Foto: Nicolás Der Agopián

Consulados del Chuy y Livramento están “saturados” y dan fecha para junio del año que viene; la Organización Internacional de las Migraciones prepara campaña publicitaria contra la xenofobia

Llegada de inmigrantes a Uruguay es un hecho que “se consolidó” y el Estado enfrenta “desafíos” en “varios frentes”, según expertos

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Nº1993 - al de Noviembre de 2018
escribe José Peralta

Ya no es un fenómeno puntual o coyuntural. Para los expertos, la llegada de inmigrantes a Uruguay es una tendencia que “se consolidó” y cambió su estructura migratoria; pasó de ser un estado con una fuerte emigración de su población a un país receptor de extranjeros.

Para los demógrafos, especialistas y referentes de la sociedad civil este cambio creó nuevos desafíos al gobierno, en particular en dos grandes áreas: la recepción de los inmigrantes y su integración en la sociedad uruguaya.

Más allá de que todos los académicos y especialistas consultados por Búsqueda coinciden en que la inmigración tiene un efecto “altamente positivo” para el país, ya sea en términos cuantitativos (rejuvenecimiento poblacional, aportes económicos, aumento del consumo y de la recaudación tributaria) como cualitativos (mezcla cultural, renovación intelectual entre otros), los expertos advierten que esta “realidad” no condice con las percepciones de la sociedad, que tiende a creer en “mitos” que hacen que “rechace al diferente”.

Es por ello que entienden que el Poder Ejecutivo debe “seguir trabajando” en los “varios frentes” que se presentan ante esa inmigración creciente.

Migración terrestre y residencias

Según los datos oficiales de la Dirección General para Asuntos Consulares y Vinculación del Ministerio de Relaciones Exteriores, en 2018 se llevan expedidas 8.897 residencias permanentes, de las que 4.349 (48.8%) fueron para venezolanos. Le siguen brasileros (1.564), argentinos (1.256) y colombianos (494).

Ese organismo es el encargado de tramitar las residencias para miembros del Mercosur. Para inmigrantes que no pertenecen al bloque regional se encarga la Dirección Nacional de Migraciones, que al 30 de setiembre expidió 3.860 residencias.

Entre ambas unidades llevan emitidas 12.750 residencias. Para fines de este año se espera superar el récord alcanzado en 2017 de 13.000 residencias, una tendencia que para Jorge Muiño, titular de la Dirección de Asuntos Consulares “seguirá creciendo” (Búsqueda Nº 1.951).

Este crecimiento plantea desafíos administrativos importantes, explicaron los oficiales y representantes de la sociedad civil. Uno de los lugares donde se visualiza más es en la frontera con Brasil. Karla Mateluna, abogada y representante de la ONG Idas y Vueltas, dijo a Búsqueda que desde que la organización comenzó a trabajar en el litoral del país en diciembre de 2017 observaron “una explosión” de cubanos que llegaban desde Brasil buscando residir en Uruguay.

“Desde que nos instalamos hemos atendido a 330 cubanos. De estos 36 ya tienen su cédula y 230 se encuentran aún tramitando su visa. Hay otros que aún están esperando un cupo para iniciar el trámite”, dijo.

Según la abogada, los Consulados uruguayos de Chuy y Livramento están “saturados” y los funcionarios “no dan abasto” con la cantidad de solicitudes: “Están dando fecha recién para junio del año que viene”.

Esta situación “comenzó a estabilizarse hará cuestión de dos semanas, debido principalmente a las noticias de que Guyana (país por el que comienzan su ruta los cubanos) comenzará a pedir visa para su ingreso y los cambios políticos en Brasil que lo pondrán más difícil”, dijo Mateluna.

Precisamente, el cambio de gobierno en Brasil tiene “en alerta” a la asociación civil que prevé que a partir de enero “haya un incremento de dirigentes sindicales, políticos y activistas” buscando residir en Uruguay. Ya atendieron el caso de dos senegaleses y un palestino que habían solicitado refugio en Brasil y ante “las condiciones políticas imperantes, han decidido residir en Uruguay”.

“Esto sería a partir de enero, pero es esperable que haya una nueva oleada de migrantes ya sea brasileños como venezolanos que si Bolsonaro cumple con su promesa de no dar más cabida prefieran relocalizarse en Uruguay”, añadió.

Los mitos y la realidad

“Asistimos a un cambio demográfico significativo, pasamos de tener un saldo migratorio negativo a ser país receptor”, dijo a Búsqueda el demógrafo y economista Juan José Calvo.

Calvo, representante nacional del Fondo de Población de Naciones Unidas, entiende que Uruguay “tiene un marco legal muy bueno” en cuanto a política migratoria pero que estas nuevas migraciones, en particular el aumento de la inmigración terrestre, “representan desafíos a varios frentes”.

“Hubo que cambiar el vínculo de un Estado enfocado en los repatriados a uno que reciba migrantes. Se viene haciendo pero queda trabajo por hacer”, agregó.

Para el especialista, el punto “más importante” es la respuesta de la sociedad a este fenómeno. Dice Calvo que “históricamente el país tuvo una visión positiva del inmigrante, como alguien trabajador y honesto”. Hasta le “hicimos monumentos” pero, “si se manejan mitos con la intención de generar miedo, es muy fácil dar vuelta esta percepción”, advirtió.

“Toda la evidencia demuestra que las sociedades que reciben migrantes se benefician muchísimo de estos. Pero los mitos de rechazo al diferente, de que vienen a sacarnos el trabajo, juegan y eso es lo hoy demuestran los estudios que percibe la sociedad uruguaya”, añadió.

Dijo que “es responsabilidad del Estado generar un ambiente propicio para la recepción de estos migrantes” y para ello “es preciso combatir los mitos” e informar “de la realidad migratoria”.

Para Alba Goycochea, representante en Uruguay de la Organización Internacional para las Migraciones, el gobierno “tiene desafíos tanto en la recepción como en la integración de estos migrantes”.

“La migración ha mutado. Crecen los migrantes que llegan por tierra, Carrasco ya no es la única medida para cuantificar los saldos migratorios”, dijo a Búsqueda.

Goycochea reconoció que los estudios realizados “señalan que comienza a proliferar un sentimiento negativo hacia el migrante, como que viene a sacar el trabajo y otras falsedades”.

Para intentar prevenir estos conflictos, y “preparar al país que estuvo cerrado muchos años a la inmigración”, la Organización Internacional de Migraciones junto con la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur) lanzarán una campaña publicitaria contra la xenofobia.

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