El legislador renunció a su banca y el Frente Amplio entendió era lo correcto dada la votación del 2014. Foto: Gonzalo Mujica

Gonzalo Mujica, el diputado orgulloso de cambiar junto con “la realidad”, que le quitó las mayorías al Frente Amplio

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Nº1897 - al de Diciembre de 2016
escribe Raúl Santopietro

La primera vez que lo amenazaron de muerte tenía poco más de 13 años. Era un militante estudiantil que ya en 1969 lideraba ocupaciones y huelgas en su liceo, el Nº 8. Una noche llamaron a su casa, atendió su padre y del otro lado del teléfono se escuchó: “Que se deje de joder porque lo vamos a matar”. Eran tiempos de duros enfrentamientos entre los militares y la guerrilla del Movimiento de Liberación Nacional– Tupamaros que sentaban las bases del futuro golpe de Estado en 1973.

Ser militante de izquierda tenía sus riesgos. Pero para Gonzalo Fernando Mujica Benoit el mayor problema estaba en su familia de histórica tradición blanca. Tanto los Mujica como los Benoit tenían generaciones vinculadas al Partido Nacional, sus padres y sus dos hermanos mayores también eran blancos. Él, influido por el Mayo francés, el movimiento estudiantil en México y los hippies en Estados Unidos, optó por las ideas de izquierda. Fue su primera ruptura política.

“Siempre hice lo que quise de acuerdo a lo que pensaba”, dijo Mujica a Búsqueda. Hoy su nombre recorre los medios como el diputado que abandonó el Frente Amplio y le quitó las mayorías parlamentarias. Su salida, aún sin ser oficial, fue desenlace de una larga secuencia de cambios desde el surgimiento de la coalición de izquierda en 1971. Su vida fue así. Primero cristiano, luego marxista-leninista, lo que lo llevó a estar tres años preso, y finalmente sus saltos entre los sectores frentistas, que lo llevaron de comunista a ser astorista por un rato.

De jesuita a la cárcel. 

Cuando en 1969 el entonces secretario de Estado norteamericano Nelson Rockefeller visitó Montevideo, Gonzalo Mujica formó parte de una “relámpago” en las calles Rivera y Soca. Con ese nombre definían a las manifestaciones cuyo lugar se informaba a último momento para evitar los controles. Esa vez la Policía supo antes y los estaban esperando. Mujica corrió por Parque Batlle escuchando los disparos y el galope de los caballos y, según dijo, zafó porque logró esconderse entre los árboles durante horas.

Así pasó su época de estudiante, entre ocupaciones y huelgas por el boleto estudiantil. En su liceo hubo un CAT (Comité de Apoyo Tupamaro), pero él estaba fuera porque no se sentía “en la línea de la guerrilla”, sino más bien “en la movilización de masas y la lucha social”.

Una novia de aquel entonces lo acercó a los jesuitas. Leyó sobre la teología de la liberación y se convenció, al punto de definirse como cristiano. Se incorporó a Castores, el voluntariado de los jesuitas, y formó junto a los sacerdotes Roberto García y Luis “Perico” Pérez Aguirre —quien integraría la Comisión para la Paz durante el gobierno de Jorge Batlle— la granja hogar La Huella en Las Piedras, destinada a niños abandonados.

Militó en la campaña de 1971 por el Frente Amplio. Estuvo en el acto de su fundación el 26 de marzo, fue a varias de las oratorias del general Líber Seregni y acompañó a su padre a un acto en la plaza Matriz donde hablaba el blanco Wilson Ferreira Aldunate.

A los 18 años, con su pelo largo, entró a la Facultad de Medicina para estudiar Psiquiatría, pero nunca terminó la carrera. Se reencontró con militantes de su época liceal y la actividad estudiantil reforzó sus ideas de izquierda. Allí conoció a la senadora Mónica Xavier y al ex ministro José Bayardi, con quienes reorganizaron los gremios estudiantiles. Su militancia lo llevó a la cárcel en dos oportunidades en 1974, ambas por un par de días.

El primer quiebre ideológico fuerte se dio en 1979 cuando dejó atrás su fe en Dios para abrazar los ideales marxistas-leninistas. Se afilió a la Juventud Comunista y comenzó a militar clandestinamente en el Hospital Maciel, donde hacía sus prácticas. Su alias era “El Patrón” y pasó a ser el encargado de organización de la Federación de Estudiantes Universitarios (FEUU). Mujica debía agrupar los gremios, coordinar reuniones secretas, hacer contactos. También militó contra la reforma constitucional planteada por el gobierno militar en 1980.

