Foto: Leo Barizzoni.

Con Guillermo Scheck, CEO de El País, a propósito de los 100 años del diario

“Mis hijos siempre tuvieron claro que no podían trabajar en el diario. Ya somos muchos”

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Nº1985 - al de Septiembre de 2018
Entrevista: Adela Dubra

Hace 33 años que Guillermo Scheck trabaja en El País. Su abuelo, su padre y su tío han administrado el diario. Empezó cubriendo policiales, después pasó al departamento jurídico y durante esa época se recibió de abogado. Este 14 de setiembre el diario cumplirá 100 años. Scheck, que hoy es el CEO, el administrador general, tiene 55 años, está casado y tiene 3 hijos. Reacio a dar entrevistas, aceptó “porque no se cumplen 100 años todos los días”. En un bar del Centro conversó con galería sobre los problemas que atraviesa el periodismo, cómo es llevar adelante una empresa multifamiliar y de este hito, que lo tiene emocionado.

Empezaste como periodista, ¿en policiales? Sí. Entré en el año 85, o sea que tenía 22 años, era procurador y ahí entré a Mundocolor. Casi toda la carrera periodística la hice en policiales, que no era para nada agradable pero fue ahí donde me tiraron y tuve buenos maestros. Cuando entrás a una redacción no tenés mucha gente que te dé pelota, pero tuve suerte. Después entré en Jurídica y de ahí a la Gerencia de Recursos Humanos, en una época muy difícil, cuando se avecinaba la crisis. Me comí toda la crisis de 2002. En 2003 a mi padre le da un ACV y ahí la Asamblea me designó administrador, hasta ahora.

De chico ibas mucho el diario con tu padre? Sí. De chicos íbamos mucho, lo mamamos toda la vida, no solamente ir sino conversar, también leer, yo tenía 8 o 9 años y leía todo el diario, empezaba con Deportes y seguía.

¿Conociste a tu abuelo? No, me hubiera encantado.

Pero con el padre y los tíos que tenías estabas sobrado…. Sí, la verdad que con todos los tíos tuve mucha interacción, con excepción de Horacio, que estaba en el canal (su tío Horacio, conocido en el ambiente como “el ingeniero”, estuvo al frente de Canal 12 durante muchos años).

¿Se hablaba mucho en tu casa, en la mesa familiar, del diario? Sí, mucho. Sobre todo del tema publicidad. Papá era el que se ocupaba de eso, acordate que él fue el creador de Telecataplum, también de la publicidad de El Gallito. Todos éramos muy hinchas de Nacional y hablábamos de eso y a medida que fuimos creciendo los temas se iban haciendo más complicados. El diario era de toda la familia, no solo de la mía, sino de todos los primos. Estábamos mucho en el edificio de la administración. El diario nace en 1918 como una publicación política para que dure un tiempito, con un fin político. Lo fundan los tres que ya todos conocemos, Washington Beltrán, Leonel Aguirre y Enrique Rodríguez Larreta, y después, cuando la cosa no da para más, al año, lo contratan a mi abuelo para hacer la liquidación. Ahí es cuando él lo transforma en empresa. Se pone a hacer un montón de cosas, obviamente con la aceptación de los socios.

La cultura familiar de ustedes entonces es la de administradores. Las otras familias estaban en política. Recordemos que además, en el 20 muere Beltrán, y los otros eran políticos, brillantes, uno fue ministro, eran parlamentarios. Entonces don Carlos, mi abuelo, se empezó a ocupar de casi todo. El gran mérito de él fue transformar un diario político en un diario general, dando mucho más deporte, más cultura y ese mismo mérito tuvo Cochile (su tío, Carlos Scheck). Fue don Carlos primero, luego mi tío y después mi padre.

Son cuatro familias que administran este diario hace 100 años, lo cual no siempre es fácil. ¿Se han asesorado? Hemos tenido algunos asesores, hicimos cursos individuales. Todo suma. Es multifamiliar. La historia hizo que en 100 años no haya aparecido ni un accionista que no formara parte de alguna de las familias. Y eso que las acciones son al portador; mañana te las vendo a ti y nadie se entera. Los accionistas somos 50. Los que trabajan, 30.

