Matrimonio por conveniencia

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Nº2016 - al de Abril de 2019
por Pau Delgado Iglesias

De Verona a Bogotá y a Montevideo, la ultraderecha religiosa conservadora repite discursos e insiste en retroceder en términos de derechos humanos, evidenciando la fuerte unión que prevalece entre política y religión a escala global.

Del 29 al 31 de marzo tuvo lugar en Verona la treceava edición del Congreso Mundial de las Familias, una organización creada en Estados Unidos en 1997 con el objetivo de defender “a la familia natural como la única unidad fundamental y sostenible de la sociedad”. Por familia natural se refieren, por supuesto, a la familia nuclear heterosexual, ya que estos grupos se oponen abiertamente al matrimonio homosexual –así como también al divorcio, al aborto, y en términos generales a los derechos sexuales y reproductivos y derechos LGBT.

El Congreso Mundial de las Familias organiza regularmente convenciones internacionales, y la elección de Verona como sede para este año no fue casual: además de tener una larga historia de conexión con grupos fascistas y de extrema derecha, actualmente algunos grupos neofascistas italianos tienen su sede en el centro de la ciudad. Además, Verona fue declarada en octubre del año pasado: ciudad “provida” y “profamilia” (la primera en Italia con estas características), convirtiéndose en un bastión del ultracatolicismo. Algunos de los temas tratados en el Congreso fueron: “la belleza del matrimonio” o “dignidad y salud de la mujer”, entre otros.

Pocos días después (4 y 5 de abril), tuvo lugar en Bogotá la III Cumbre Transatlántica, que se desarrolló en un salón dentro del Congreso de la República, con la participación de algunos/as parlamentarios/as. El objetivo de la cumbre era afirmar “principios sólidos” ante el “recrudecimiento de la ofensiva a escala global” de la “ideología de género”. La conexión con el Congreso de Verona es clara: se repiten conferencistas, organizadores y temas de discusión, y hasta las fechas parecen haberse coordinado para poder realizar uno a continuación del otro. Comprender la vinculación entre estos eventos aparentemente distantes, permite visualizar cómo se conforma el mapa geopolítico de estas posturas centradas en negar el carácter laico del Estado, imponer una única forma de familia y oponerse a la diversidad sexual, de género y étnica.

Mientras tanto en Uruguay, los “obispos católicos” dieron a conocer un documento con elementos clave para que sus fieles tengan en cuenta “a la hora de discernir las opciones electorales”. El aspecto que se menciona en primer lugar es su oposición al aborto (lo que reduce drásticamente las opciones electorales de sus fieles, ya que, al momento, el único precandidato en contra de la ley es el católico conservador Carlos Iafigliola del Partido Nacional). El documento se expresa también en contra de la educación sexual, afirmando que se está dando “una visión deformada de la sexualidad, del matrimonio y de la familia”. Algunos días después de publicado el mensaje, el obispo de Minas, Jaime Fuentes, afirmó en el programa Doble Click (Del Sol FM) que en la escuela pública “a niños de 5 años se les está enseñando a masturbarse”.

Esta tergiversación también forma parte de una estrategia global: la teórica estadounidense Judith Butler (1) explica que los manuales, al presentar el tema de la masturbación o la homosexualidad como dimensiones de la vida sexual, son malinterpretados por los grupos conservadores como si literalmente se instruyera a los/as estudiantes “a masturbarse o a convertirse en homosexuales”. Por el contrario, lo que se busca es cuestionar los esquemas represivos en los que históricamente se ha enmarcado la sexualidad. Como afirma Butler, la lucha por la igualdad de género y la libertad sexual se trata básicamente de “aliviar el sufrimiento” de quienes no encajan en las normas establecidas, para que todas las personas puedan vivir “sin miedo a amar y a existir”, sin violencias y sin amenazas (Butler, 2019).

En un país como Uruguay, de tradición laica y respeto por las diversidades, parecería impensable que los discursos religiosos conservadores pudieran llegar a ocupar un lugar relevante en el espectro político. Sin embargo, el panorama internacional de creciente alianza entre conservadurismo religioso y ultraderecha llama a una toma de conciencia que permita fortalecer la protección de los logros alcanzados y seguir el avance hacia una sociedad siempre más justa y equitativa.

(1) En su artículo El ataque contra la ‘ideología de género’ debe parar, disponible en https://sxpolitics.org/es/el-ataque-contra-la-ideologia-de-genero-debe-parar/4224

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