Foto: Javier Calvelo/ adhocFotos

Tras un duro cruce entre oficialismo y oposición, el Senado aprobó el fondo para atender efectos del coronavirus

Exigido por la crisis, Parlamento vota proyectos con rapidez en medio de debates sobre la herencia del gobierno anterior

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Nº2066 - al de Abril de 2020
escribe Daniel Lema

“Bien separados”, dice Beatriz Argimón a los senadores que se acomodan en los asientos de la Cámara de Diputados. Es la mañana del martes 24 de marzo y, en un hecho inusual, el Senado debe sesionar en la cámara baja debido a que allí hay más espacio para recibir a los legisladores. En la tarde de ese día sesionará Diputados y su presidente, Martín Lema, deberá intervenir varias veces para pedirle a los representantes que estén sentados y guarden distancia de sus colegas.

Así, respetando la distancia social, comenzó a trabajar el Parlamento en plena crisis por el nuevo coronavirus (Covid-19).

Las condiciones particulares de trabajo provocadas por la pandemia, sin embargo, no impidieron que el miércoles 1º el Senado ambientara el primer debate fuerte entre el oficialismo y la oposición como consecuencia de la creación del Fondo Coronavirus y la duración de los descuentos salariales para los cargos políticos y de confianza.

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Poner el hombro

Solo una puerta del Palacio Legislativo está habilitada para entrar y salir, y es notoria la disminución del número de funcionarios que trabajan en el edificio. Los taquígrafos de ambas cámaras siguen las sesiones desde sus casas y hubo reuniones especiales de comisiones de diputados vía Internet. Hay legisladores que usan tapabocas y guantes, y se sustituyeron los vasos de vidrio y pocillos por vasos de plástico. Y varios de los principales dirigentes políticos, que ocupan un lugar en la cámara alta, debieron pedir licencia porque son población de riesgo. Entre ellos están los expresidentes José Mujica y Julio María Sanguinetti, Lucía Topolansky, Liliam Kechichián, Danilo Astori, Enrique Rubio y Eduardo Bonomi.

En el medio de esta situación particular, el Parlamento comenzó sus tareas con cierta armonía entre oficialismo y oposición. Aprobó varias medidas que van desde venias para integrar los entes autónomos y servicios descentralizados, extensión de seguros de paro, habilitar la telemedicina, postergar las elecciones departamentales para el segundo semestre del año, incluir el Covid-19 como enfermedad profesional y aprobar un impuesto a los sueldos altos del sector público y de las jubilaciones.

Todo esto, además, se debe realizar lo más rápido posible, evitando los tradicionales largos debates, para cumplir las recomendaciones del Ministerio de Salud Pública respecto a evitar aglomeraciones de personas.

“Desde la Presidencia trato de incentivar a que se anoten lo menos legisladores posibles para que sea más dinámico y se racionalice la oratoria”, comentó Martín Lema, titular de Diputados.

Lema acordó con la vicepresidenta Argimón racionalizar el funcionamiento, por lo que se achicaron los turnos de trabajo.

El miércoles 1º, antes de que el debate se caldeara, Charles Carreras, senador del Frente Amplio y coordinador de la bancada, dijo a Búsqueda que están para “dar una mano en el Parlamento” y poner el “hombro” para trabajar. Sostuvo que están para “defender” el papel del Poder Legislativo y que, si bien se está en una situación de emergencia, tienen una “responsabilidad” que cumplir, aunque ello signifique “correr algún riesgo”.

Como oposición, solicitaron a Argimón que les envíe con tiempo los proyectos que el gobierno quiere aprobar con rapidez para poder analizarlos y que se habiliten las sesiones de comisiones para informar sobre su contenido.

No en todos los casos los dos bloques logran esa velocidad deseada por la recomendación sanitaria. El proyecto aprobado en Diputados para que no se ejecute ni liquide la partida de prensa para los legisladores, pese a que estaban todos de acuerdo con la medida, fue la primera muestra de que el coronavirus no evitará pases de factura y debates ásperos.

La diferencia era de qué forma se haría llegar el dinero al gobierno para que lo destine a enfrentar el coronavirus. Cada legislador recibe una partida de $ 31.220 para comprar ejemplares, pero usualmente no la utilizan para eso, sino para el pago de otros gastos ocasionados por la actividad política como mantener un club partidario abierto. El Senado aprobará una medida similar después de la Semana de Turismo.

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“Picardía rastrera”

Tanto el oficialismo como la oposición destacaron el miércoles 1º la forma en la que los partidos trabajaron para acordar la postergación de las elecciones departamentales y municipales previstas para el 10 de mayo.

