Le prénom, en cartel en el Notariado

Le prénom brilla entre medio centenar de comedias en cartel

Más difícil que morirse

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Nº1981 - al de Agosto de 2018
Javier Alfonso

“Creo que el género de la comedia ha sido injustamente bastardeado porque abundan las malas comedias. Pero Shakespeare, Lope de Vega y Molière escribieron comedias. Oscar Wilde, Feydeau, Noel Coward y Woody Allen son autores de comedias. Detesto las comedias de puertas que se abren y se cierran, los enredos burdos, las mujeres que critican su relación con los hombres, etc. Cuando el género pone la vara más alta, es un regalo para el espectador, que cada vez más necesita reír y poder reflexionar a través de la risa”. Este párrafo fue enviado a Búsqueda por Mario Morgan, director de la obra Le prénom, estrenada el viernes 3, a propósito de la gran cantidad de comedias que presenta la cartelera montevideana durante la mayor parte del año. En su fin de semana de estreno, Le prénom (El nombre) agotó cinco funciones y fue vista por 1.400 personas. La comedia, éxito mundial de Matthieu Delaporte y Alexandre de la Patellière, llevada al cine con gran suceso por los mismos autores, se enmarca claramente en la tradición de comedia moral y social de Molière y Corneille. La decisión de bautizar a un niño con el nombre de pila de Hitler desata una discusión en un grupo de amigos y sirve como excusa para posicionar un conflicto entre ideologías y discursos (el progre contra el liberal pragmático), con un lúcido despliegue retórico y diálogos muy disfrutables por su lucidez, con gran comicidad. Colaboran las convincentes actuaciones de Franklin Rodríguez, Gabriela Iribarren, Jorge Esmoris, Nacho Cardozo y Manuela da Silveira, un elenco compacto y comprometido que saca chispas a un texto inteligente y —afortunadamente— desbordante de incorrección política.

50 comedias.

Durante la mayor parte del año, la cartelera teatral triplica la cinematográfica: 81 a 27, contabiliza esta semana cartelera.com.uy. En vacaciones de julio se superan los 140 títulos, el pico anual. Y la comedia es el género predominante, desde el stand up a las grandes producciones: el 60% de la oferta. Este auge de comedias llevó a la Asociación de Críticos Teatrales del Uruguay a crear en 2013 categorías específicas para sus premios.

En el extenso panorama del teatro comercial hay de todo, desde éxitos mundiales a piezas de poca monta y corta vida. El rótulo “comercial” no está exento de polémica, porque todos tienen el objetivo de vender la mayor cantidad de entradas, desde la Comedia Nacional a los campeones del under, desde las producciones de esquema empresarial (el productor financia y decide) a las cooperativas que marcan el pulso de la escena independiente, desde los que se financian con aportes privados a los que reciben subsidios públicos.

El complejo Movie, epicentro del circuito comercial, tiene hoy 13 títulos entre sus dos salas. Con sus 650 butacas, la Sala Teatro alberga grandes producciones como la reciente Falladas o Monólogos de la vagina, actualmente en cartel. Pocos años después de su apertura, en 2007, la sala UnderMovie, más pequeña, se posicionó como la capital del stand up, género que tiene en cartel Minas-El show, Trabajos como estos y Buenas noches, muchas gracias. Hoy jueves 9 se estrena en Sala Teatro Sinvergüenzas, clásico de los neozelandeses Stephen Sinclair y Anthony McCarten, que alcanzó fama mundial con el filme Full Monty (1998), sobre un grupo de amigos desempleados que deciden montar un show de strip-tease como tabla de salvación. Marcelino Duffau, un todoterreno de las tablas uruguayas con más de 35 años en el medio, dirige un elenco con vasta experiencia en el teatro, el Carnaval y la televisión: Christian Font, Gaspar Valverde, Leonardo Pacella, Nelson Burgos, Pablo Robles y Rusito González.

Duffau, director de la recordada La empresa no perdona un momento de locura, es el responsable de uno de los mayores éxitos de la historia del teatro uruguayo: Barro negro, en cartel desde 1991 a bordo de un ómnibus de Cutcsa, y vista por más de 300.000 espectadores en más de 7.000 funciones. Como tantos otros, Duffau entiende que un gran problema del teatro uruguayo es la falta de espacios de ficción en la televisión nacional, lo que impide un mayor tránsito de rostros conocidos entre pantallas y escenarios. “En TV no hay trabajo para los artistas de teatro y de Carnaval, y muchos tienen que adoptar roles de conducción”, dijo a Búsqueda. Duffau asegura que en el teatro comercial “se camina sobre rieles más seguros” en lo económico y que en Montevideo “se suele confundir teatro comercial con teatro frívolo y superfluo”. El director no conoce otra forma de trabajar que no sea desde el profesionalismo. También entiende que Montevideo padece un “exceso de oferta” de comedias para su cantidad de población.

Aprendiz.

