Fugaz

Llamada para un muerto

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Nº1981 - al de Agosto de 2018
por Eduardo Alvariza
Eduardo Alvariza

No hay demasiadas variaciones en los velorios —un cadáver, familiares, conocidos que se acercan a dar el pésame, olor a flores encerradas—, pero cuando las hay, son variaciones sustanciales, operísticas, extraordinarias. La anécdota me la contó un amigo. Resulta que una persona —dentro de la categoría de allegados a los familiares del difunto— hace su entrada en la sala velatoria donde está el cajón y, rodeándolo, los deudos más cercanos.

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