Foto: Nicolás Der Agopián

Ningún partido apoyó los artículos que propuso la Jutep en la Rendición de Cuentas, lo que para Ricardo Gil puede ser considerado una “pasada de factura” por los dictámenes del organismo, que tiene a la “ciudadanía presionando” y “enojándose” como su “principal aliado”

Hay un “notorio interés” de los políticos en que la “junta anticorrupción” no tenga capacidad suficiente para controlarlos

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Nº1983 - al de Agosto de 2018
entrevista de Guillermo Draper

La frustración de Ricardo Gil superó el límite de lo tolerable cuando leyó el acta del 9 de agosto de la Comisión de Presupuesto integrada con Hacienda de la Cámara de Diputados. Ahí constató que ninguno de los cuatro partidos representados en la comisión había votado los artículos que presentó la Junta de Transparencia y Ética Pública (Jutep), pese a que varios fortalecían al organismo que preside e implicaban un ahorro para el Estado.

Para Gil y el resto del directorio de la “junta anticorrupción”, no hay dos lecturas posibles. “Se manifiesta un notorio interés porque la Jutep no se fortalezca y no pueda efectuar los controles que debe efectuar”, dice en una entrevista con Búsqueda. Y agrega, como para que no haya dudas: “El sistema político, más allá de las declaraciones fáciles, no tiene interés en fortalecer el combate a la corrupción”.

Es lunes por la tarde y su escritorio está tapizado de papeles. Es uno de los cuatro expedientes judiciales a estudio de la Jutep, que tiene cada vez más trabajo desde que asumió un rol protagónico en el combate a la corrupción y los desvíos en la conductas de los funcionarios públicos. Ese trabajo se verá resentido, dice el jerarca, porque faltan recursos.

Gil sostiene que con sus decisiones los políticos envían un “mensaje” pésimo a los ciudadanos, uno que puede profundizar su “desilusión” con el sistema. El riesgo, añade, es que los uruguayos terminen “pensando que no hay futuro, que el futuro único posible es la impunidad de los corruptos”.

Si la idea de los partidos es presionar a la Jutep para que cambie su conducta o sus autoridades se vayan para la casa, no lo van a lograr, asegura.

—La Cámara de Diputados no aprobó ningún artículo de los que propuso la Jutep, pese a que algunos implicaban ahorro para el Estado. ¿A qué lo atribuye?

—En un contexto de restricción de gastos uno puede entender —no compartir, pero sí entender— que los artículos con costo no sean incorporados. No se puede entender, no hay explicación razonable para que no fueran aprobados los artículos sin costo, algunos de los cuales implicaban ahorros para el Estado, ninguno de los cuales había sido observado por instancias técnicas y ninguno de los cuales estaba fuera de la temática de la Rendición de Cuentas. Resulta totalmente incomprensible. La lamentable conclusión para nosotros es que se manifiesta un notorio interés porque la Jutep no se fortalezca y no pueda efectuar los controles que debe efectuar.

—¿La conclusión de ustedes es que hay un interés manifiesto del sistema político de no darle los recursos que necesita?

—Exacto. Es un mensaje que consideramos muy negativo para la ciudadanía: el sistema político, más allá de las declaraciones fáciles, no tiene interés en fortalecer el combate a la corrupción. 

—Cuando asumió al frente de la Jutep dijo que querían mostrar resultados para después pedirle más recursos al sistema político. En el último año y medio han emitido resoluciones que cuestionan a integrantes del oficialismo y la oposición. A juzgar por lo que dice ahora, tampoco les sirvió ser efectivos en su tarea a la hora de conseguir apoyo.

—Se nos ha planteado si esto es una pasada de facturas del sistema político; yo no hago hincapié en eso, más allá de que uno legítimamente puede sacar esa conclusión. Creo que hay dos conclusiones. Primero, con una actitud más o menos proactiva, para la Jutep y para otros organismos de control el resultado siempre es cero. Y lo otro es: más allá del mensaje al Directorio de la Jutep, lo más negativo es el mensaje a la ciudadanía. De todas formas, la Jutep va a seguir haciendo lo que tiene que hacer.

