Fugaz Rusia 2018

Francia tiene todo

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Nº1977 - al de Julio de 2018
por E.A.L.
Eduardo Alvariza

Si Courtois tuviese los dedos de la mano derecha un par de centímetros más cortos, hubiese sido un golazo de Neymar y Brasil estaría en carrera. Pero fue una atajada imponente, festejada por el propio golero belga como un gol. Si el cabezazo del Pelado Cáceres hubiese ido al fondo de la red, otro hubiese sido el cantar. Pero también resultó una atajada tremenda, esta vez de Lloris, el guardameta de Francia, el equipo más balanceado, el gran candidato a ganar la Copa del Mundo.

Lo cierto es que este Mundial, el de la paridad, el de las sorpresas, el de la pelota quieta, el del VAR, el de los europeos en las finales, el más difícil para remontar un gol en contra, es un estupendo campeonato. Bien jugado y con cracks, a pesar de lo que digan algunos periodistas, que piensan que no hay grandes jugadores porque las estrellas se fueron a casa (por orden de retirada: Toni Kroos, Messi, Cristiano Ronaldo, Iniesta, Cavani, Neymar, Hazard, Kane).

Partidos inolvidables por los goles y la emoción, como Portugal-España (3 a 3), Francia-Argentina (4 a 3), Uruguay-Portugal (2 a 1), Bélgica-Brasil (2 a 1), Rusia-Croacia (2 a 2 en el alargue, penales y victoria balcánica) y Croacia-Inglaterra (2 a 1 también en el alargue, la especialidad de los croatas).

Lo cierto es que este Mundial, el de la paridad, el de las sorpresas, el de la pelota quieta, el del VAR, el de los europeos en las finales, el más difícil para remontar un gol en contra, es un estupendo campeonato.

Y está Francia, que tiene todo: juego en equipo, táctica disciplinada (cuando se cierran lo saben hacer), inteligencia para generar y anular espacios, garra, individualidades. Francia se da el lujo de haber dejado afuera de sus filas al buscapleitos de ascendencia argelina Karim Benzema y poner en su lugar a Olivier Giroud, que es menos bardero y mucho más atildado, un nueve de movimientos y giros toscos, metálicos. Pero lo compensa con el talento de Antoine Griezmann, que sabe jugar de un modo completamente distinto al que despliega en el Atlético de Madrid y no le tiene miedo a nada. Con la explosión (a veces esporádica, pero explosión al fin) de Mbappé, un delantero de 19 años y pique de efectos especiales. Con la elegancia de Pogba, que se traslada por la cancha como un mozo con una bandeja llena de líquidos, y no los derrama aunque lo choquen. Con el trabajo invisible del pequeño gigante Kanté, que lo tenés que eludir tres veces para pasarlo. Con la muralla merengue-azulgrana formada por Varane y Umtiti. Y por si fuera poco, con Lloris en el arco, que te lo hace parecer realmente pequeño, como esos de campito indicados por dos prendas de ropa, en los que había que entrar con la pelota dominada para hacer el gol.

Una imagen del fotógrafo sobre el que cayó el equipo de Croacia al celebrar la victoria. Foto: Yuri Cortez/AFP

¿Y Croacia? Se metió de a poco, como agua por las rendijas, con el laburo incansable de Modric y Rakitic y el oportunismo letal de Mandzukic, gente educada en la buena bebida, las canciones gitanas y la guerra con sus vecinos. Una imagen maravillosa: el segundo gol croata contra los ingleses, el del pasaje a la final del mundo, y los jugadores haciendo una montonera encima de un… fotógrafo, que si pudo hacer el clic antes de ser aplastado, tiene la foto de su vida.

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