En la Rural del Prado, Josefina Damiani presenta Un nuevo estilo, el “agropop”, que reversiona el género tradicional del campo

Folclore de una joven pop

6min
Nº1985 - al de Septiembre de 2018
Producción: Sofía Miranda Montero / Fotos: Leo Barizzoni / Pelo y Maquillaje: Pamela Cambre / Agradecemos a Vdamiani, Agnès L, Rapsodia, Victoria M. Ortiz, Allie, Thomas Trent, Gap y Cardo Azul por su colaboración en esta producción.

Cualquiera que mire el videoclip  No quieren hablar puede pensar que Josefina Damiani es una cantante de música country que camina por un campo desolado de Texas. O una de esas jóvenes románticas que en las películas estadounidenses se pierden en los pueblos olvidados cargando únicamente su guitarra. Esta artista de 23 años tiene un estilo clásico que recuerda las primeras apariciones de Carrie Underwood o a Dolly Parton, pero con las características de la moda actual. En el video está vestida con un top blanco, una pollera y una campera de jean que acompaña con un enorme sombrero marrón. También tiene una guitarra colgada sobre la espalda, que de a ratos utiliza para acompañar la letra de la canción. “El video tiene toques de country, folk y pop, pero se trata de algo distinto”, adelanta Josefina. Y solo hace falta que segundos más tarde aparezca un joven de camisa a rayas, holgado pantalón beige y boina negra para darnos cuenta de que es una escena en el campo uruguayo. La canción, que tiene más de 30.000 reproducciones en YouTube, es el primer sencillo de la artista uruguaya que fusionó el country con el folclore para crear un nuevo género al que ella llama “agropop”. “El concepto lo pensamos con mi productor (Max Capote), porque yo soy una mezcla de lo rural con la ciudad, y eso se refleja en la música que hago”, dice Damiani. En sus primeras composiciones también utiliza recursos del pop para popularizar el género entre los jóvenes uruguayos, que en los últimos años se acostumbraron a bailar al ritmo de las bandas de cumbia del momento. “Este toque pop se ve sobre todo en las letras que hablan de las mujeres y de lo que sentimos”, cuenta esta artista que busca acercar el campo a la ciudad.
Que los jóvenes incursionen en el folclore no es algo nuevo. Desde hace un tiempo distintos grupos buscan llevar los ritmos tradicionales a los boliches nocturnos, como es el caso de Duro ’e Boca, que hace 12 años viene presentándose en el interior y también en Montevideo. Pero a diferencia de Damiani, este grupo se acerca más a un folclore tradicional, como en su momento lo hizo Soledad Pastorutti. Ya a sus 15 años la cantante argentina había emprendido esta cruzada entre los jóvenes de su país, renovando el folclore y la imagen asociada a este género.
Con esto, una vez más se confirma que los ritmos musicales más tradicionales, como el tango o el folclore, encuentran cada tanto la manera de resurgir adaptándose a formatos y sonidos más actuales, que atrapan a las nuevas generaciones.

Primeros pasos

Josefina Damiani se crio en una familia de artistas. La menor de siete hermanos, es sobrina nieta del pintor Jorge Damiani, y sobrina del escultor Pablo Damiani. Pero su mayor influencia, dice, es la voz de su bisabuelo Víctor, que se destacó como barítono en la escena internacional. “En mi casa solían escuchar ópera y a mi madre, que era maestra, le llamaba la atención mi vínculo con la música: no dejaba de cantar”, recuerda. A la niña también le gustaba improvisar algunas canciones y bailar cada vez que salía a comer con su familia en las noches de verano en Punta del Este. “Cuando tenía tres años pasábamos la temporada allá y los argentinos, que son de reclutar artistas, les decían a mis padres que me tenían que llevar a los programas de allá”, recuerda entre risas.

Después de sus primeras improvisaciones, Josefina empezó a estudiar música en el colegio y en el coro de la iglesia de su barrio. Su infancia estuvo marcada por las tardes que pasó entre los ensayos y las prácticas de guitarra, que comenzó a estudiar a los ocho años. “Tocaba en todos los lugares que podía”, asegura. La niña, que nunca fue tímida, se acostumbró a interpretar canciones religiosas en la misa, improvisar algunos temas en las reuniones entre amigas y en los fogones que organizaban en verano. Y mantuvo la misma rutina durante su adolescencia. 