¿Cómo está compuesto el directorio hoy? Cada cuatro años lo rotamos. Hoy están Irma y Natalie por el lado nuestro, está Leandro Aguirre, hermano de Martín, y Juan Martín Moretti Aguirre, el Negro Beltrán (Washington), y Nacho Ferrés y Charlie Cardoso por los Rodríguez Larreta. Yo estoy como administrador. Ya te digo que los cambios accionarios que hubo siempre fueron entre familia.

¿Cómo está compuesto el paquete accionario? Hoy nosotros tenemos el 41%, los Aguirre 25%, los Rodríguez Larreta 17% y los Beltrán 14%.

En el diario trabajan 30 personas de algunas de las familias. Tienen épocas más flexibles que otras respecto a quien puede entrar a trabajar. ¿Cómo manejan ese tema? Algunas reglas pusimos, es decir, para que entren familiares tiene que haber autorización del directorio. En un momento limitamos.

Pero eso después cambió, ¿no? No, no cambió. Antes de repente uno hablaba con uno y lo tenías ahí adentro, eso cambió, pero es un tema.

¿Además de los 30 accionistas, también hay hijos de? Son 30 los accionistas que trabajan. En esos 30 están los hijos de. Yo te aclaro que mis hijos no van a estar.

¿Por qué? Porque no es sano tener tanta gente. El accionista siempre es un centro de poder.

¿O sea que a tus hijos los “castigaste” pero a los de otros no? A mis hijos los castigué de una. Siempre les dije que no podían trabajar en el diario. Perfectamente podían por capacidad, por esfuerzo y por cariño, pero tenían claro que no. Yo creo que ya somos muchos.

¿Pero en tu caso no fue complicado? No, mi caso no fue complicado.

Tu padre fue un hombre que se destacó en muchas áreas. ¿Cómo fue criarse debajo de ese árbol tan grande? Es un tema.

¿Hiciste terapia? No. Nunca. Siempre estuve absolutamente convencido de que no le llego ni a los tobillos a él. Ni tengo su talento. Tengo otras cosas parecidas a él, como la capacidad de trabajo. En el nivel de management obviamente yo estoy mucho más aggiornado de lo que lo estaba él en su época. El talento que tenía mi padre ni me lo cuestiono. Nunca tuve ese problema.

Tampoco sos el hijo mayor. No, soy el hijo del medio.

¿Cuántos empleados tiene el diario hoy? 500.

El diario ha tenido varias emprendimientos, desde un museo hasta El País TV. ¿Qué otras cosas tiene? También han invertido en otras áreas. El diario fue una institución que fue mucho más allá del objetivo de informar a la gente. Tuvimos un museo que ahora no tenemos más, tenemos una editorial, un teatro. El País TV era más que nada para darle un poco más de valor agregado.

Efectivamente, hemos hecho inversiones en algunas empresas de tecnología, en algunas nos fue bien y en otras no. Intentamos hacer un e-commerce y no nos fue bien, nos agarró Mercado Libre y nos hizo pelota. Invertimos en edificios y nos fue bien. El 1122 anduvo bien mientras que el mensaje de texto caminaba bien.

¿Cuál fue la época en que el diario fue más rentable? Desde que yo estoy fue en 2005, 2006 y 2007. Con eso construimos la planta. Cuando vino la crisis de 2002 eso hizo que tuviéramos que bajar los costos considerablemente; era espantoso. Después de que el Uruguay fue creciendo volvimos a tener los porcentajes de inversión publicitaria necesarios y con una estructura de costos mucho más liviana. La imprenta la inauguramos en el 2009.

Primer ejemplar del diario El País, publicado el 14 de setiembre de 1918.
Primer ejemplar del diario El País, publicado el 14 de setiembre de 1918.

