Jon Favreau dirige la remake de El rey león, una nueva versión animada que se estrena este jueves 18 y que busca sorprender con su realismo

Larga vida al rey

8min
Nº2029 - al de Julio de 2019
Por Patricia Mántaras.

Se lo puede recordar o tener visto por diferentes películas; siempre comedias, casi siempre en papeles secundarios. Fue el novio millonario de Monica Geller (Courteney Cox) en Friends, el bartender amigo de Gary (Vince Vaughn) en Viviendo con mi ex, y el chef en Chef. O, más probablemente, por su faceta más heroica, en el sentido más literal del término. Jon Favreau logró cumplir el sueño de muchos niños (y adultos) de dirigir/producir/rodearse de superhéroes: dirigió las dos primeras películas de Iron Man (no dirigió la tercera porque no quiso); produjo The Avengers, Avengers: La era de Ultron, Avengers: Infinity War y Avengers: Endgame; y actuó en Spider-Man: De regreso a casa y Spider-Man: Lejos de casa, la nueva y aplaudida saga de El hombre araña.

Jon Favreau.
Jon Favreau.

En 2016, incursionó en la dirección de películas animadas con El libro de la selva, y ahora está a punto de convertirse en el superhéroe de los niños, los actuales o quienes lo fueron  en los 90 y quedaron marcados por El rey león. Este jueves 18 se estrena en Uruguay la nueva versión, que Favreau se puso al hombro el contar la historia a través de su mirada, consciente de que siempre es una responsabilidad volver sobre un relato tan querido, pero convencido de que las nuevas tecnologías al servicio de la imagen son suficiente excusa para una remake. “Es una parte tan profunda de nuestra cultura que parecía que había una excelente oportunidad para construir sobre eso y volver a contar la historia con una técnica diferente”, dijo. Favreau dirigió a un equipo de artistas, técnicos, profesionales de acción real y de animación para llegar a una película distinta de la que se estrenó en 1994. Le han preguntado al director: ¿es acción real o es animación?. “Es difícil de explicar. Es como magia”, respondió.

Jon Favreau nació en Flushing, Queens, en Nueva York (donde había crecido el famoso personaje de la nana Fine), en 1966. Su madre era judía, descendiente de rusos, y su padre católico, de ascendencia italiana y canadiense, pero Jon adoptó la religión de su madre, fue a un colegio hebreo y hasta tuvo su Bar Mitzvah. Estudió en una secundaria del Bronx y fue a la universidad de Queens, pero abandonó cuando tuvo claro que su vocación era hacer comedia.

Pasaron 25 años desde la primera versión de El rey león. La nueva película, dirigida por Jon Favreau, combina animación con acción real.
Pasaron 25 años desde la primera versión de El rey león. La nueva película, dirigida por Jon Favreau, combina animación con acción real.

Fue entonces que se instaló en Chicago e incursionó en el teatro de improvisación. No tardó en conseguir su primer papel en cine en 1993, en la película Rudy, y al año siguiente tuvo una participación en un episodio de Seinfeld. Después siguieron otros pequeños personajes que irían haciendo las bases de una carrera que Favreau supo conducir con precisión hacia los géneros de su interés.

Debutó como guionista en una película que él mismo protagonizó, Swingers (1996), sobre dos aspirantes a actores, el propio Favreau y Vince Vaughn, y como director en Made (2001), sobre dos aspirantes a boxeadores, con la misma dupla de actores a la cabeza.

Siguió intercalando la actuación, con roles en Daredevil, Alguien tiene que ceder y My Name is Earl, con la dirección de películas como Elf, el duende y Zathura. Pero se volvió un peso pesado en Hollywood en 2008 con Iron Man, que no solo dirigió, también produjo, y fue un éxito de taquilla. 

Hacer entretenimiento. Ha tenido algunos tropiezos y filmes que han sido decididamente un fracaso, como Cowboys y Aliens; una caída que no pudo anticipar por estar tan inmerso en la realización de la película: “Has estado yendo cuesta abajo en una pista de ferrocarril a toda velocidad por tanto tiempo que cuando te das contra la pared es desconcertante y abrumador”. Sin embargo, sostiene que de esos golpes es de lo que más se aprende: “Necesitas una cantidad saludable de fracaso para crecer adecuadamente”.

Haciendo un recorrido a su carrera, Favreau ha demostrado en la mayoría de los casos que sabe hacer entretenimiento y contar historias. Y, de paso, divertirse en el proceso. Compartió el set siete veces con su amigo Vince Vaughn y seguramente las escenas con errores o furcios eliminadas del corte final de todos esos filmes serían por sí solas una comedia hilarante. 

