Ministerio del Interior estaba al tanto del peligro de fuga de Rocco Morabito; Policía teme que ya se encuentre fuera del país

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Nº2026 - al de 2019
Foto: Wikipedia.

A la espera de una extradición por presuntos delitos de tráfico y tenencia de estupefacientes, el líder de una de las organizaciones criminales más poderosas de Italia se fugó de una prisión uruguaya. Rocco Morabito escapó de la ex Cárcel Central minutos antes de la medianoche del domingo 23 junto a otros tres prisioneros. El Ministerio del Interior indicó que los cuatro se fugaron por las azoteas “mediante boquete y copamiento de una finca lindera a la que accedieron por una banderola”. Estaban alojados en el sexto piso del hoy denominado Centro de Ingreso, Diagnóstico y Derivación del Instituto Nacional de Rehabilitación (INR).

VTV Noticias y Telenoche informaron que en junio del año pasado el Departamento de Investigación y Análisis Penitenciario (DIAP) alertó al INR sobre una posible fuga de Morabito por ese sexto piso y con cómplices esperándolo afuera. El País agregó que el informe mencionaba el ofrecimiento de US$ 80.000 por parte de Morabito a aquellos policías que lo ayudaran a escapar. El programa Así nos va, de Radio Carve, aseguró que a partir del reporte del DIAP el INR decidió trasladar al mafioso al Penal de Libertad y que una vez que retornó a la ex Cárcel Central se dispuso que integrantes de la Dirección Nacional Guardia Republicana lo custodiaran durante la noche.

Esos custodios estaban el domingo cuando se produjo la fuga, que fue detectada a las 7:00 de la mañana del lunes 24 por los funcionarios del INR que los relevaron de su tarea. Fuentes de la Guardia Republicana señalaron a Búsqueda que el personal de la institución que se encuentra en la ex Cárcel Central está para otorgar “apoyo general” y no específicamente por el mafioso italiano.

La diferencia de horas entre que los presos huyeron y la Policía se percató del escape y activó sus protocolos de búsqueda es una de las razones por las que las autoridades consideran que Morabito ya pudo haber cruzado la frontera y abandonado el país. Fuentes del ministerio dijeron que es una de las hipótesis en las que la Policía está trabajando “fuertemente”.

Tres de los fugados —uno ya fue recapturado en la medianoche del martes 25— mantienen una requisitoria internacional de color rojo emitida por Interpol.

La Dirección de Información Táctica de la Policía de Salto detuvo al argentino Leonardo Sinopoli en Salto mientras esperaba locomoción para trasladarse a la frontera con Brasil. “Un llamado anónimo advirtió a los investigadores de una persona que solicitaba un medio de transporte para un viaje. Al requerírsele el pago por adelantado ofreció un giro desde el extranjero, lo que provocó la sospecha y la posterior advertencia a las autoridades policiales”, informó el Ministerio del Interior en un comunicado de prensa.

Sinopoli, el más veterano del grupo, estaba en prisión por un delito de falsificación de documento y hurto, a solicitud de la Justicia de Brasil. Era el cocinero del grupo y se escapó de manera separada. Una de las hipótesis policiales es que Morabito se fugó con los otros dos delincuentes, ya que al ser los más jóvenes le daban más oportunidad de éxito. Se trata de Matías Acosta, a la espera de su extradición desde Brasil, y Bruno Díaz, detenido por un delito de homicidio a solicitud de la Justicia Argentina.

Desconcertante

Según informaron a Búsqueda fuentes policiales, el informe del DIAP que advertía la posibilidad de escape de Morabito fue elevado el año pasado por el INR a la asesoría penitenciaria del Ministerio del Interior. Al mismo tiempo el INR estableció el traslado de Morabito al Penal de Libertad. El cambio de centro de reclusión generó el reclamo de sus familiares y de su abogado por entender que el de Morabito era un arresto administrativo al cual no le correspondía una cárcel común. El arresto administrativo constituye una fase preliminar del procedimiento de extradición. El riesgo de incumplir con la normativa internacional determinó que el ministerio ordenara su traslado nuevamente a la ex Cárcel Central.

La extradición de Morabito a Italia había sido concedida por la jueza de Crimen Organizado Dolores Sánchez y confirmada en marzo de este año por el Tribunal de Apelaciones Penal de 1er turno. Sin embargo, la defensa del italiano presentó un recurso de casación ante la Suprema Corte de Justicia, que aún se encuentra a estudio. Morabito llevaba más de una década viviendo de incógnito en Punta del Este cuando fue arrestado en 2017 por poseer documentación falsa.

La fuga fue duramente criticada por el vicepresidente y ministro de Interior italiano, Matteo Salvini. “Es desconcertante y serio que un criminal como Rocco Morabito, jefe de la Ndrangheta, logre escapar de una cárcel en Uruguay mientras esperaba ser extraditado a Italia”, escribió el lunes 24 en Twitter.

La noticia también generó el reproche en varios niveles del gobierno uruguayo. “El hecho es gravísimo. Hay un conjunto de indicadores que son preocupantes”, dijo en rueda de prensa el fiscal de Corte, Jorge Díaz, sobre la posible participación de policías y el hecho de que las cámaras de seguridad de la ex Cárcel Central estuvieran apagadas. Sus declaraciones se dieron tras una reunión con el ministro del Interior, Eduardo Bonomi, donde acordaron enviar al Parlamento un proyecto de ley para limitar la libertad vigilada en delitos graves. Bonomi, que según los participantes casi ni habló durante el encuentro, se fue de la sede de la Suprema Corte de Justicia por una puerta lateral para evitar a la prensa, que aguardaba a la salida del encuentro.

El ministerio aceptó la renuncia de Alberto Gadea como director nacional del INR y nombró en el cargo a Ana Juanche, quien era la subdirectora técnica del organismo. La cartera ordenó además el inicio de sumarios administrativos a funcionarios de la ex Cárcel Central, algunos de ellos separados del cargo.

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