Toy Story 4, de Josh Cooley

Los juguetes perdidos

2min
Nº2025 - al de Junio de 2019
J.A.F.

Pasaron más de 20 años desde que se estrenó Toy Story (1995), la primera película realizada enteramente por computadora. Fue la producción más vista del año a escala global y recibió tres nominaciones al Oscar. Y además, estaba buenísima. Luego llegó una segunda parte que mejoró lo presentado en la anterior, y una tercera (ganadora de dos Oscar) que parecía cerrar la saga de una manera insuperable. Luego, y en paralelo a estos títulos, Pixar lanzó Monsters Inc., Buscando a Nemo, Los Increíbles, Ratatouille, WALL-E e Intensamente.

Toy Story 4, que se estrenó el jueves 20 en salas de Montevideo e interior, llega para dar un cierre a la historia. Ahora sí. Aunque, en un contexto en el que la tendencia es fabricar remakes o reboots (reinicios), también es el tipo de cierre que deja algunas ventanas abiertas para lo que pueda venir. Se trata de la primera película de Josh Cooley, que empezó becario en Pixar y trabajó como actor de doblaje en Up: Una aventura con altura e Intensamente, entre otras. Si bien la historia original la firman ocho guionistas, el guion final es de Andrew Stanton (que participó en las tres películas anteriores) y Stephany Folsom (guionista de la serie animada Star Wars: Resistance).

El relato comienza yendo nueve años atrás, con un incidente que explica la ausencia de Toy Story 3 (2010) de Betty, la pastora de porcelana, para mostrar más tarde el nuevo escenario de acción, en que ella tendrá un papel coprotagónico junto al pequeño gran Woody, el vaquero. De acuerdo también a la tendencia actual, ahora los personajes femeninos tienen más peso. Andy ya no está, la dueña de los juguetes es Bonnie, su hermana pequeña, que empieza el jardín de infantes y que, un día, en clase, hace un nuevo amigo: Forky. Y lo hace literalmente: lo fabrica a partir de un tenedor de plástico desechable que Woody extrae de la basura. Pero Forky, hermoso personaje, no se siente un juguete, se siente, orgulloso y feliz, basura, desecho, y entre los desechos quiere estar. Lo que sucederá después está en el esqueleto de todas las TS, con algunas variantes: juguetes que no se asumen como tales, juguetes rotos, juguetes perdidos, juguetes con gran imaginación, juguetes que sienten que su tiempo terminó. Y, por supuesto, una operación rescate donde se invocan nociones como el sacrificio, el valor, el amor y la lealtad. Todo contado con buen ritmo y presentado en el vistoso envoltorio de la factoría Pixar, que logra volúmenes y texturas extraordinariamente realistas y, además, incluir música y humor y ajustadas dosis de nostalgia.

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