Su actividad clandestina lo llevó a Porto Alegre para esconderse de los militares. Volvió, y a los 15 días lo capturaron . Salía del trabajo en el Consejo del Niño cuando de un auto particular bajaron tres hombres armados, lo golpearon y lo metieron encapuchado en el auto. Lo interrogaron durante 45 días en La Tablada, otros 45 entre los cuarteles de La Paloma y 9º de Caballería hasta que lo pasaron a juez y recibió una condena de seis años de prisión por atentar contra la Constitución y asociación para delinquir.

“El Patrón” pasó a ser el preso 2.791 en el Penal de Libertad. Sus días eran de 23 horas encerrado en la celda solo o a veces de a dos, y una hora de patio cuando no estaba castigado. Así vivió entre 1981 y 1984. Cuando lo liberaron lo fue a buscar su padre y mientras se alejaba de la prisión por la Ruta 1 ya tenía claro su futuro: “No me voy a dedicar el resto de mi vida a ser un ex preso político”.

De comunista a empresario. 

Otra vez libre retomó su militancia. De cara a las elecciones de 1984 que colocaron al país en democracia nuevamente, trabajó en el equipo de seguridad del Partido Comunista. Poco a poco cambió su actividad política por la privada y comenzó a trabajar en una empresa de la industria plástica donde estaba uno de sus hermanos. Ya en 1985 había abandonado su cargo en la FEUU “porque sabía que no iba a ser estudiante universitario” y se retiró del Partido Comunista “por discrepancias con aspectos de la línea”.

Algunos de sus compañeros comunistas lo recuerdan ahora como “alguien con un comportamiento muy digno” que “fue un preso político de referencia para los jóvenes” y resaltan que “jamás entregó a nadie, aun siendo torturado”. Aunque aseguraron a Búsqueda que tenía “muchos problemas para construir en colectivos”. “Siempre se terminaba cortando solo”, dijo uno de ellos.

Fabricó muebles metálicos, muebles de madera, importó juguetes, artículos de bazar y su última empresa fue una importadora de muebles de Brasil, que cerró en 2004 cuando fue electo diputado. A lo largo de los años siguió militando, ya no como comunista pero sí como frenteamplista. En 1994 se venía la campaña electoral y se encontró con la hermana del entonces candidato a presidente por el Nuevo Espacio, Rafael Michelini. “Lo voy a votar, así por lo menos sale diputado”, le dijo. Michelini fue electo senador y tras el comentario de su hermana se contactó con Mujica y comenzaron a trabajar juntos. Esa fue la primera ida de Mujica del Frente Amplio, aunque él asegura que “se sabía que su partido iba a terminar en el Frente”.

Su relación pasó a ser de amistad. Allí también se acercó a quien después sería el ministro de Economía, el hoy astorista Fernando Lorenzo. Mujica y Michelini recorrieron el país juntos en su auto durante la campaña electoral de 1999. Mientras comían unas pizzas en el bar Alcalá definieron que el Nuevo Espacio acompañaría a Tabaré Vázquez en la segunda vuelta. Incluso, Michelini le ofreció ser el candidato a intendente de Montevideo, pero se negó y su lugar lo ocupó Juan Young.

El diputado y los aportes. 

En 2004 se veía la llegada del Frente Amplio al poder. El Nuevo Espacio se sumó a la coalición de izquierda y un acuerdo con el Espacio 609 puso a Mujica entre los dirigentes que resultaron diputados. En el primer año de legislatura Mujica hizo otro quiebre y dejó el Nuevo Espacio. Pero la ruptura trajo sus coletazos y en 2007 los antes amigos Michelini y Mujica terminaron enfrentados en un juicio con denuncias de estafa por U$S 40.000.

Durante la campaña electoral Mujica firmó cuatro conformes por U$S 10.000 con los que se financiarían la campaña y se pagaría luego. Mujica le entregó U$S 37.000 que consiguió al hipotecar su casa, más los aportes al sector como legislador, y consideraba pagada la deuda, pero para Michelini ese dinero había sido un aporte a la campaña y no el pago de los conformes. Finalmente, llegaron a un acuerdo judicial en el que se pagó parte de la deuda. “La plata va y viene, pero perdí un amigo. Ese fue mi mayor dolor desde que soy diputado”, dijo Mujica.

Ya desde el Espacio 609 apoyó a José Mujica, el primo hermano de su padre, en la interna contra Astori. Aunque fueran familiares y sus historias tuvieran puntos en común, no tenía relación con el ex presidente. Se llevan 20 años de diferencia y el único recuerdo que tiene en su infancia fue que algún familiar lo nombrara ya clandestino. “En la casa de mi abuela llegó un tío y nos dijo que se encontró con Pepe, que tenía el pelo colorado y que mandaba abrazos para todos. Nada más”.

