeros. Mi hija menor tiene nueve años y el mayor 15. Y aun cuando son chicos uno tiene que hablar de temas como la sexualidad para tener una buena educación sexual desde casa. Tenemos que aclarar de forma abierta cualquier duda y buscar la salud sexual en la vida. El hecho de que los dos padres seamos médicos ayuda a que se formen. 

¿Le hacen consultas? Sí, mi hijo más grande está entrando en la adolescencia y tiene muchas inquietudes. Me cuenta de sus descubrimientos y sus experiencias; es interesante. Me consultan sus amigos y los amigos de sus amigos. Es lindo vivirlo así en la interna.

Usted es consejero de sus propios amigos. ¿Hacen caso a sus consejos? Esa es la clásica. En las reuniones me pueden preguntar para la broma o hacer una consulta real. Y a veces los derivo por si son casos que necesitan un tratamiento. No es ético que yo los trate. 

¿Por qué decidió estudiar sexología? Como desde la medicina interna uno ve situaciones más duras, complejas y complicadas, tenía ganas de dedicarme a lo que creía que era un debe en el rubro, que era la medicina de la calidad de vida. Y quería hacer una orientación dedicada a trabajar en aspectos que integran la psicología, espiritualidad y la psicoterapia individual junto al aporte médico. Quizás la terapia sexual es la combinación de la dos cosas: la psicoterapia para trabajar una disfunción y la parte médica. En estos años hice un camino importante en avanzar de lo organicista a una visión un poco más holística que integra el sentido de la vida, la realización personal y los objetivos. Y esto de la sexualidad no es solo la genitalidad. Es el comportamiento humano más complejo, porque es un reflejo de cómo está uno. 

¿Cuáles son las inquietudes más comunes que aparecen en las consultas? Por lejos, la disfunción más frecuente en el varón es la eréctil y en la mujer la pérdida del deseo sexual. Así, pueden aparecer en edades tempranas o estar vinculados a la ansiedad, la depresión o el estrés. Y en esto también influye la rutina de la persona. Cuando la pareja hace la plancha se va para atrás y a veces el amor no es suficiente en la sexualidad satisfactoria. 

La mujer ha cambiado mucho en los últimos tiempos. ¿Esto también se ve en la cama? Las mujeres se han empoderado y piden lo que quieren, toman la iniciativa y tienen placer. Y por el otro lado hay algunos hombres que están un poco más inseguros y vulnerables. Las mujeres los pueden llegar a intimidar. Por eso es fundamental que haya un equilibrio sexual dentro de la pareja. Las relaciones de poder tienen que ser equitativas, no puede estar centrado en uno u otro. Antes, los estereotipos de género atravesaban la sexualidad de cada uno. El hombre, por ejemplo, nunca puede decir que no y siempre tiene que estar listo para tener relaciones. Y no podía no poder. El derecho a decir “no tengo ganas” era algo que no tenían. También está el estereotipo de la mujer que tiene una sexualidad diferente, es más receptiva. Por suerte, se ha reinventado y cambió. 

¿Es frecuente la adicción al sexo? Es la adicción más enmascarada pero es muy frecuente. Es embromado, porque lo que en un momento se aplaudió empieza a ser condenado. Toda tu vida gira en torno a eso: hay pacientes que tienen la vida hecha pelota por esta adicción, porque pierden el mecanismo de control. 

¿Cómo conoció a su esposa? Nos conocimos de estudiantes, hicimos la carrera y las especializaciones juntos, pero ella es pediatra. Es una fenómena, siempre me apoyó. Hace veinte años que mi esposa y más tarde mis cuatro hijos me apoyan. Estuve en muchos congresos y eso también tiene un costo familiar. 

¿Qué tanto viaja? Mucho, mucho. El año pasado estuve un mes en Estados Unidos y a Europa voy todos los años. El año que viene me voy a Japón y ahora a la India para buscar la espiritualidad y la meditación. Los últimos viajes que hemos hecho con mi familia te diré que han sido más de conocimiento interior que exterior. 

¿Cuál es su destino favorito? Mis lugares favoritos son Benarés, una ciudad de la India que conocí cuando fui a hacer un curso de mindfulness, y Chiang Mai, al norte de Tailandia, por sus centros de meditación. 

¿Qué recuerdos se trae cuando viaja? Siempre que viajo me traigo algo para la casa, así puedo recordar lo que viví esos días. Me gusta poder verlos a menudo. 

¿Qué lugar ocupa la meditación en su rutina? Tiene un lugar importantísimo. La meditación y las técnicas de relajación ayudan mucho para sobrellevar la ansiedad. Ahora, por ejemplo, estoy leyendo un libro titulado La paz en cada paso, de Thich Nhat Hanh, un monje de Vietnam que muestra cómo la técnica de relajación contribuye a vivir el momento del aquí y el ahora. He crecido mucho en este último tiempo.

¿Qué piensa recorrer en India? Vamos a recorrer templos y centros de meditación. También vamos a hacer el “triángulo sagrado”. Y voy a pasar mi cumpleaños ahí. Es un viaje que me quería regalar para poder profundizar en este camino de la búsqueda de la paz interior. Así también podés tener una vida sexual sana.

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