Los nuevos agentes secretos de Churchill, en cinco episodios

Otro aspecto de la II Guerra Mundial en Netflix

La guerrilla británica

3min 1
Nº2010 - al de 2019
Rodolfo Ponce de León

Luego de realizar durante 2017 un casting para agentes secretos, la productora Wall to Wall Media, una fusión entre la BBC y Warner Bros., preseleccionó a 14 personas de las más variadas especies: una intérprete, un banquero retirado, un desarrollador inmobiliario, una expolicía, un animador, un matemático, un asistente de abogado, una médica, una investigadora científica, una profesora de teatro, un exsoldado en la guerra de Afganistán. El proyecto consistía en someter a los elegidos a los estudios y entrenamientos para ser agentes secretos del Ejecutivo de Operaciones Especiales (Secret Operations Executive), conocido por la sigla SOE, clave en la II Guerra Mundial.

El proyecto muestra cómo este equipo es llevado a una casa de campo en las highlands de Escocia y durante seis semanas es sometido a pruebas de inteligencia, de exigencia física, de supervivencia, manejo de armas, defensa personal, armado de explosivos, sabotaje, transmisión de radio, lenguaje morse, cambio de identidad y otras habilidades. Todo de acuerdo a los manuales del SOE, desclasificados luego de estar 60 años bajo llave (se muestran los dibujos y escritos originales). El resultado es Los nuevos agentes secretos de Churchill (Reino Unido, 2018), una suerte de híbrido entre la recreación histórica y el reality show, una exploración de lo que era ser un agente secreto británico durante la II Guerra, todo en cinco episodios de 45 minutos disponibles en Netflix.

El reclutamiento de gente tan diversa era, en efecto, una característica saliente del SOE, que se nutría de sujetos que el ejército regular británico descartaba, como extranjeros, personas mayores, negros, lisiados y homosexuales, porque consideraba que para ciertas misiones despertarían menos sospechas en filas enemigas. En la recreación, los aspirantes visten uniforme militar durante los entrenamientos y ropa común durante las misiones. El vestuario es de época. La radio que escuchan y los diarios que leen solo traen noticias de aquellos años. Ninguno de ellos tiene contacto con el exterior durante la instrucción. Están literalmente internados, a cargo de una instructora, un psicólogo militar y un teniente. Realizan sus pruebas con unción y respeto, conscientes de que sus ancestros hicieron lo mismo para salvar a Europa del nazismo. Son muy interesantes las reuniones de los instructores, donde se evalúan los comportamientos y rendimientos de los aspirantes. Como el ensayo va en serio, se van eliminando candidatos. Algunos por fallas en pruebas, otros por inadecuado perfil psicológico. De los 14, quedan seis.

El relato del experimento recreando una camada de nuevos agentes secretos se alterna con imágenes de archivo del SOE en acción. Ahí puede apreciarse el resultado de la infiltración de la organización detrás de las líneas enemigas para horadar la máquina de guerra nazi mediante actos de espionaje, sabotaje y asesinato. Algunos de los hitos más notorios: la destrucción de una central eléctrica en Burdeos mediante la explosión de dos transformadores; el asesinato del oficial nazi Reinhard Heidrich en Praga por dos agentes checos; la voladura del viaducto Gorgopotamos en Grecia para interrumpir el transporte de armas y soldados alemanes con Africa; en Noruega, la explosión de una central hidroeléctrica usada por Hitler para su proyecto atómico.

Casas de campo destinadas a los cursos como la que se ve en la serie hubo más de 30, desperdigadas en Europa durante la guerra. La organización preparó a diez mil agentes. Los historiadores atribuyen la paternidad del SOE en parte a Winston Churchill, creador de la idea, y en parte a Hugh Dalton, uno de los integrantes de su gabinete de guerra, y encargado de ponerla en práctica y de sortear dificultades variopintas: falta de dinero, de apoyo de la marina, de la fuerza aérea y de la cancillería. Ocurre que el SOE era un sistema de guerra no convencional, clandestino, un sistema de guerra de guerrillas que no era bien visto por algunas autoridades políticas y militares. La Fuerza Aérea y la Marina al principio se negaron a llevar agentes del SOE a sus misiones, argumentando que era “poco ético transportar asesinos sin uniforme”. Al poco tiempo de creado, Churchill y Dalton nombraron Director de Entrenamiento y Operaciones del SOE al brigadier Colin Gubbins, un héroe de la I Guerra en la batalla de So­mme y profundo conocedor de la guerra de guerrillas por haber luchado contra el IRA en 1919. Gubbins es quien le da el toque final al instructivo y a su puesta en práctica.

Con la habitual tersura que los ingleses ponen en todos los rubros de producción, Los nuevos agentes secretos de Churchill rescata un aspecto no tan frecuentado de la II Guerra y revive con gente de hoy el plan de estudios y las prácticas que hace más de 70 años debían cumplir aquellos con vocación de agentes secretos. El resultado tiene mucho interés.

Regístrate sin costo, recibe notas de regalo.