Los pacientes asistidos en cuidados paliativos en el ámbito nacional pasaron de 18% en 2012 a 43% en la actualidad. Foto: Nicolás Der Agopián

Médicos piden más formación y difusión de los cuidados paliativos para mejorar la atencion de los pacientes terminales

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Nº1988 - al de 2018
escribe Lucía Cuberos

Solo el 43% de la población uruguaya accede a servicios de cuidados paliativos, que son los tratamientos que se dan a los pacientes crónicos o en etapas terminales de una enfermedad. Si bien el Ministerio de Salud Pública (MSP) ha planteado como uno de sus objetivos lograr que todas las instituciones médicas del país ofrezcan ese tipo de atención, muchas mutualistas aún no lo hacen. Además, profesionales de la salud aseguran que aunque Uruguay ha avanzado, está aún lejos de garantizar a los pacientes un adecuado tratamiento en la etapa final de sus vidas.

El próximo 11 de octubre se llevará a cabo el Primer Encuentro de Alto Nivel Cuidados Paliativos: Fortaleciendo el Sistema Sociosanitario en la ciudad de Lima, Perú, que reunirá a autoridades de toda la región, para discutir políticas públicas tendientes a ampliar el acceso a estos servicios.

El ministro de Salud, Jorge Basso, fue uno de los primeros en confirmar su participación y presentará el caso de Uruguay, el segundo país después de Chile con más alto grado de desarrollo en cuidados paliativos en Latinoamérica.

El jerarca expondrá, específicamente, sobre el programa que desde 2016 brinda cursos virtuales de capacitación pagos para todos los trabajadores de la salud y que a partir de 2018 incluyó los cuidados paliativos. Actualmente hay unos 66.000 inscriptos y se calcula que lleguen a los 80.000.

Solo el 43% de la población uruguaya accede a servicios de cuidados paliativos, que son los tratamientos que se dan a los pacientes crónicos o en etapas terminales de una enfermedad.

“A nivel nacional son por lo menos 16.000 pacientes y sus familiares los que requerirían estos servicios por año. Hoy estamos cercanos al 50% de cobertura, o sea que aumentamos muchísimo pero todavía nos queda un 50% por cubrir. El MSP tiene un plan de cuidados paliativos, es una política ministerial desde el año 2012 y venimos haciendo un seguimiento departamento por departamento, prestador por prestador”, dijo a Búsqueda la doctora Gabriela Píriz, encargada del Programa de Cuidados Paliativos del ministerio.

La ley del Sistema Nacional Integrado de Salud introdujo por primera vez en 2008 los cuidados paliativos, un tratamiento basado en el trabajo en equipo y en el abordaje integral del paciente y su entorno, explicó la especialista. Además de los problemas médicos, fundamentalmente el dolor, este tipo de pacientes tienen problemas vinculados al acortamiento de su vida o a la proximidad de la muerte, como lo son conflictos familiares, psicológicos y sociales, entre otros.

“Un paciente que ingresa a un servicio de cuidados paliativos de adultos tiene en promedio 10 síntomas físicos sin controlar. Pero además es alguien que quizás no pueda trabajar y es el sostén de su familia, por lo que sus ingresos se ven reducidos. La familia también enferma: hay que cuidar a esa persona y aparecen otros problemas, más allá de lo que significa adaptarse a tener una enfermedad que es incurable y que inexorablemente puede llevar a la muerte”, explicó la doctora.

“Un paciente que ingresa a un servicio de cuidados paliativos de adultos tiene en promedio 10 síntomas físicos sin controlar”.

Por otro lado, la médica Adriana Della Valle, presidenta de la Sociedad Uruguaya de Cuidados Paliativos, aseguró a Búsqueda que implementar este tipo de tratamiento en las instituciones sanitarias “es mirar al sistema de salud a largo plazo”.

“Hay que analizar un poco más allá de lo inmediato para darse cuenta del ahorro económico y social que implica el tener equipos de cuidados paliativos. Tiene que ser mirado a nivel país, esta es la manera de ahorrar costos, de evitar estudios innecesarios”, indicó Della Valle. Según afirmó, los pacientes que necesitan estos cuidados deben internarse una y otra vez y realizarse diferentes exámenes que con un correcto tratamiento podrían haberse evitado.

Falta de formación.

En los cuidados paliativos se trabaja sobre diferentes niveles de complejidad. Hay pacientes con requerimientos menores que pueden ser atendidos por un médico de radio o de medicina familiar, un oncólogo, un internista o cirujano con determinada formación en el área. Pero hay otros pacientes que tienen necesidades muy importantes y que requieren de todo un equipo multidisciplinario, integrado por médicos, enfermeros, psicólogos y asistentes sociales.

“La idea es que haya equipos especializados que sean los que dirijan todo eso, pero se necesita que todos los profesionales estén capacitados. Eso es algo que hoy lo venimos remando desde atrás, porque la mayoría de los profesionales que nos recibimos hace varios años no tuvimos esta formación en nuestra carrera”, reconoció Píriz.