—¿Y qué es eso que tiene que hacer?

—Dos cosas: que los corruptos se preocupen, al menos hasta donde podamos; y para los que no son corruptos, la idea es que no queden en la misma bolsa. El directorio está más firme que nunca y más de acuerdo que nunca en que esa es la línea de trabajo, con más o menos recursos. Estas son cosas que suelen suceder, que evidencian actitudes y evidencian intencionalidades políticas, pero que para nosotros, en todo caso, eran previsibles.

—Poco antes de que la comisión de Diputados aprobara el proyecto de Rendición de Cuentas, la Jutep emitió un dictamen en el que cuestionaba una partida de dinero que se votaron todos los partidos que tienen representación en la Junta Departamental de Maldonado. ¿Cree que hay conexión entre las dos cosas?

—No lo vincularía directamente. Sí al tema anterior, a que algunas cosas que ha hecho la Jutep tal vez no gusten. Nuestra conclusión viene por otro lado. Ha pasado en el último mes, mes y medio, que varios representantes del sistema político se han presentado ante la Jutep a denunciar casos. A nosotros nos llama la atención esto: a la hora de denunciar a otros, la Jutep es confiable, se viene y se busca que respalde las denuncias y saque las resoluciones sobre los integrantes de las otras colectividades políticas. Para eso la Jutep es confiable. A la hora de generar recursos para la Jutep, cero; a la hora de fortalecer a la Jutep sin ningún costo, cero. Y a la hora de tomar en serio las resoluciones de la Jutep sobre sus respectivos correligionarios, también cero. O sea, servimos para juzgar a los otros, pero no a los míos. Y coherentemente con eso, a la hora de apoyarte, no te apoyo. Para nosotros la lectura es muy clara, la voluntad parece ser utilizar a la Jutep cuando me sirve, pero sin darle recursos, por las dudas. Y, por supuesto, sin tomar en cuenta sus resoluciones cuando me afectan. Lo de Maldonado es clarísimo. Los tres partidos con representación en la junta recibieron un informe donde manifestamos la clara irregularidad de la partida que se aprobaron los ediles y hasta ahora no ha habido ninguna resolución ni comentario.

 —Usted dice que están más firmes que nunca. ¿Esta decisión de los diputados es una presión para que hagan lo contrario o se vayan para sus casas?

—Si es una forma de presión, está condenada al fracaso. Este directorio va a seguir haciendo lo que viene haciendo porque entiende que para eso está acá. Para hacer la plancha no hubiésemos aceptado. Lamentablemente produciremos menos porque tenemos menos herramientas para trabajar, pero no vamos a dejar de hacerlo y no nos vamos a ir para nuestras casas.

Nosotros asociamos la falta de apoyo en la Rendición de Cuentas con los escasos avances que han tenido los más de 15 proyectos de ley que tienen que ver directamente con el tema del combate a la corrupción. Es llamativo que en un año y medio que llevamos acá ni siquiera el proyecto sobre las declaraciones juradas ha avanzado y sigue en la misma comisión. Se llegó a un principio de acuerdo a comienzos de la gestión nuestra, en febrero, pero hasta hoy no se avanzó en más nada y no hay elementos que nos permitan suponer que se va a aprobar en la actual legislatura. Y tampoco tenemos expectativa de que ocurra con los otros proyectos. Es parte de lo mismo: se declara mucho contra la corrupción, pero se hace poco contra la corrupción.

—¿Hubo un antes y un después en la relación con el Poder Ejecutivo después del dictamen sobre la inconveniencia de la contratación como chofer de Presidencia del suegro del presidente Vázquez?