¿Por qué les pareció que la imprenta iba a ser un buen negocio? Era necesario cambiar la máquina que teníamos porque cada vez imprimía peor. Resultó muy bueno, aprovechando la ley de inversiones. Se pagó todo, que fueron unos 15 millones de dólares.

Existe la creencia de que en algunas épocas el diario dio mucho dinero. ¿En algún momento fue a raudales? A raudales, nunca. En la época de mi abuelo hubo momentos de muy buen pasar, pero tuvo seis hijos y mi padre tiene cinco. En las décadas que no existía la televisión el 85% de la pauta publicitaria estaba en los diarios. Esas décadas de los 40 y 50 fueron muy buenas. Ni se medía la rentabilidad como se mide hoy, pero teníamos a mucha gente empleada.

El Gallito fue determinante en la década de los 80. Determinante. No teníamos ingresos por los clasificados; El Día tenía el 95%. Se hicieron varios intentos para tratar de captar parte y no se logró. En el año 82, con la crisis de la tablita, el diario estaba horrible porque se endeudó comprando una parte de la máquina, quedó enterrado. El Gallito fue totalmente revolucionario, por el formato, el texto del aviso (no abreviamos las palabras), la campaña, que fue impresionante, también la gente podía publicar el aviso por teléfono, había una receptoría en cada barrio, el precio, en fin, hubo  8 o 10 factores diferenciales. En pocos años nos quedamos con todo y el que se terminó fundiendo fue El Día, por eso y por problemas internos.

Hoy, tanto APU como los periodistas vivimos la angustia de que se pierden fuentes de trabajo, además de los sueldos y el multiempleo. ¿Cómo vivís eso? Con mucho dolor, pero no solamente porque es la industria donde uno está y donde tengo un montón de amigos. También con mucho dolor porque creo que para tener una prensa que investiga, se necesitan recursos. Antes estaban. Podías destinar a un periodista para que investigara un tema de repente por 20 días. Ahora no podés darte un montón de lujos y eso obviamente va en contra de la calidad del producto. Y por ende también de la calidad de una República; los diarios y semanarios son determinantes para una democracia. Los grandes temas los desarrolla la prensa y también las radios y algo de televisión, pero igualmente hoy la mayor parte de los periodistas está en los diarios y en los semanarios. Por eso lo veo con preocupación. Por eso nos juntamos los diarios e hicimos un montón de comunicados para que la opinión pública supiera que es un tema importante no solo para las empresas sino para los uruguayos. Igualmente, yo creo que hay espacio para el papel y para lo digital.

En el pasado fuimos formados en que al periodista no le tiene que importar lo comercial, el ideal era que el periodista no estuviera preocupado por el asunto, casi que ni siquiera supiera si había anuncios o no. Hoy, en las redacciones el asunto preocupa y es un tema constante. Sí, absolutamente, y eso sucedió hasta no hace mucho tiempo.

Antes podías destinar a un periodista para que investigara un tema de repente por 20 días. Ahora no podés darte un montón de lujos y eso obviamente va en contra de la calidad del producto. Y por ende también de la calidad de una República; los diarios y semanarios son determinantes para una democracia.

Además, la mayoría de los periodistas tienen que escribir notas comerciales. Se va desdibujando el límite. ¿Es un tema que te preocupa? ¿O es un poco una batalla perdida? Sí me preocupa. Leí que en Inglaterra por primera vez desde el año 2010 aumentó la publicidad en los diarios de papel. Yo no sé si eso va a ser tendencia o no, lo que sí digo es que los periodistas han tenido que abrir más los ojos, estar más en contacto con lo comercial. Por lo menos yo le aviso al lector que esto es un material para una empresa. Es una realidad que están exigiendo las marcas en el mundo. El The New York Times armó una unidad para eso y es la que más crece, el Washington Post igual. Porque además se pueden hacer cosas que tienen que ver con el papel y lo digital, una pata papel y una pata digital, y eso yo creo que vino para quedarse. Creo que no está mal en tanto no se confunda al lector.

