Tras varios episodios de violencia, ASSE pidió apoyo al Ministerio del Interior; el mes pasado, la Policía dictó un curso para 66 funcionarios de la salud. Foto: Nicolás Der Agopián

La Policía capacita a médicos y enfermeros para enfrentar las agresiones de delincuentes y familiares en centros de salud

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Nº2038 - al de Septiembre de 2019

En la noche del 21 de enero un adolescente de 17 años fue atropellado en Malvín Norte mientras intentaba escapar de la Policía en una moto robada. Lo derivaron al Hospital Pasteur, donde hizo un paro cardíaco y falleció minutos después. Al enterarse de lo que pasaba, familiares y amigos del delincuente ingresaron al CTI del Pasteur. Rompieron vidrios y un monitor, insultaron a los funcionarios y generaron un caos que obligó a la dirección del hospital a llamar al Grupo Especial de Operaciones (GEO) de la Guardia Republicana. “Los familiares se abalanzaron hacia adentro. No hubo manera de preverlo. Esta situación fue una cosa que nos agarró por sorpresa”, explicó al otro día en rueda de prensa el director de la institución, Federico Martiarena.

Si bien los daños fueron solo materiales y ninguno de los trabajadores del hospital resultó lesionado ni herido, el impacto emocional fue grande, en el Pasteur y en el sistema de salud. “Expresamos nuestro más absoluto respaldo a quienes desde la primera línea viven en alerta constante este tipo de manifestaciones de una sociedad cada vez más violenta”, reclamó en el momento la Federación de Funcionarios de Salud Pública. “Que se cumpla el compromiso asumido de brindar medidas de seguridad a los compañeros y compañeras del CTI”, agregó el comunicado de prensa.

La queja del gremio refirió a otras situaciones similares ocurridas en centros de salud pública, especialmente de Montevideo. Gritos, golpes, amenazas y destrozos no son una excepción cuando los médicos intentan salvarle la vida a un delincuente. Han sido casos suficientemente numerosos para que, luego del suceso en el Pasteur, la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE) solicitara una reunión con el Ministerio del Interior. Entre otras conclusiones de ese encuentro se decidió que la Policía capacite a empleados de la salud en cómo reaccionar ante situaciones de violencia en hospitales y policlínicas.

La primera edición de ese curso se realizó el mes pasado y estuvo destinado a 66 funcionarios del Pasteur, el Hospital Policial, el Instituto Nacional de Ortopedia y Traumatología (INOT) y la RAP metropolitana. “Como todo, esto tiene un detonante, que fue lo que sucedió a principios de año en el Pasteur. Pero en realidad ya venían sucediendo distintos acontecimientos, que no tuvieron repercusión en la opinión pública pero sí alerta dentro de los propios servicios de salud, afectando tanto a los funcionarios como a los pacientes y los familiares”, explicó a Búsqueda Analía Barbieri, directora de Desarrollo Humano de ASSE. “Lo que buscamos con esta iniciativa es tener más herramientas para afrontar situaciones de esta naturaleza. Es el inicio de una planificación que tenemos en conjunto con el Ministerio del Interior”, agregó. Por ahora, ambas partes acordaron que la capacitación se haga también en el interior antes del cierre de 2019.

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Foto: Nicolás Der Agopián

El curso es dictado por instructores de la Dirección Nacional de Bomberos, y la Unidad de Negociadores de la Dirección Nacional Guardia Republicana, que ya efectúa capacitaciones similares a empleados de empresas y centros comerciales susceptibles de ser asaltados durante la jornada laboral (Búsqueda Nº 2.026). “Creemos que esto va a ayudar a fortalecer la construcción de seguridad en cada centro de salud. Los funcionarios a quienes formamos están ahora capacitados para poder realizar evacuaciones de emergencia, o contener una situación que implique riesgo de vida”, afirmó Washington Perey­ra, jefe de la unidad, al canal de comunicación del Ministerio del Interior.

La capacitación duró en total 30 horas, repartidas en cinco días. En lo teórico, a los 66 participantes se les enseñó a diseñar un plan de seguridad ante posibles ataques, además de módulos específicos sobre evacuación en casos de incendio, fuga de gases o desastres naturales. Desde lo práctico, en la sede de la Dirección Nacional de Educación Policial se simuló una toma de rehenes en un centro de salud, basada en casos reales sucedidos en el país y ejecutada por una banda de delincuentes que reaccionaba porque uno de sus integrantes se encontraba herido y estaba siendo atendido. A lo largo de dos horas los funcionarios debieron exponerse “a un máximo de estrés, donde se evaluó el dominio de sus emociones ante una situación de crisis”, señaló Pereyra.

Barbieri considera que, continuado en el tiempo, este tipo de actividades cumplirán parte de los requerimientos que realizan los funcionarios. “El trabajo en la salud es bien complejo y estresante, y sumado a eso están estas situaciones que han tenido que vivir en algunas oportunidades nuestros trabajadores. Creemos de vital importancia que tengan conocimiento para poder estar más seguros y tranquilos en sus lugares de trabajo”.

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