Refinería de La Teja. Foto: Ricardo Antúnez / adhocFOTOS

Histórico apagón tuvo en vilo a varios jerarcas del gobierno, pero, en domingo, ocasionó un impacto económico limitado

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Nº2025 - al de Junio de 2019

Los fines de semana, y en particular los domingos, la economía descansa. Pero no toda: las oficinas gubernamentales permanecen cerradas al público, aunque hay comercios, fábricas y empresas de servicios que continúan produciendo, salvo que ocurran acontecimientos de fuerza mayor, como un corte en el suministro de electricidad y carezcan de fuentes propias de generación energética suficiente.

El apagón registrado en todo el país durante varias horas del domingo 16, originado en fallas en el sistema eléctrico argentino —al que Uruguay está interconectado— afectó a miles de hogares, y muchos mostraron su malhumor en las redes sociales incluso en tono político con críticas al gobierno. Era otro día de lluvia y a la tarde debutaba la Selección en la Copa América de Brasil. Desde el Frente Amplio se replicó adjudicando responsabilidad a la “privatización total” en Argentina.

El incidente también impactó sobre clientes empresariales de UTE, algunos grandes como Ancap, aunque eso pasó casi inadvertido. A raíz del corte de electricidad, también hubo interrupciones puntuales en el servicio de telefonía, así como en la conexión a Internet y en el suministro de agua potable de OSE, con impacto en hogares y empresas.

Fue un apagón sin precedentes por su alcance y duración —para parte de los usuarios—, señalaron los jerarcas del ente energético y del Poder Ejecutivo que el domingo tuvieron que ponerse en la primera línea de fuego. Su impacto para la economía en conjunto, difícil de cuantificar, habría sido mayor si el incidente ocurría un día de semana, especialmente en martes o miércoles, que son históricamente los de mayor demanda, indicaron a Búsqueda fuentes de UTE.

De los 8.813 gigavatios-hora (GWh) vendidos al mercado interno en 2018, 3.909 fueron a medianos y grandes consumidores (44%), básicamente empresas. La otra categoría de clientes relevante son los hogares, que absorbieron 3.678 GWh sumando las distintas tarifas que ofrece el ente.

Uno de los consultados en UTE estimó que el impacto económico del apagón se vio “muy minimizado” por el rápido restablecimiento del servicio eléctrico para la mayoría de los usuarios. “Inmediatamente que ocurrió el corte, ya se empezaron a reconectar”, destacó. Un relevamiento efectuado por Búsqueda en varios sectores de actividad aporta algunos indicios de los efectos.

La refinería de petróleo de La Teja —una de las industrias más grandes del país— empezó a reiniciar su producción el lunes 17, tras verse afectada por el corte de electricidad. Las fuentes de Ancap consultadas dijeron no saber el impacto económico que tuvo el parate para la empresa. “Gracias a los equipos que trabajaron inmediatamente en devolvernos la electricidad. También al equipo de Ancap, que aún está restableciendo operaciones en refinería”, escribió ese día en Twitter la presidenta de la petrolera estatal, Marta Jara.

En cambio, otro gigante industrial, la planta de UPM en Río Negro, funcionó normalmente ya que se autoabastece de energía; mientras produce está conectada a la red, y cuando hay un problema en UTE actúa en “modo isla”, dejando de verterle el excedente de generación, explicó una fuente de la finlandesa. Del mismo modo, la también fabricante de pasta de celulosa Montes del Plata no enfrentó problemas.

En el sector comercial las consecuencias del apagón fueron acotadas, al menos en los establecimientos de gran superficie.

Por ejemplo, en la terminal y shopping Tres Cruces la afectación fue “muy poca”, dijo su gerente, Marcelo Lombardi. El corte de energía se restableció a las nueve de la mañana; llegaron a estar unos minutos sin luz porque se recalentaron los generadores propios. “No hubo una pérdida de ventas relevantes”, acotó.

Los problemas de conectividad a Internet dificultaron el uso de los POS, esos aparatos empleados por los comercios para registrar las transacciones con tarjetas de débito o crédito. “Nunca había pasado que se baje la red celular al mismo tiempo que la energía”, aunque fuera por un rato, comentó Paul Beare, director de Resonance, un proveedor de POS que viene creciendo sobre todo entre pequeños comercios y en el interior del país. Sin embargo, aclaró que no notaron una “gran variación respecto a otros domingos”, que son más flojos que un día de semana en cantidad de transacciones. “Sí tuvimos un aumento de llamadas de comercios a nuestro servicio de soporte 24 horas, pero desde el punto de vista de los pagos no parece haber generado mucho trastorno general”.

Algunas personas se quejaron en redes sociales porque, dijeron, no pudieron hacer pagos con tarjeta en ciertos comercios ni efectuar retiros de efectivo en cajeros automáticos. En definitiva, se volvieron a su casa sin realizar la compra.

Por el “corte de luz masivo”, el Instituto de Regulación y Control del Cannabis se vio impedido de dispensar marihuana en las farmacias y el lunes trabajaba para normalizar el suministro, informó en un comunicado.

Algunas radios no pudieron emitir durante algunas horas.

Desde el sistema bancario, ejecutivos de algunos bancos privados aseguraron que el domingo fue un día normal para ellos.

En algunas empresas ciertos procesos internos, muchos de tipo informático, se hacen durante los fines de semana. El corte de energía complicó las cosas.

