Por primera vez, Uruguay tiene un torneo femenino profesional: juega una de las mejores del mundo, Lía Salvo, y es organizado por la uruguaya Sofía Fernández

“Las mujeres se ganaron su lugar; saben jugar buen polo”

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Nº2002 - al de Enero de 2019
Sofía Fernández

Por primera vez, Uruguay tendrá un torneo profesional de polo femenino en Punta del Este. La persona responsable de que esto suceda es Sofía Fernández Danvila, una veterinaria de 32 años que nació en Salto pero de niña se mudó a Montevideo. Además de ser veterinaria y técnica agropecuaria, tiene una historia familiar con los caballos; a los 17 años ya taqueaba en el campo. Al comenzar a estudiar Comunicación Organizacional, en 2007, la carrera le demandaba elaborar eventos y gestionarlos. “Yo organizaba torneos de polo femenino con un grupo de chicas, algo que no existía acá en Uruguay. Eran bastante sencillos. Venían en ese entonces las profesionales argentinas que hoy son las mejores en el mundo”, cuenta. Aunque a pulmón y amateurs, estos torneos se jugaban en Carmelo o el Four Seasons de Buenos Aires. En ese momento se estaba lejos de la profesionalización, los torneos consistían en partidos de dos días y les prestaban caballos. “Eso fue el polo femenino durante mucho tiempo. Así vivía y luchaba. Hoy está de moda, con torneos importantísimos como el de Palermo”, cuenta Fernández.

Primer torneo: profesional y femenino. El Ladies International Polo Copa Summum 2019 Punta del Este tendrá lugar desde este domingo 6 al jueves 10 en el Polo Country Club de Punta del Este (Ruta 10 km 172,100). Su organización y ejecución tienen un punto de partida cuasi íntimo: cuando Fernández Danvila se encontró en Saint-Tropez con la argentina Lía Salvo, una de las mejores jugadoras de polo del mundo: “No la veía hacía años. Fue saludarnos a los gritos y recordar lo que hacíamos a los 20, cuando Lía venía a competir a los torneos que yo organizaba”.Salvo tiene 9 goles de hándicap y ha logrado varios hitos: ganó el Abierto del Jockey Club (fue la primera mujer en conquistar ese trofeo) y Adolfo Cambiaso la eligió para integrar La Dolfina. Compite en torneos internacionales en Estados Unidos, Europa y Asia.

Lía Salvo durante la final del Polo Women Cup en Saint-Tropez en julio de 2018.
Lía Salvo durante la final del Polo Women Cup en Saint-Tropez en julio de 2018.

Ese encuentro la hizo pensar a Fernández Danvila que el polo necesitaba un empuje. “Hace recién dos años se estrenó el Abierto Argentino de Polo Femenino, el primer torneo profesional argentino, pero en Europa hay un montón de torneos y en Argentina también, pero amateurs. Quieras o no, es un deporte asociado a lo masculino y el hombre en Sudamérica es más machista. Ahora las mujeres se ganaron su lugar; demostraron que se puede y que saben jugar buen polo. Este va a ser un evento lindo de ver, porque al final de cuentas, uno lo que quiere es ver buen polo”, dice la organizadora.El Ladies International Polo Cup 2019 tiene carácter profesional porque el hándicap de cada una de las competidoras lo valida. Según la Asociación Argentina de Polo, existen diferentes categorías competitivas: bajo, mediano y alto. Este evento está entre el mediano y alto por la cantidad de equipos que participan y los goles de hándicap de las jugadoras. “En Uruguay no existe el hándicap, no hay tal asociación que lo avale, por eso todas las uruguayas tienen cero. En Argentina hay 600 jugadoras y 20 torneos en primavera. La idea es que haya una uruguaya en cada equipo. Yo tengo dos goles de hándicap por jugar en Argentina; en Uruguay tengo 0. Y aunque no debería estar porque soy organizadora, no resisto mirarlo desde afuera”, dice Fernández Danvila.

Para sus organizadores, el torneo es una apuesta al futuro. “El polo femenino mueve más marcas que el de hombres y tiene un mayor atractivo social. Esta es la primera vez que se hace un torneo de tres días con polistas profesionales. Incluso, viene una patrona de Dubai a jugar. Cuesta, pero tuve apoyo. En todo este proceso fui a Argentina a hacer lobby para traer jugadoras y sponsors. Allá me presentaban como la embajadora del polo uruguayo”, cuenta Fernández Danvila.

El objetivo que persigue esta polista va más allá del torneo. Quiere aprovechar el auge del polo femenino en el mundo y dar el puntapié para que crezca en Uruguay. Con su novio, el polista Matías Carrique, instalados en una chacra en José Ignacio, armaron canchas de polo y abrieron un centro de entrenamiento para caballos con seguimiento veterinario, desde que nacen hasta que se vuelven poleros. Incluso cuenta con una piscina específicamente para equinos. “La idea es mover el polo en Punta del Este. El de chicas genera revuelo y este balneario es un lugar en el que están dadas las condiciones para que haya un torneo profesional todos los años. Tiene muchísimo potencial”, asegura.

Mía Novillo Astrada
Mía Novillo Astrada

La uruguaya. Fue durante sus años como estudiante que Fernández Danvila comenzó a interesarse por el mundo de los caballos deportivos y a competir. Un día, su padre vendió un caballo árabe para enduro. Ella se interesó y fue a dar con el comprador para preguntarle de qué se trataba. El  dueño del animal le mostró un video y así fue que con 21 años comenzó a correr en esa disciplina: “A mí y a mi madre nos encantó. Ella y yo somos compañeras y trabajamos juntas con los caballos. Ambas somos fanáticas de los equinos: tenemos haras, entrenamos a los animales; incluso, ella salió campeona nacional de enduro con 67 años. Era algo que se podía hacer en familia y me terminó de conquistar”. Mientras se dedicaba el enduro, estudió veterinaria, por el rol que ocupa el veterinario en esas carreras.

Clara Cassino.
Clara Cassino.
Para muchos, el enduro en Uruguay es como el polo en Argentina; el deporte de resistencia es el que caracteriza a los charrúas. “Es muy sacrificado. Me perdí miles de eventos o fiestas. A veces largaba una carrera a las tres de la mañana. He llegado a correr en un fin de semana un día 160 kilómetros y al otro 80”, dice Fernández Danvila.Mientras más se dedicaba al enduro, más se alejaba del polo. Así fue durante diez años. Corrió en diferentes carreras, nacionales e internacionales y se involucró cada vez más con la disciplina. Cuando conoció a Carrique, el interés por el polo volvió a despertar. “Él es de Paysandú. Se fue a los 17 años e hizo todos los caminos para llegar a ser polista profesional: petisero, piloto, hasta que llegó a competir. Más tarde trabajó para un gran polista argentino y luego se fue a Europa como jugador; tiene patrones suizos. Gracias a él me reenganché con el polo y soy la veterinaria del equipo que él administra”.
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