—Para la Jutep, no. No sé para el resto de los actores. Cinco o seis meses después de asumir, nos pudimos parar firmes en una línea de trabajo que pensamos que el país necesita, lo que piensan otros actores no nos preocupa, las presiones no nos preocupan. Nos gustaría otra respuesta del sistema político, por supuesto, pero sabemos que no depende solo de nosotros. Y también sabemos que la ciudadanía y el país hoy requieren que muchos actores sigan haciendo las cosas bien, para no terminar pensando que no hay futuro, que el futuro único posible es la impunidad de los corruptos. Creemos que no es así, creemos que hay fuerzas en Uruguay para que no sea así y que hay gente sana en todos lados para que eso no sea así. Y que la ciudadanía presionando, reclamando y enojándose es nuestro principal aliado.

—¿Los políticos uruguayos no perciben ese descontento y la preocupación que existe por la corrupción a partir de situaciones como la que se ve en Argentina?

—Creo que hay buena parte del sistema que no ha comprendido algo que dijo en su momento la actual presidenta de Transparencia Internacional, y es que corrupción hay en todos lados, la diferencia es cómo reacciona cada uno. Y hacernos los distraídos o barrer debajo de la alfombra es la peor reacción. Hay gente que sigue pensando que lo mejor es no hablar de la corrupción para hacer de cuenta que no tenemos. Lo que hay que hacer es decir que sí tenemos y que estamos haciendo todo lo posible para castigarla. Esa confusión es muy peligrosa.

Uruguay, que tiene fortalezas, que tiene una situación mejor que países vecinos, debería reaccionar de una manera que mostrara que no es lo mismo ser corrupto que no ser corrupto. Eso implica castigar a los culpables y no aceptar fácilmente que la gente sana sea enchastrada. Hoy en Uruguay puede estar pasando al revés, que los corruptos queden impunes y que gente sana quede metida en la bolsa de que todos los funcionarios, todos los políticos, todos los jerarcas son corruptos, cuando eso no es así. No se está visualizando algo que yo pude ver mientras trabajé en la región: una vez que el escepticismo gana a la gente y una vez que la corrupción se instala en las estructuras, es mucho más difícil sacarlas.

—Hoy en Uruguay hay un intendente departamental de la oposición y un senador oficialista sobre cuyas conductas la Jutep emitió dictámenes muy duros. ¿Está hablando de eso?

—Sí, estamos hablando de eso. Estamos hablando de los familiares que siguen contratando a sus familiares directos y estamos hablando de los ediles que se aprueban partidas inadmisibles. Está claro que lo hemos detectado, lo hemos señalado no en un solo partido. La junta ha mostrado claramente que no opera con banderas partidarias, y también hay que decir, por lo tanto, que las omisiones y las miradas para el costado parecen no tener banderas partidarias. 

—La Jutep fue cuestionada por la resolución sobre el subsecretario Jorge Vázquez.

—Prefiero no opinar, porque me abstuve de tratar el tema en la Jutep y no tiene sentido que hable ahora del tema.

—¿Cómo afecta la falta de más recursos en las tareas de la “junta anticorrupción”?

—El efecto es claro. Con los pocos recursos que tenemos vamos a poder hacer menos cosas. Esto implica que se van a retrasar una serie de temas que queríamos encarar —que capaz que es la intención de alguno—, como es el tema de los contratos con familiares. Y, a la vez, nos plantea un cuello de botella, porque los expedientes judiciales —hoy tenemos cuatro a estudio— son prioritarios en responder por los plazos legales. 

—Quien lea la entrevista podría concluir que al final no pasa nada.

—Es justamente lo negativo de todo esto, y es que los que mandan el mensaje no se dan cuenta de cómo opera eso en la gente, en la desilusión y la falta de confianza. Trabajé muchos años en Cofac, donde había un sistema de concursos y siempre que aparecían las bases decía entre las condiciones de los postulantes: “Resistencia a la frustración”. Si algún día hiciéramos un llamado para ingresar a la Jutep, arriba del todo y en rojo le pondríamos: “Resistencia a la frustración y al doble discurso”. Porque es lo que está predominando, aparentemente. ¿No?

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