Si bien había consenso en que no es posible hacer las elecciones en el medio de una pandemia, había diferencias respecto a cuál era la mejor forma jurídica para evitar violar la Constitución.

El proyecto establece que debido a que no están dadas las garantías para realizar las elecciones el 10 de mayo se faculta a la Corte Electoral a prorrogar por “única vez” la elección no más allá del domingo 4 de octubre de este año.

Pero la tranquilidad se acabó minutos después, cuando el Senado comenzó a tratar el texto enviado por el Poder Ejecutivo para crear el Fondo Solidario Covid-19. El proyecto crea un impuesto transitorio para los sueldos altos en la administración pública y para las jubilaciones públicas y privadas. En ambos casos, el impuesto se aplica por franjas de ingresos: a partir de los $ 120.000 nominales y hasta los $ 130.000 se pagará 5%; entre $ 130.000 y $ 150.000, un 10%; entre $ 150.000 y $ 180.000, un 15%; y más de $ 180.000 un 20%.

Esto abarcará, entre los funcionarios públicos, a todo el Estado, incluidas aquellas empresas de derecho privado que tienen capital público. Respecto a las jubilaciones, afectará a todas las cajas, incluida la policial y militar.

El punto del proyecto que causó más polémica fue el artículo que estableció que los cargos políticos de particular confianza y cargos en el servicio exterior tendrán un impuesto temporal del 20% de sus ingresos.

Es que el Frente Amplio, luego de la reunión de la Comisión de Hacienda con la ministra de Economía, Azucena Arbeleche, presentó un proyecto sustitutivo para que ese impuesto del 20% a los cargos políticos fuera permanente.

Esto generó malestar en el oficialismo porque el tema no había sido planteado en la comisión. “Este artículo fue votado por unanimidad. Fue conversado, salió sin resistencias. Nunca se habló de proponer un aditivo, y es claro que el proyecto lo redactaron de antes pero no lo dijeron en comisión”, afirmó Jorge Gandini (Partido Nacional).

Tanto el oficialismo como la oposición destacaron la forma en la que los partidos trabajaron para acordar la postergación de las elecciones departamentales y municipales previstas para el 10 de mayo.

Los legisladores blancos consideraron que el Frente Amplio no respetó los códigos de trabajo. A modo de ejemplo, señalaron que el proyecto del Poder Ejecutivo proponía que el impuesto tuviera una vigencia por los meses de abril y mayo y se le dé la facultad para extenderlo por otros tres. Sin embargo, a pedido de los senadores de la coalición de izquierda en la comisión se redujo la extensión de la prórroga a dos meses.

“El Frente Amplio entendió que era un momento oportuno para avanzar en algo permanente”, justificó Alejandro Sánchez (MPP) en la sesión. Óscar Andrade (Partido Comunista) sostuvo que si esta idea la proponía el gobierno no habría quejas.

Carrera dijo que querían defender a la clase política y que en este momento deben dar señales aprobando medidas de austeridad. Recordó además que el Movimiento de Participación Popular (MPP), al final del período pasado, había presentado 16 medidas sobre austeridad que incluían una propuesta similar.

Si bien hablaron 10 de 12 senadores frenteamplistas, el MPP y el Partido Comunista fueron quienes se mostraron más a favor de esta idea. En la interna de la bancada, Asamblea Uruguay y Mario Bergara entendían que no era el momento de realizar este debate.

Sebastián da Silva fue el orador del oficialismo más duro. Refiriéndose a la propuesta del Frente Amplio, dijo que se estaba “frente a lo más chiquito de la política”. Sostuvo que se trató de una “picardía rastrera”. “¿Qué son ustedes, el sereno del cementerio? ¿Son los últimos vivos?”. Para el senador, en el Frente Amplio “obraron de mala fe”.

Graciela Bianchi, en tanto, dijo que había que tener “cuidado con la demagogia”.

El debate derivó en una discusión sobre lo que ganan los cargos políticos y algunos senadores plantearon que más adelante se trate el tema. También sirvió para que los blancos criticaran al Frente Amplio por la gestión que hicieron cuando fueron gobierno. “Dejaron los cajones del Estado vacíos y no escuché una sola palabra de disculpa”, afirmó Bianchi.

Senadores de Cabildo Abierto y el Partido Colorado dijeron que estarían de acuerdo en discutir el tema, pero más adelante y no en el marco de fondo para el coronavirus.

Como no tenía los votos suficientes para aprobar el cambio, el Frente Amplio retiró su propuesta y el articulado se aprobó por unanimidad. Las horas de discusión dejaron lejos de ese desenlace las palabras de Bergara, quien al comienzo del tratamiento del proyecto pidió hacer un “paréntesis en la confrontación política”, porque hoy existe un “enemigo común”.

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