Un ejemplo del cruce inverso, de la televisión al teatro, es Kairo Herrera. Pasados los 40, el conductor televisivo y radial, conocido por su vozarrón rockero, fue convocado en 2011 para el monólogo Diez maneras de ser un hombre, de Fernando Schmidt. “Fue muy difícil”, recuerda. Luego lo llamó Gerardo Tulipano para El sexo nuestro de cada día. “Fui sin estudiar nada. Me largué de atrevido pero con respeto. No podés salir sacando pecho en algo que no conocés”, asegura. Dice que aprendió mucho con Silvia Novarese, Virginia Ramos y Álvaro Correa. No obstante, no tiene drama en reconocer los fracasos, como el que vivió a principios de este año, con un peso pesado: “La fiaca no funcionó. Fue la mejor oportunidad que tuve, me exigió otra cosa, tratar de sacar ‘al actor’ de adentro mío, pero el público no respondió”. Kairo entiende que lo más complicado de actuar es dejar de ser Kairo Herrera (“lo digo con total humildad”). Ahora ensaya con Jimi Castilhos y promete “un formato de comedia que nunca se hizo en Uruguay”.

Casas de comedias.

Teatros como el Notariado y Del Centro e instituciones como Espacio Teatro y El Tinglado se han transformado en baluartes de la comedia. Los hermanos Isaac y Alejandra Mejlovitz, fundadores y directores de la productora IMAM, están a cargo del Teatro del Notariado, que además de Le prénom, tiene en cartel desde hace varios años la comedia Toc-Toc, un probado éxito mundial. Espacio Teatro es el feudo de Franklin Rodríguez, dueño y principal autor de la sala. Allí se representa Debajo de los pantalones 2-El casamiento gitano, pieza bastante despareja donde se destaca la labor de Enrique Gallego Vidal y Fernando Couto, dos oficiosos comediantes.

Teatro del Centro es otro espacio vital del género, donde se ofrece Un Cacho de vida, musical humorístico sobre temas del argentino Cacho Castaña, con Graciela Rodríguez, Sergio Durán y Alberto Lamaita, bajo dirección de Hugo Blandamuro, otro veterano del género. Completan la grilla Rotos de amor, de Sergio Dotta, un retrato de hombres que cuentan sus males de amores, con Carlos Rodríguez, Félix Correa, Juan Gamero y Leonardo Pacella; y Soltera, casada, viuda, divorciada, unipersonal a cargo de Cintia Caballero, quien advierte: “No es un stand up, ni los típicos monólogos sobre mujeres”.

El veterano escenógrafo Osvalo Reyno restauró la Farmacia Solís, inaugurada en 2007 y convertida en poco tiempo en un baluarte del humor. Actualmente, la actriz Mariana Trujillo hace Benditas mujeres, un paseo por la feminidad contemporánea escrita por Fernando Schmidt, con dirección de Carlos Muñoz. Allí también se puede ver uno de los clásicos del género en lo que va del siglo: Busco al hombre de mi vida, marido ya tuve, de Daniela di Segni y Andrés Tulipano, a cargo de Virginia Ramos.

Todo Pocitos.

Los cuatro espacios teatrales que existen en Pocitos están consagrados al humor, lo que denota claramente una relación entre propuestas y público. A Movie se suman Teatro La Candela, el Castillo Pittamiglio y la sala-escuela La Escena, que funciona en Rivera y Ponce. Los temas predominantes son, por supuesto, los enredos de género y los líos de pareja. En La Candela está la comedia de equívocos amorosos 13 y martes, de Jean Pierre Martínez, otra similar llamada AmorLíos en Parque del Plata, y una sátira del mundo de la escuela dirigida por Hugo Giachino, llamada Si el Pampero Lakaricia.

En el edificio de la Rambla Wilson, Petru Valensky protagoniza Nosotras que nos odiamos tanto, de Alfredo Leirós. La talentosa comediante Liliana Enciso hace dos unipersonales con textos propios: Loca como tu madre, que va por su quinta temporada, y Hasta que por fin me separé. En la vereda opuesta del humor, Los perros es una comedia negra sobre un grupo de amigos que se reúnen tras la muerte de uno de ellos a manos de una banda de narcos.

En La Escena se repuso este año El rey tuerto, del español Marc Crehuet, dirigida por Cecilia Caballero, donde un joven que ha perdido un ojo a manos de un policía antidisturbios se encuentra casualmente con su verdugo en una cena organizada por sus esposas.

Género subestimado.

Buena parte de las más de 160 obras que ha dirigido Jorge Denevi son comedias, y en su carrera asoma la cabeza el autor inglés Alan Ayckbourn­, de quien estrenó más de diez títulos. “La comedia es un género muy subestimado. Cada vez que oigo la frase ‘es una buena comedia porque me reí mucho’ o ‘fui a ver una comedia para pasar el tiempo’, me entristezco”, respondió Denevi a Búsqueda. “Una comedia dice, en el fondo, lo mismo que un drama o una tragedia. Solo que lo cuenta de otro modo. ¿Por qué? Ayckbourn, mi autor favorito, lo explica: ‘Así es como veo el mundo’. Las buenas comedias suelen ser muy pesimistas. Las de Ayckbourn tienen conclusiones desoladoras sobre las relaciones humanas y el amor. Las de Neil Simon también. Son, además, un desafío para el actor. En su cama, donde agonizaba, el famoso comediante inglés Edmund Gwen le explicó a un amigo: ‘Morir es fácil, lo difícil es hacer comedia”.

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