Por primera vez lanzó su lista propia, la 709, que obtuvo 2.500 votos. Siendo ajeno al Movimiento de Participación Popular (MPP) se ganó por acuerdo un lugar en la lista y fue reelecto diputado. Se afianzó en la Comisión de Hacienda por donde pasaron los principales proyectos económicos del Frente Amplio, como la reforma tributaria. En aquel entonces estaba afín a que el 10% de las empresas con más ganancias pagaran más IRAE. Lo plasmó en un documento firmado, sin embargo, años después ese sería uno de los principales puntos que lo alejarían del MPP.

También integró la Comisión de Constitución y Códigos cuando se modificó el Código Penal. Varios legisladores oficialistas le reprocharon que acordara con la oposición quitar la figura del abuso de funciones como delito, aunque finalmente se mantuvo. “Es sospechoso que quisiera sacarlo en el mismo momento en que a su amigo Fernando Lorenzo lo investigaban por el cierre de Pluna”, dijo uno de ellos.

Otra de las críticas que se le hicieron vuelve a involucrar dinero. Integrantes del MPP aseguraron que luego de ser electo en 2014 por un nuevo acuerdo con el Espacio 609 se le planteó que aumentara sus aportes al sector político. Para Mujica nada de esto sucedió y solo “fue una forma de ensuciar porque abandonaba el sector”.

La conciencia y la almohada. 

Luego de ser electo por tercera vez diputado, Mujica vivió un nuevo cambio ideológico que lo llevó cada vez más hacia la derecha. Primero dentro del Frente Amplio y ahora fuera.

Las diferencias con el MPP fueron con la línea joven del sector, encabezada por el hoy diputado Alejandro Sánchez. Ellos tomaron la vieja idea de aumentar el IRAE —que había acompañado Mujica en 2010— y la plantearon junto al Partido Comunista, la lista 711 y otros colectivos que se denominó el Grupo de los ocho. Mujica ya no creía que gravando a los empresarios se solucionaba la economía y chocó. “Antes se nos dijo que no se podía por los efectos de la crisis en Estados Unidos. Si no se podía con el país creciendo al 7,5%, cómo se explica hacerlo en 2015 con el país creciendo al 1,5”, explicó.

“Mis diferencias fueron porque la línea joven es la más ultra, la más ideologizada. Son cuadros políticos bárbaros, pero no pensamos igual y a medida que esa era la línea de todo el sector me fui”, dijo.

Fiel a su historia volvió a quemar una etapa. El MPP y el Espacio 609 ya no eran su lugar. Por unos meses fue Asamblea Uruguay, el sector de Astori al cual enfrentó y se opuso en la campaña de 2009. Esta vez su respaldo a la línea económica le hizo un lugar en el sector, pero duró poco.

Hubo dos hechos: Mujica dijo que Astori no podía ser candidato en 2019 y su intención de votar una comisión investigadora que indagara los negocios entre la administración de su pariente Mujica y el gobierno de Venezuela. Otra vez, se cortó solo.

Y el 31 de octubre decidió ir en contra de toda la bancada frenteamplista y votar la creación de la investigadora. Los votos no alcanzaron, pero sí para una comisión que indague en la fallida construcción de la planta regasificadora. Desde ese momento se autoproclamó frenteamplista independiente y dijo que su voto sería “a conciencia” para cada proyecto sin importar qué defina el partido. Dejó de ir a las reuniones de bancada y apenas permanecía en el grupo de Whatsapp en el que se coordinaban los encuentros entre los legisladores oficialistas.

Para él, en el Frente Amplio “hay una disociación entre la realidad y el programa” y sus dirigentes no lo ven. Dijo que “ya no hay espacio” para discutir cambios programáticos y que sus soluciones para los problemas de inseguridad y economía “están a la derecha” de la fuerza política.

Sus actos lo llevaron el miércoles 7 ante el Tribunal de Conducta Política del Frente Amplio. Una reunión de 20 minutos en la que explicó que votó las investigadoras porque hay sospechas fundadas de corrupción. La falta de preguntas del tribunal lo hizo sentir como que “hablaba con una pared”. Y lo vivió como “un día de quiebre”. “Políticamente me siento afuera”, dijo a Búsqueda tras la reunión.

El futuro de Mujica es incierto. Se reunió con el senador del Partido Independiente Pablo Mieres, los blancos Luis Lacalle Pou y Jorge Larrañaga, el líder del Partido de la Gente, Edgardo Novick, y tiene previsto mantener un encuentro con el colorado Pedro Bordaberry.

“Nunca consideré que mi comprensión del mundo tenía que ver con mi comprensión anterior. El mundo va cambiando y mi función como tipo que piensa es comprender el mundo. El pensamiento refleja la realidad”, dijo. “Si pienso lo que pensaba cuando era cristiano, cuando era marxista o cuando empezó el gobierno frenteamplista todo cambió. ¿Dónde queda tu pensamiento anterior? Problema tuyo, arreglalo con la almohada”.

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