Este hombre, que admitió haber sido siempre “un poco nerd”, que está casado desde el año 2000 con la médica Joya Tillem —con quien tiene tres hijos—, asegura que el camino para contar una historia para él empieza siempre con preguntarse, “como miembro de la audiencia”, qué le gustaría ver. De hecho, según su hijo Max, el trabajo de su padre es “sentarse en una silla y mirar televisión”. Y el actor, por otra parte, compara la dirección de actores con la crianza de sus hijos: “Amo a mis niños, pero cada uno está programado diferente. Es como entrenar un equipo fantástico de atletas. Quieres sacar lo mejor de cada uno y ganar”, contó a Indie Wire.

“Cuando combinas la última tecnología con la forma de contar historias a la antigua, o con cuentos de hadas folclóricos, tienes el fenómeno de Star Wars. Golpeas en ese nivel profundo y ofreces un viaje con el que todos conectan”, dijo en una conferencia sobre el futuro del cine en el Los Angeles Times Summit de 2016.

Rugir otra vez. Seis meses antes de empezar las conversaciones con Disney para dirigir El rey león, Favreau había hecho un safari por África y había notado en sus compañeros de excursión cómo en un entorno de esas características las referencias a la película aparecían a menudo. Cuando la remake del filme se había concretado por Disney, el director envió a 13 miembros clave del equipo a Kenia. “Nos dijo: ‘Que se vea real”, contó el productor Jeffrey Silver. “Sentía que, si empezábamos a mejorar la realidad, empezaríamos una bola de nieve hacia una película poco creíble, sin emoción y con la que las personas no podrían identificarse. Nuestra misión era mantener todo lo más natural posible: las especies correctas, los colores de las rocas correctas, la luz del amanecer y anochecer correcta, el cielo de noche correcto, los tipos de plantas correctos”. Cumpliendo a rajatabla con la misión, investigaron a fondo la región y observaron todas las especies de animales que habían formado parte de El rey león original. Se hospedaron en cinco alojamientos, usaron tres helicópteros y seis camionetas para la expedición y cargaron con más de una tonelada de equipos con los que capturaron 12 TB de fotografías.

El punto de partida estaba claro. “Definitivamente, no somos tímidos a la hora de volver al material antiguo, pero es increíble cuánto puede uno cambiar y actualizar de forma invisible”, dijo el director. “La comedia funciona diferente. La música funciona diferente. El combate natural de los animales funciona diferente. Es una película familiar, una película de aventura. Pero hay partes, incluso en la película original y en la obra de teatro, que son muy intensas y emotivas. Hay que hacer malabares porque queremos lograr esos mismos sentimientos y puntos de la historia, pero no queremos abrumar al público de una forma que la producción anterior no lo haya hecho”.

Según Alfre Woodard, la actriz que presta su voz en la versión en inglés a Sarabi, la madre de Simba, la película de Favreau sorprende y emociona en proporciones iguales a grandes y chicos: “Sin dudas, los más pequeños estarán fascinados. Pero para todos los que ya somos más grandes, no sabíamos que se podía generar ese tipo de realismo en una película. Es lo que aún puede sorprenderte. Es como probar helado por primera vez”.

Filosofía de vida

El rey león no ganó el Oscar a Mejor película animada, y hay una explicación: la categoría no existió hasta 2002. Lo que sí le entregó la Academia fue un premio a Mejor canción por Can You Feel the Love Tonight (de Elton John y Tim Rice), y otro a Mejor música original. Pero sí se llevó el premio a Mejor película de comedia o musical en los Globos de Oro. Para muchos niños de la época, El rey león dejó una huella, no solo porque algunos la han visto más veces que a cualquier otra película, sino por ciertas lecciones de vida que se desprenden de la trama.

Hakuna Matata

“Sin preocupaciones/ Por el resto de tus días/ Es nuestra filosofía libre de problemas”, cantan Timón y Pumba. “Mira, niño, las cosas malas pasan, y no puedes hacer nada al respecto”, le dice Timón a Simba. De eso se trata, de no preocuparse por lo que no se puede cambiar, y sacar el mejor provecho del presente. Podría resumirse como el equivalente al carpe diem de La sociedad de los poetas muertos.

El perdón

 Simba se culpa por la muerte de su padre y no logra superar la culpa y dejar atrás el pasado. “El pasado puede doler. Pero como yo lo veo, puedes escapar o aprender de él”, le dice el sabio Rafiki; “El cambio es bueno”. Enfrentar y entender lo que pasó para mirar hacia adelante es lo que más le cuesta a Simba (y a casi todos), pero al final consigue perdonarse, liberarse de sus miedos y avanzar.

El ciclo de la vida

Elton John canta esta canción, que alude al tema que sobrevuela gran parte de la película: la muerte de Mufasa, el papá de Simba. Las historias infantiles pueden ser algo crueles (al menos desde la mirada de los adultos), pero El rey león y la preciosa letra de Elton John (“Desde el día que llegamos a este planeta/ Y pestañeando miramos el sol/ Hay más para ver de lo que jamás podremos ver”), naturaliza la muerte y la muestra como parte de la vida.

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