EDAD: 30 • OCUPACIÓN: DISEÑADORA DE MODA • SEÑAS PARTICULARES: CUANDO ERA CHICA SABÍA TODAS LAS BANDERAS Y CAPITALES DEL MUNDO, LLEVA VARIOS PARES DE CARAVANAS EN SU CARTERA, EN CADA DESFILE SE PONE NERVIOSA COMO SI FUERA LA PRIMERA VEZ

Margo Baridon

4min
Nº2007 - al de Febrero de 2019
por Valentina Villano

Su verdadero nombre es Margot. ¿Por qué le dicen Margo? Porque hice dos Licenciaturas y decía que Margot era la licenciada en administración y Margo la de moda; así dividía mis personalidades. Además, me dicen Margo porque no hay otra forma de llamarle a una bebita con ese nombre. Siempre me dijeron así y quedó.

¿Cómo fue decirles a sus padres que quería estudiar la Licenciatura en Diseño de Modas? Fue difícil, capaz que hoy alguien dice que va a estudiar moda y hay más creencia, pero en ese momento no había movida de diseñadores locales, el trabajo era estar en una trader o irte para el exterior; no había un desarrollo de mercado ni de carreras. Yo me fui al exterior a hacer cursos de diseño de modas. De hecho, me fui por primera vez a los 16 a Londres a diagnosticarme para ver si podía ir a la universidad e irme a vivir afuera. También hice un curso en St. Martins, donde te hacían un diagnóstico, y a mí me salió que tenía que ser diseñadora de vestuario de teatro. Me llevaron a ver las obras y me dijeron que esa era mi carrera. Volví fascinada pero entendí que también tenía que adaptarme al mercado en el que estaba. Por h o por b me terminé quedando en Uruguay y estoy copada, pero también implica determinadas formas de trabajo. 

¿Usa todo lo que diseña? Sí. No diseño todo para mí, ni me pienso a mí como sujeto portador de sentidos. La mujer de la marca tiene valores e ideales, obviamente que son puestos por mí pero no tienen por qué ser parte mía. En cada colección pruebo las muestras, cómo caen y calzan las cosas, pero no quiere decir que yo me quede con todo. Eso es una fantasía, porque es al revés. No me quedo con nada y termino vestida de negro en todos los lugares.

Muchas de sus prendas tienen volados. ¿Lo calificaría como una obsesión? No sé si es una obsesión, pero desde chica siempre que dibujaba, tendía a hacer siluetas exageradas, y por eso lo teatral y el hecho de llevar las cosas a un mundo de fantasía. Además, mi madre bailaba flamenco y también me quedó el recuerdo de ella haciéndolo. Obviamente que el volado es un recurso que está de moda, pero también lo tomé como parte mía, de la identidad, y de buscar reformulaciones. Siempre pienso la prenda en movimiento, más que la prenda estática.  

¿Qué prenda o accesorio la define? Las caravanas son mi característica; siempre tengo puesto un juego. De hecho, en la cartera siempre tengo varios pares y si tengo que ir a algún lugar, me pongo unas para levantar el look. Ese era mi pitch de venta para Fashion Box; pero es real, tenés en la cartera un par de accesorios y estás pronta.  

¿Dónde se viste Margo Baridon? Trato de apoyar a los diseñadores locales y de usar cosas que yo no hago. También caigo en las líneas más sustentables, o en buscar ropa usada y vintage; le robo mucha ropa a mi madre (risas). Y obviamente que también voy a marcas de moda masiva que ofrecen básicos; siempre tratando de ser lo más sustentable posible. 

Viste a influencers como Miranda Makaroff y celebrities argentinas como Calu Rivero. ¿Cómo llega a esas personalidades?Vivimos en un mundo hiperconectado. Instagram es una ventana y un recorte del universo de marca que puede ser tomado de cualquier punto del globo terráqueo. No es tan cerrado como Facebook, acá estás a un inbox de distancia de la persona que te inspire. Además, la utilización de tus prendas en figuras tan conocidas genera un reconocimiento de la marca que no lo podrías tener de otra forma. En ese sentido ayudan a la difusión. También hay veces que la gente no se visualiza con mis diseños y cuando lo ven en figuras aspiracionales los entienden mucho más y hay una mayor comprensión de cómo utilizar la prenda.  

¿Por qué eligió México para ampliar su negocio? Uno trata de hacer planes, pero, en muchos casos, emprender es una serie de golpes de suerte. A veces hay que aprovechar las oportunidades. En el caso de Intermoda, la encargada de WGSN, Rosalina Villanueva, vino a dar charlas de tendencias a un evento que hubo en el Latu y, después, a dar una charla a los shoppings. Me vio por Instagram y también fue a ver el showroom y la colección y me dijo: “Me parece que tendrías tremendo mercado en México; yo soy mexicana y creo que los productos que estás haciendo son de muy buena calidad y tienen una propuesta nueva y diferente; voy a hacer que te inviten al evento de retail más grande de México”. Me llamaron y me invitaron a la pasarela de gala y nos fuimos en enero pasado a presentar la colección. Nunca había estado en un evento tan desarrollado. Fue a raíz de eso que empecé a venderles a dos tiendas de México.  

Por estos días se va a la New York Fashion Week. Sí, hubo un llamado de Uruguay XXI para ir a Nueva York a la feria Capsule, y eso sí me pone nerviosa. Allá voy a tener que presentar invierno, y no es que me salga mal, sino que comercialmente me cuesta más. Capaz es porque tengo un público más extranjero; el 47% de mis clientas son argentinas. 

¿Y nunca pensó en armar un local en Argentina? Es un proyecto. Hicimos un intento pero era en la etapa de las declaraciones juradas de importación. Nos aprobaron la importación de verano el 18 de diciembre y fue ahí que dije que no. Obvio que Argentina siempre es un gran mercado para la marca, pero es tan complejo en sí mismo que te podés prender fuego.  

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