En el Banco de Seguros del Estado hubo fallas en el respaldo eléctrico, aunque eso se logró solucionar el mismo domingo; se vieron afectadas algunas funciones del sistema de computación. Varios funcionarios tuvieron que ir al edificio central ese día para resolver inconvenientes.

Corte y normalización

Al mismo tiempo que empezaba a clarear el domingo, el sistema eléctrico cayó en Uruguay. Poco antes de las 8 horas UTE avisó por Twitter que “a las 7.06 un desperfecto en la red argentina afectó el sistema interconectado dejando sin servicio todo el territorio nacional, al igual que varias provincias del vecino país”. En sus canales de comunicación ya llovían las quejas de los madrugadores, a tono con el clima.

Al problema originado en el sistema argentino se sumó una falla en una subestación de UTE, informó una fuente del ente consultada por Búsqueda.

Unos 40 minutos después del primer tuit, avisó que tras el “importante corte regional ya se está levantando el sistema desde cero. Ya hay ciudades del litoral con servicio y se sigue trabajando hacia el restablecimiento general”. Cerca de las 10 informó que había normalizado todo el servicio al norte del río Negro, y en parte del litoral sur y la zona metropolitana.

A las 14 horas hubo una conferencia de prensa en el Palacio de la Luz.

Su presidente, Gonzalo Casaravilla, junto al ministro de Industria, Energía y Minería, Guillermo Moncecchi, aseguraron que el 88% de los casi 1,5 millones de hogares clientes de UTE tuvieron restituido el servicio en menos de siete horas. En Argentina, donde el corte llegó a afectar las elecciones en algunas provincias, la normalización estaba siendo más lenta, según dijeron.

A las 18.30 se había restablecido el 98,5% de los servicios interrumpidos; los que todavía seguían afectados eran usuarios de Montevideo y la zona metropolitana. El problema prosiguió, para algunos clientes de la empresa estatal uruguaya, hasta entrada la noche o incluso el lunes.

El origen del desperfecto en Argentina aún no fue determinado y la investigación que llevan adelante las distribuidoras privadas de electricidad Cammesa y Transener demorará varios días. La sustitución temporal de energía térmica por hidráulica tiene un costo de US$ 3,5 millones, una “cifra marginal si se tiene en cuenta que el sistema cuesta al año, entre los gastos de combustible, operación, mantenimiento y demás, unos US$ 9.500 millones, explicó Juan Luchilo, subsecretario del Mercado Eléctrico argentino citado por el diario Ámbito Financiero.

Los sistemas eléctricos de ese país y de Uruguay están interconectados, y por tanto deben balancear los niveles de carga (consumo) y potencia (generación). Casaravilla y Moncecchi defendieron la conveniencia de estar interconectados con Argentina como respaldo mutuo y destacaron lo inusual, por su magnitud, de este corte con repercusiones también en otras regiones del Cono Sur.

Justo a comienzos de este mes el Poder Ejecutivo había autorizado un “procedimiento especial para la contratación de empresas para trabajos en acontecimientos graves e imprevistos como consecuencia de situaciones extremas”. El servicio u obra a contratar es para la reparación o reconstrucción de instalaciones que se vean dañadas; no fue el caso con este incidente.

La Unidad Reguladora de Servicios de Energía y Agua (Ursea) se encarga de fiscalizar que la población reciba electricidad, combustibles, gas y agua potable en forma continua, segura y precio adecuado. Recibe reclamos solo si un usuario no logra solución de parte del ente involucrado; a raíz del episodio del domingo registró una única queja, de una señora de 85 años. “Todo el mundo entendió el problema”, comentó, a modo de interpretación, una fuente de esa repartición consultada por Búsqueda.

Para los clientes de UTE los cortes de electricidad son relativamente esporádicos y de baja duración, en comparación con otros sistemas eléctricos de la región. Responden en general a factores climáticos, como las tormentas, que dañan la red de distribución.

En 2018 cada cliente sufrió, en promedio, en torno a siete interrupciones en el servicio de suministro eléctrico, con un tiempo de corte acumulado de 14 horas, informó UTE en abril. Antes el ente había divulgado datos parciales para rebatir comentarios a través de las redes sociales de que se habían incrementado los problemas de suministro, lo que calificó como un “mito” al analizar datos desde 2006.

Como contexto para esos episodios del 2018, señaló que a partir de setiembre hubo temporales “importantes” que impactaron en la red aérea suburbana y rural. Además, el invierno fue “muy frío”, lo que incrementó los consumos residenciales provocando un mayor número de faltas en líneas de baja tensión y en algunas subestaciones. Destacó en particular el corte ocurrido el 1° de julio en la Estación Montevideo G, que abastece a una zona de la capital densamente poblada (Pocitos, Punta Carretas, Centro y Cordón) y alcanzó a 45.000 clientes durante varias horas. En este caso, una sola incidencia provocó el 25% de las penalizaciones que UTE debió abonar por incumplimiento al reglamento de calidad del servicio en el segundo semestre del año.

Tras el histórico apagón ocurrido este domingo —dos semanas antes de las elecciones internas—, varios jerarcas del gobierno que habían amanecido ese día preocupados por posibles consecuencias graves, se fueron a dormir más tranquilos. Quedaban a oscuras unos pocos miles de hogares.

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