Eduardo Rodríguez Larreta, Leonel Aguirre, Carlos Scheck, Washington Beltrán.

Pero siempre tiene que haber una lucha, tiene que darse la rebeldía de alguien que diga “este es avisador pero igual lo vamos a prender fuego porque lo que va a hacer ahora es un disparate”. En el diario esa pelea debe estar y supongo que será parte de tu trabajo también manejarla. Es parte del trabajo. Tenés problemas siempre. A las empresas no les gusta que hablen de ellas. Pero cuando uno les dice que salgan a dar sus declaraciones, su versión, no quieren salir. Es un problema cultural del empresario uruguayo. Pero que hay problema, lo hay. Siempre los hubo y los habrá, presionan los empresarios.

El diario entró tempranamente al mundo digital. ¿Cómo van a implementar el cambio cuando empiecen a cobrar con un paywall? Lo haremos a partir de octubre, al principio las personas podrán leer 60 notas gratis por mes. Después lo vamos a ir bajando. Tenemos 5 millones de usuarios únicos mensuales. El promedio de visita es de 9 minutos, lo que es muy bueno. Eso es un muy indicio de cómo nos puede llegar a ir con lo de empezar a cobrar.

Sos hincha de Nacional y en el pasado algunos dueños o directores llamaban a los periodistas deportivos a criticar, por ejemplo, por cómo titulaban Ovación. ¿Tú llamás? Nunca llamé.

¿Por qué no vas a la redacción? Voy poco, es verdad. Pero hablo con todos, todos los días. Estoy en otro edificio, en Administración.

¿Te seguís sintiendo periodista? Sí.

¿Cómo te informás? Leo todos los diarios de acá, argentinos y españoles, y de afuera estoy suscripto al The New York Times. Fui a escuela pública, así que tengo mal inglés, pero ahora por suerte con el traductor me manejo bien.

¿Recibís a todos los políticos que te piden audiencia, a todos los que te llaman? Políticos no tanto, más empresarios, aunque hay políticos que me llaman. Y cuando viene la campaña me llaman y cuando hay una nota que no les gusta, también.

A ustedes, como diario de tradición blanca, ¿les resulta más difícil tratar con los blancos, porque ellos pueden sentirse un poco como “de la casa”? Yo te diría que no. Y debo decir que los del partido de gobierno no nos llaman y a la redacción tampoco llaman.

Cada tanto, alguien reflota el argumento de que El País apoyó la dictadura. ¿Cuánto sigue pesando eso? Cada vez que pueden, sí. Fue una época muy delicada del Uruguay y la verdad es que estaba bastante dividida la cosa. Vos leés los editoriales de Beltrán del 6 de febrero, antes del verdadero golpe de Estado, y muchos editoriales posteriores de El País y fue uno de los pocos que se animaron.

Tú, en nombre del diario y la mayoría de los medios, entre ellos Búsqueda, presentaron una serie de propuestas a la ministra Carolina Cosse para que se las transmita al presidente Vázquez, buscando soluciones para la prensa. ¿Qué respuesta tuvieron? Por ahora ninguna.

Se sabe que en ocasión de los cien años publicarán una serie de coleccionables, harán conferencias entre cuyos oradores está Fernando Savater y un espectáculo en el Antel Arena. Sí, además de una fiesta con los empleados ahora en setiembre. Hay distintos eventos, a lo del Auditorio del Sodre invitaremos a las autoridades, pero no creo que vayan. Cuando cumplimos 90 los invitamos a todos y no fue casi ninguno.

¿Ninguno del partido de gobierno? Casi ninguno.

Los números redondos pueden ser movilizadores. ¿Lo emociona esto de cumplir 100 años? Mucho. Te empiezan a bajar los recuerdos: El grito del canilla, la canción de Rada, los Botton Tap haciendo los avisos del Gallo y las colas de gente que daban vuelta la plaza cuando llenaban el álbum de figuritas y tenían que sellarlo. Sorteábamos un apartamento o un auto. Solo El País podía hacer eso.

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