Foto: Nicolás Der Agopián

Estudio probó efectos “inmediatos” del etiquetado nutricional: 58% cambió su decisión de compra al ver las advertencias

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Nº2074 - al de Junio de 2020

Los octógonos negros comenzaron a aparecer en alimentos envasados en las góndolas de supermercado de forma paulatina en 2020. Las etiquetas indican si el producto tiene exceso de sodio, de azúcares, de grasas totales o grasas saturadas, según parámetros establecidos por la autoridad sanitaria.

De acuerdo con un estudio elaborado por el Espacio Interdisciplinario Alimentación y Bienestar de la Universidad de la República, la Facultad de Psicología y Unicef —al que accedió Búsqueda— los octógonos no solo sirven para advertir cuando un producto es poco saludable o excedido en grasas, azúcares o sal, sino que además tuvieron una incidencia notoria en las decisiones de compra de los consumidores.

La investigación, que contó con el aval de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), reveló que el 58% de las personas que participaron del estudio reportó haber cambiado su decisión de compra al ver los octógonos: el 18% no compró el producto, el 23% compró un producto sin octógonos y el 17% compró uno con menos advertencias.

Que casi seis de cada 10 personas hayan cambiado su decisión de compra es una cantidad muy significativa, valoró la doctora en Nutrición Isabel Bove, una de las autoras del trabajo y oficial de salud de Unicef. Muestra que en un corto tiempo una política pública en salud tuvo un efecto rápido en la decisión de compra de los uruguayos, dijo a Búsqueda, y destacó que es “muy relevante” que se vean efectos tan claros en tan poco tiempo.

El trabajo, titulado Efectos inmediatos de la implementación del rotulado nutricional frontal, fue elaborado por Gastón Ares, Lucía Antúnez, Leandro Machín, Vanessa Gugliucci, Agustina Vitola, Ana Giménez y Bove. Realizaron tres estudios con un total de 1.916 participantes, entre junio de 2019 y marzo de 2020.

En agosto de 2018 Uruguay aprobó la implementación de un sistema de rotulado nutricional basado en advertencias (Decreto N° 272/18), que entró en plena vigencia el 1º de marzo de este año. Sin embargo, el 13 de marzo, el gobierno decidió postergar por 120 días la obligatoriedad de la medida.

A fines de mayo El Observador informó que el Ministerio de Salud Pública (MSP) quedó solo en la defensa del etiquetado obligatorio de alimentos ya que otros cuatro ministerios (Educación, Industria, Relaciones Exteriores y Economía) entienden que es necesario aprobar una nueva prórroga hasta julio de 2021 para continuar negociando a escala del Mercosur la aplicación de una norma en conjunto. Ante la falta de consenso la decisión quedó en manos del presidente Luis Lacalle Pou.

Efectos de la medida

Los resultados del estudio “refuerzan la necesidad de implementar rotulado nutricional frontal para permitirle a la población tomar decisiones informadas sobre las características nutricionales de los alimentos envasados que consumen y mejorar su capacidad de interpretar la información nutricional”, concluyó el equipo.

“A los 10 días de la entrada en vigencia prevista originalmente, se observó un alto nivel de conocimiento y aprobación de la medida, así como un importante nivel de utilización para decidir la compra de alimentos”, destacaron los autores.

Los efectos son casi inmediatos. Sin etiquetado frontal, ninguno de los participantes del estudio dio vuelta los productos o leyó la tabla nutricional antes de decidir la compra. Con el rotulado, aumenta la capacidad de interpretar la información sobre el producto.

Consultados sobre la política de etiquetado, el 94% de los participantes de la investigación la calificó como buena o muy buena, el 87% declaró que conocía la medida y el 77% dijo que vio el rotulado en algún producto.

Otros de los cambios provocados por el rotulado son las asociaciones que hacen las personas al ver octógonos en un producto. Por ejemplo, cuando veían en el envase de un yogur una foto de frutillas, destacaban del producto las siguientes palabras: frutilla, rico y yogur. Cuando a esa misma imagen se le agregaba un octógono en su rincón inferior derecho que indicaba un exceso de azúcares, las personas destacaron otras palabras: dulce, azúcar y exceso.

Una política recomendada

El etiquetado nutricional fue resultado de un proceso liderado por el MSP que se inició en 2016 y del que participaron organismos internacionales, otros ministerios y contó con instancias de consulta a la industria. Es precisamente desde la industria que se ha planteado la necesidad de contar con más tiempo para implementar el etiquetado, con la idea de que el control de la normativa se dilate.

El etiquetado nutricional es una de las políticas recomendadas por la Organización Mundial de la Salud para motivar a la población a mejorar la calidad nutricional de los alimentos que consumen.

Búsqueda accedió a un documento que se terminó de elaborar el miércoles 3, que contiene la postura de la OPS y de Unicef al respecto, considerando los datos del estudio.

“El hecho de que las personas sustituyan un producto por otro más saludable favorece a las empresas cuyos productos tengan perfiles nutricionales más saludables. Esto podría otorgar un estímulo a la industria nacional para mejorar la calidad nutricional de los alimentos que producen y ofrecen al mercado”, plantearon en el texto.

“Considerando que la obesidad en el país ha aumentado un punto por año, Uruguay no puede permitirse postergar la entrada de vigencia de medidas que desde el inicio están demostrando ser eficaces”, indicaron la OPS y Unicef. Considerando experiencias como la chilena, el etiquetado frontal “causa principalmente efectos de sustitución dentro de cada categoría de productos” y por este motivo “no se espera que genere pérdidas de empleo en la industria alimentaria”.

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