Foto: Nicolás Der Agopián

Era “esperable” que el “estrangulamiento” del mercado ilegal provocara más violencia entre narcotraficantes, opina el asesor del Ministerio del Interior Ricardo Fraiman

Ley de marihuana explica parte del aumento en “ajustes de cuentas”

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Nº1980 - al de Agosto de 2018

Los homicidios por ajustes de cuentas entre narcotraficantes no dejaron de crecer desde el 2012. Para los que se opusieron desde un principio a la ley que reguló el mercado de marihuana, ese aumento de la violencia es una demostración del fracaso de la norma, planteada por sus impulsores como una medida para enfrentar el problema de la criminalidad. Pero no todos están de acuerdo con esa conclusión. En el ministerio y la academia sostienen que el incremento de los homicidios tiene entre sus causas el impacto de la norma en el mercado de drogas. Y que además era “un poco esperable” que eso sucediera.

La ley aprobada en diciembre del 2013 provocó, al menos en parte, un “estrangulamiento” del mercado ilegal de marihuana, porque le robó consumidores que antes se abastecían gracias al narcotráfico, según opinaron Marcos Baudean, integrante del Monitor Cannabis, y Ricardo Fraiman, asesor del Ministerio del Interior.

Baudean, investigador de la Universidad ORT, presentó el lunes 23 de julio los resultados preliminares del estudio que desarrolla Monitor Cannabis para intentar medir el impacto de la ley en el área de seguridad pública, durante una actividad organizada por el Observatorio Latinoamericano para la investigación en Política Criminal.

La ley creó tres vías de acceso legal al cannabis con fines recreativos: el cultivo doméstico, los clubes de consumidores y la venta en farmacias. Los dos primeros mecanismos comenzaron a funcionar en 2014, mientras que el tercero, el más popular, lo hizo en julio del 2017. Uno de los argumentos principales que plantearon los impulsores de la ley cuando se debatía en el Parlamento era su posible impacto en el combate al narcotráfico. De hecho, la propuesta de regular el mercado de marihuana fue presentada por el gobierno de José Mujica dentro de un paquete de medidas pensadas para mejorar la seguridad y la convivencia.

Durante la charla, el integrante de Monitor Cannabis presentó algunas cifras oficiales sobre la evolución del delito en los últimos años. Dijo que desde el 2012 empezaron a crecer los homicidios, en particular aquellos a los que la Policía califica como “ajustes de cuentas” entre criminales. La tasa de asesinatos es “alarmante” en Montevideo, donde alcanzó 12 homicidios por cada 100.000 habitantes en 2017. El ministerio considera que el 45% de los homicidios del año pasado estuvieron vinculados con la “violencia entre criminales”, detalló.

Baudean se preguntó si era correcto relacionar la regulación de la marihuana y el combate a la violencia. Y su respuesta fue: “No y sí”. Por un lado, el mercado de cannabis es “más seguro”, porque los compradores suelen recurrir a personas “conocidas”, lo que implica que suele ser menos violento. Pero, por otro, la regulación “afecta al mercado más cuantioso” en cantidad de consumidores, producto y dinero que recauda el narcotráfico.

“Cambios en el mercado pueden provocar estrangulamientos, achicamientos de lo que es el mercado ilegal y, por lo tanto, esto dispara disputas por los territorios entre narcotraficantes que ven reducido su mercado”, describió el investigador. “Esto estaba previsto y ya ha ocurrido”.

Baudean criticó que en el discurso “oficial” sobre seguridad no hay mención al impacto de la ley de marihuana en el narcotráfico. El docente de la ORT citó una entrevista que el ministro Eduardo Bonomi dio a Búsqueda en febrero, en la que destacaba que la acción policial y el cambio en los hábitos de consumo habían provocado un aumento de la violencia. El primer aspecto implicó una política “agresiva” de cierre de bocas de drogas iniciada en 2015, mientras que el segundo estuvo dado por el incremento del uso de cocaína, una droga más cara, en detrimento de la pasta base. Al respecto, el jerarca dijo que las redes de expendio de drogas ilegales estaban pensadas sobre todo para abastecer el consumo de pasta base.

“¿Cómo puede no haber mención al cannabis?”, cuestionó Baudean. El investigador sostuvo que el mercado legal le sacó hasta el momento cerca de US$ 10 millones al narcotráfico.

La “principal hipótesis” del equipo que integra Baudean junto a investigadores de otras universidades es que “el aumento del conflicto criminal se da a causa de la interacción entre cambios en el mercado de drogas y sus actores, y la política de represión del narcotráfico que se ha seguido en Uruguay”.

“El mercado de drogas está integrado por actores ilegales, por consumidores y ahora por nuevos actores: tenemos un proveedor legal de marihuana y tenemos un mercado gris, es decir, proveedores no legales”, añadió. “El mercado legal y el mercado gris también está generando estrangulamientos. Y la política de cierre de drogas también genera violencia, porque es disruptiva del orden previamente establecido en el mercado”.

“Esperable”

Después de escuchar a Baudean, Fraiman tomó la palabra para hacer algunas puntualizaciones. Pidió tener cuidado con las “categorías policiales” como el cierre de bocas de droga. “Son una categoría policial, básicamente es un allanamiento, detenidos, incautaciones, etcétera. Eso no quiere decir que esa boca deje de existir”, dijo. En algunos casos quienes pasan a regentear el negocio son el hijo o la pareja de quien fue procesado.

“En otros casos hay un debilitamiento importante y eso genera violencia”, explicó Fraiman. Los narcotraficantes van hacia allí para conquistar el lugar. “La lógica de estos mercados es control de territorios, control de mercados, venta de dinero”.

Fraiman opinó que la conclusión de Baudean de que la política fue “eficaz” es “estrictamente” correcta. “Estrictamente es así porque lo que buscó la política fue estrangular el mercado, o sea disputarle una porción al mercado”, subrayó.

Sin embargo, sostuvo que “lo que se debe hacer como política de seguridad en un primer momento” es “atacar los niveles de violencia del mercado”, pero no el mercado en sí. “Se puede pensar una política pública que ataque esa dimensión del mercado, o sea las dimensiones de la violencia, que en una primera instancia seguramente va a ser más eficaz que ir contra el mercado”, insistió.

Al respecto, señaló que provocar esa reducción del mercado produjo violencia entre narcos. “Si vos tenés un mercado que tiene una dinámica de competencia que es violenta, estrangularlo seguramente no sea lo aconsejable”, dijo Fraiman. “Es un poco esperable lo que está ocurriendo”.

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