Por eso destacó la relevancia de incorporar esta materia, que hoy se dicta dentro de las optativas en las carreras de Medicina, Enfermería, Psicología y Trabajo Social de la Universidad de la República (Udelar), a la currícula formal de estudio.

Píriz aseguró que la falta de formación profesional es uno de los principales problemas que enfrentan hoy, razón por la que desde el MSP se realizan cursos en todo el país con el objetivo de “ponerse a punto y que todos hablen el mismo idioma”.

En los cuidados paliativos se trabaja sobre diferentes niveles de complejidad. Hay pacientes con requerimientos menores que pueden ser atendidos por un médico de radio o de medicina familiar, un oncólogo, un internista o cirujano con determinada formación en el área.

Della Valle coincidió y explicó que en Uruguay hay dos posgrados sobre cuidados paliativos en universidades privadas y una diplomatura en la Udelar, pero no muchas personas pueden acceder a ello. Además, dijo que los tres establecimientos que lo ofrecen son en Montevideo y la otra opción que queda es el exterior. Otra dificultad es que los cuidados paliativos todavía no han sido catalogados como una especialidad.

“La idea es que sea una prestación que no solo esté escrita en una recomendación del ministerio, sino que sea algo tangible y que la gente lo pueda solicitar. Pero que nosotros mismos, los médicos, lo podamos recomendar. Nuestros colegas muchas veces no saben que existimos o que nos pueden pasar pacientes”, afirmó.

“Lo que queremos es que haya una conciencia también en el ámbito político, de que exista esa reglamentación que sea realmente obligatoria para las instituciones público-privadas, de forma de permitirles a estos pacientes acceder a este tipo de contención y de tratamientos en el final de la vida, un momento crucial que marca al resto de su familia y al contexto social donde vive”, comentó la doctora.

Actualmente, si bien está planteado como un objetivo ministerial, no existe ley o decreto que obligue a las instituciones a brindar esta prestación ni tampoco ningún organismo que lo fiscalice o controle, agregó Della Valle. Esto deriva en que en muchas ocasiones las mutualistas aseguran tener una unidad de cuidados paliativos, cuando en realidad poseen solo a un médico enfocado en esa área un par de horas a la semana. “Eso no es una unidad. Las unidades de cuidados paliativos trabajamos con pacientes que tienen enfermedades crónicas, irreversibles, progresivas y vemos al paciente y a las familias, trabajando en equipos multidisciplinarios. Es necesario abordar y enfocarse en todos los problemas, no solamente el médico”, indicó.

Hay otros pacientes que tienen necesidades muy importantes y que requieren de todo un equipo multidisciplinario, integrado por médicos, enfermeros, psicólogos y asistentes sociales.

Por otro lado, para Píriz es fundamental aprender a identificar a los pacientes de cuidados paliativos. Según contó, hoy sucede que la mayoría de los pacientes tiene dolor y los médicos no se dan cuenta o no saben cómo tratarlos por falta de formación profesional. A su vez, algunos pacientes próximos a la muerte no son diagnosticados adecuadamente en la etapa de agonía y se corre el riesgo de implementar terapias invasivas que lo agredan innecesariamente.

“Actualmente estos pacientes no tienen un correcto diagnóstico, entonces a veces se les sigue haciendo quimio o radioterapia hasta el último día, pero en realidad no mejora su calidad de vida”, señaló.

Agregó que en el caso de los niños, la situación es similar. Un pequeño con parálisis cerebral o malformaciones requiere un enfoque particular que a veces no es posible encontrarlo en el sistema tradicional de salud, y los cuidados paliativos implican adaptar la atención a las necesidades específicas del paciente y su familia.

Avances.

Uruguay está muy bien posicionado en comparación con los demás países latinoamericanos. Sin embargo, según Píriz, el problema es que Latinoamérica está “absolutamente mal”. En ese sentido, aseguró que aunque el país viene creciendo mucho, con una política ministerial muy efectiva, aún falta mucho camino por recorrer en cuanto a calidad y cantidad.

“Cuando comenzamos solo había equipos de cuidados paliativos en diez departamentos, hoy hay en todos. Además, viene mejorando el consumo de morfina, que es uno de los indicadores de tratamiento del dolor y por tanto de la calidad de atención en el paciente con cáncer. Pero todavía estamos en cifras que no son las que nos gustarían. Hoy estamos en 6,5 miligramos per cápita, pero el ideal y donde querríamos llegar es en 20”, comentó.

Según los últimos números del MSP, los pacientes asistidos en cuidados paliativos pasaron de 18% en 2012 a 43% en la actualidad.

La referencia global que se toma para calcular la cantidad de pacientes que serían pasibles de necesitar cuidados paliativos es de 0,5% del total. Pero el porcentaje de las personas que lo reciben es menor. Según los últimos números del MSP, los pacientes asistidos en cuidados paliativos pasaron de 18% en 2012 a 43% en la actualidad.

“Nosotros como sociedad somos médicos que no vendemos ningún remedio, no estamos atrás de ningún laboratorio y eso a veces nos saca un poco de peso y de influencia a la hora de mover las reglas del juego hacia otro lado”, dijo Della Valle.

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