“Siempre tuve dos pasiones: la música y los niños”, dice la cantante, que estudia Magisterio. Su primera experiencia profesional en el mundo de la música recién llegó hace tres años, con una presentación en el quinto aniversario de Vdamiani, una conocida marca de ropa que tiene una de sus hermanas. “Cantamos con una amiga música country frente a todos los invitados”, recuerda. La presentación fue un éxito, y a partir de ahí Josefina comenzó a recibir ofertas para presentarse en algunos bares y eventos pequeños. Llegaba a los toques con la guitarra en la mano y se ponía a experimentar con algunos covers de música country o folk que modificaba para mantener su estilo. Documentaba estos miniconciertos en sus cuentas de las redes sociales (tiene 8.000 seguidores en Instagram), que se fueron llenando con videos de su música.

Antes del Mundial de Rusia, Josefina compartió en YouTube una moderna interpretación del himno del campeonato de Italia de 1990 junto a su colega José Zeballos. “Hacer covers era divertido, pero me di cuenta de que tenía que desarrollar mi propio estilo”, dice. El año pasado escribió sus primeras composiciones, y en enero lanzó su primer videoclip: No quieren hablar. La canción, que ya tiene más de 30.000 reproducciones en YouTube, fue grabada en el campo de sus padres en las sierras de los Caracoles, Maldonado. “Quise hacerlo ahí porque me identifico con ese lugar, guarda mis mejores recuerdos”, cuenta la joven. La letra del tema, que también está disponible en la plataforma Spotify, describe una historia de amor desde una mirada fresca y juvenil. “En esta canción traté de inspirarme en el folclore y el pop, pero con una temática que me identificaba”, agrega. Y la misma idea se transmite en su segunda canción: Noche en Buenos Aires. “Hablo de una mujer a la que le gusta el interior, pero que al mismo tiempo le interesa la moda y estar en la ciudad”.

Un camino en común

Josefina Damiani no es la única artista que utiliza el folclore como inspiración para su música. El fenómeno, de hecho, se instaló entre los adolescentes argentinos en la década de 1990 con la aparición de Soledad Pastorutti. La cantante, que nació en el pueblo de Arequito, debutó en una peña folclórica con su hermana Natalia a los 15 años. Después de subir al escenario a interpretar una chacarera, recibió el premio Revelación Cosquín y grabó sus primeras canciones. El éxito llegó enseguida: la música folclórica empezó a sonar cada vez más entre los jóvenes, que la apadrinaron como una de las grandes figuras del momento. Y sus composiciones también se popularizaron en Uruguay.

Hace doce años, además, en Montevideo se formó una banda con cuatro jóvenes que querían darle al folclore un aire más moderno: Duro ’e Boca. Influidos por Los Chalchaleros y Alfredo Zitarrosa, después de cuatro años de giras, presentaron su primer disco Le canto al campo, con diez canciones originales inspiradas en la tradición rioplatense. Al poco tiempo, además, publicaron el material Duro ’e Boca Clásico para homenajear las grandes melodías folclóricas de la región. En este trabajo el grupo incluyó tres videos con toques de algunos clásicos que interpretaron en Argentina, Brasil y Uruguay. “Yo soy un poco menos folclórica que ellos, pero siempre nos vinculamos y los admiro mucho”, cuenta Josefina. Tanto ella como los integrantes de Duro ’e Boca —que compartieron toques en Argentina— están convencidos de que su música puede expandirse para continuar con la tradición. “No podemos dejar de tener presente que el folclore es parte de nuestra cultura”, asegura Josefina.

Fiel a la tradición

Así como el tango ha experimentado un auge entre el público joven, que asiste asiduamente a las milongas para bailar esta danza tradicional, el folclore parece estar siguiendo el mismo camino. En Argentina hay un enorme público para las peñas folclóricas, donde se escuchan canciones que hablan de amor, de lo espiritual y de lo profano. Sin embargo, esta costumbre escasea en Uruguay, y más aún en Montevideo. “En Argentina está lleno de jóvenes interesados en estos bailes, pero acá no existen lugares donde se toque toda la noche folclore. Con un grupo de jóvenes estamos empezando a armar algunas para continuar la tradición”, dice Josefina. Y lo están logrando.

Sobre el escenario de la Rural

La cantante Josefina Damiani dará dos recitales en la Rural del Prado. El domingo 9 presentará sus nuevas composiciones en la Peña de Valdez y el miércoles 12 estará en el escenario principal de Plaza Prado, junto al guitarrista Santiago Inthamoussu. En el evento, que tiene al campo como protagonista, también estará Duro ’e Boca, Agustín Casanova y Luana. “Es un momento increíble para presentar los temas frente a un gran público”, asegura Damiani.

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