Foto: Luciano Dogliotti

Edad: 48 • Ocupación: Publicista y cantante de la banda Trotsky Vengarán • Señas particulares: No es creyente pero en su casa tiene arte religioso; quiso ser pintor; no le gusta la cumbia uruguaya

Guillermo Peluffo

4min
Nº1994 - al de Noviembre de 2018
Entrevista: Florencia Pujadas

En su casa guarda una colección de pinturas que hizo cuando era joven. ¿Todavía pinta? Es algo que dejé en suspenso hace mucho tiempo. Mi esposa se ocupó de recuperar un montón de pinturas que tenía guardadas. En mi adolescencia quería dedicarme a las artes plásticas, pero paré de pintar poco tiempo después. Empecé a estudiar Arquitectura y Ciencias de la Comunicación, que me llevó a hacer una carrera como publicista. Después de que nacieron mis hijas estuve más en mi casa y, como tenía más tiempo, retomé por un tiempo. Me gustaba hacer cuadros seriados y protagonizados por figuras humanas.

También tiene muchas obras de artistas mexicanos y religiosas. Me apasiona la estética que tienen en México para tratar e imaginar la muerte. Y conviven de una forma con ella que me interesa mucho. Siempre recuerdan a las personas con alegría y creen que la muerte debe ser decente para no descender al inframundo. En Uruguay es diferente. Acá la muerte tiene una connotación distinta y, tal vez, más negativa. Se esconde y nunca se habla de esos temas que nos duelen, incluso parece que es vergonzoso estar de luto. Ser consciente de la presencia de la muerte te hace vivir con más intensidad; te van quedando menos balas, así que es mejor usarlas bien. Por otro lado, me gusta mucho el arte religioso, pero no soy creyente. Es una pasión que compartimos con mi esposa, y una de las pinturas la hizo mi hija.

Siempre estuvo vinculado al arte y a la música. ¿Su segunda pasión empezó en el Carnaval? Sí, porque vivíamos adentro de un tablado de verano. Mi padre trabajaba en un club del Prado y su principal fuente de ingresos era el Carnaval, entonces se explotaba al máximo. Todos los familiares y allegados colaborábamos: hubo un momento en el que vendíamos chicles, panchos. A mí me gustaba ayudar y me encantaba estar ahí. A las dos semanas nos sabíamos las letras de nuestros grupos favoritos. Lo digo en plural porque siempre estábamos con mi hermano Gabriel. Él era muy fanático de los parodistas y le gustaba bailar, entonces yo tenía que ser su partenaire. Nos gustan mucho las cosas populares. En mi casa también se escuchaban otros géneros y la mujer que nos cuidaba ponía mucho Montecarlo. La música siempre estuvo presente de forma natural en mi vida.¿Hubo un disco o un artista que lo marcó antes de iniciar su carrera como músico? Claro. Me acuerdo que Gustavo Parodi quería un cantante para su banda y, como había escuchado a Gabriel, lo llamó para que trabajara con él. Le pasó cassettes con los grupos a los que quería que la suya se acercara y yo agarré algunos. Ahí me explotó la cabeza. A los 13 años conocí a Los Ramones, The B-52's y Clash. Ahí dije “esto es lo que quiero hacer”. No podía creer lo que estaba escuchando, y tampoco podía dejar de escucharla.

Después de tantos años de carrera, ¿todavía le impactan algunas canciones? Me pasa, pero es diferente. Como es mi trabajo, me pasa con las canciones de la Trotsky (Vengarán) y de artistas cercanos. A veces me enamoro y tengo que ver cuánto dura ese amor. Es algo que tengo fresco porque me pasó con un par de canciones del último disco y hacía tiempo que no me pasaba. Tuve que dejar de escucharlas porque las estaba quemando. A veces se vuelve un problema, porque te pueden dejar de pegar y ahí se transforma en otra cosa. Hay que parar porque si no te empalagás y después tenés que dejar pasar un tiempo para volver a sentir lo mismo.

Antes de lanzar una nuevo tema, ¿le pide consejos a su hermano Gabriel, cantante de los Buitres? Muchas veces le muestro canciones a mi hermano. Con la banda hemos pasado por distintas etapas: hubo un tiempo en el que mostrábamos el contenido a muchas personas, después nos pusimos más celosos y no quisimos compartir más. Es como una montaña rusa. La verdad es que yo necesito mostrarle los temas a algunos referentes, y Gabriel es el más cercano que tengo. Me gusta saber cuál es su opinión, porque me pasa que con mis amigos siempre tengo la desconfianza. Puede que me digan que les gusta porque saben que me rompí todo haciéndola, pero mi hermano es más crítico y me dice lo que piensa. Gabriel siempre está ahí: a veces solo le pido que le pegue una escuchada y otras que me ayude con una vuelta que no me sale.

¿Nunca pensaron en componer juntos? Es una cosa que está pendiente, pero no sabemos cómo implementarla. Andá a saber si los dos podríamos estar en un rol similar en el mismo grupo creativo, siempre hemos trabajado juntos pero desde lugares diferentes. No podés poner, de repente, a dos jugadores en el mismo puesto así como así. Lo hablamos pero como si fuese un sueño y es un tema que por ahora queda en una conversación de asado.

¿Cómo ve las bandas de cumbia uruguayas que triunfan en la región? Todavía no las veo con una personalidad propia. Es muy difícil porque hacen una canción por año, pero que no habla de la sociedad uruguaya, sino de cosas de afuera. Está todo mal si hablás con “ie” en vez de “ye”: vos sos uruguayo. Lo digo porque también lo veo en los raperos y me rompe las pelotas. No hay que ocultar tu acento de Montevideo ni de donde seas. Cuando eso pasa, para mí es una obra y un artista anulado. Los tomo, por decírtelo de otra forma, como artistas que nacieron acá casi que por un accidente geográfico, no creo que hablen de lo que nos está pasando a nosotros. Creo que pertenecen a una constelación de artistas que están haciendo lo mismo en otra parte del mundo, en una sociedad virtual y que para mí no existe.

Regístrate sin costo, recibe notas de regalo.