El secretario general de la OEA Luis Almagro habló sobre la postura del gobierno uruguayo respecto a Venezuela; sobre la salida dijo: “Intervención militar, no”

“No puedo pertenecer a una organización que no condena fraudes electorales, crímenes de lesa humanidad, tortura, asesinatos a manifestantes, que obvia las acusaciones de narcotráfico a dictadores”

11min 10 1
Nº2007 - al de Febrero de 2019

Luis Almagro, el excanciller de Uruguay durante el gobierno de Mujica, exsenador de la actual legislatura y actual secretario general de la OEA (Organización de los Estados Americanos) fue expulsado por el Tribunal de Conducta Política (TCP) del Frente Amplio en diciembre de 2018. Desde ese entonces, es considerado por algunos militantes frenteamplistas como persona no grata. Incluso el expresidente José Mujica lo catalogó como desleal y y dijo que para él Almagro “quedó afuera” de la fuerza política incluso antes del dictamen del TCP.

El lunes 4, en entrevista radial con Informativo Carve, Almagro dijo que Javier Vázquez, hijo de Tabaré Vázquez, está “embarrado hasta el cuello con las transas venezolanas” y que “sería muy beneficioso para legitimar la propia posición uruguaya” que se esclareciera el asunto. Respecto a los dichos del excanciller de México Jorge Castañeda, que afirmó que el hijo del presidente Tabaré Vázquez realizó gran cantidad de negocios con Venezuela y eso explicaba la postura del gobierno uruguayo frente al régimen de Nicolás Maduro, el secretario general de la OEA dijo que “debería ser mucho más detallada la refutación de los hechos” de parte del gobierno uruguayo en referencia a la carta enviada por la Presidencia de la República que aseguró que el tratamiento con Javier Vázquez fue “desleal”.

Hoy, Almagro parece ser una llaga para el oficialismo. Aunque asegura que se considera de izquierda, afirma que le es difícil pertenecer o militar en una organización política con la que tiene “diferencias tan fundamentales” en temas como democracia y derechos humanos. “No puedo pertenecer a una organización que no condena fraudes electorales, crímenes de lesa humanidad, tortura, asesinatos a manifestantes, que obvia las acusaciones de narcotráfico a dictadores”.

Lo que sigue es una entrevista por escrito con Luis Almagro.

¿Piensa en algún momento volver a radicarse en Uruguay?

Sí, definitivamente sí.

Fue el canciller de Mujica. Dada su influencia en la opinión pública internacional, ¿cuál es su valoración sobre el expresidente respecto a la situación en Venezuela? ¿Continúa en contacto?

No tengo contacto directo con él. Su actual posición de llamado a elecciones generales es buena –esa es la agenda de Guaidó y no de Maduro– y terminaría eventualmente siendo posición del gobierno. Creo que debió hacer más para condenar las violaciones de derechos humanos y crímenes de lesa humanidad, así como el proceso de desdemocratización. Hubiera sido muy útil para evitar esta catástrofe. Gente con menos incidencia asumió posiciones más de principios.

Uruguay tiene una larga tradición diplomática de doctrina no intervencionista, pero nunca de apoyo a dictaduras. ¿Cómo se reconcilia esto con la actitud actual del gobierno?

La protección de los derechos humanos y la defensa y promoción de la democracia son temas que no son de jurisdicción interna exclusiva de los Estados, sino que complementariamente la comunidad internacional y específicamente la comunidad interamericana tienen claras responsabilidades al respecto. La izquierda latinoamericana se ha servido de esta responsabilidad internacional para erosionar las dictaduras del Cono Sur y redemocratizar los países afectados. Es decir que la defensa de los derechos humanos y de la democracia cuando se realiza sosteniendo los elementos esenciales contenidos en las Convenciones de Derechos Humanos y la Carta Democrática Interamericana no constituye violación del principio de no intervención, ya que los Estados han dado su consentimiento para la vigencia de esos instrumentos y mecanismos que se están aplicando. Sostener lo contrario no cabe ni aun en la visión más arcaica del Derecho Internacional.   

¿Cómo ve la acción del actual gobierno uruguayo en política exterior? ¿A qué atribuye sus posturas?

Supongo que usted se refiere al caso venezolano. No me corresponde como secretario general hacer valoraciones sino en función de su coherencia con los instrumentos del Sistema Interamericano y el respeto a las resoluciones aprobadas en el marco de esos instrumentos.  En ese sentido creemos que Uruguay, y todos los países del hemisferio, deberían haber acatado las resoluciones que declararon la ilegitimidad de las elecciones en que se reeligió a Maduro, así como la ilegitimidad de su gobierno. Estas resoluciones fueron completamente consistentes con los informes técnicos elaborados respecto a la violación de los principios y garantías que deben tener los comicios. Reconocer a Maduro es como validar no solamente el fraude electoral cometido en Venezuela, sino que se están validando esos mecanismos de fraude a futuro y para cualquier proceso electoral. Si para Uruguay vale hacer elecciones como las que hizo Maduro el 20 de mayo, se está sentando un muy peligroso precedente para el hemisferio. Es imposible para mí conocer las motivaciones que puedan llevar a estos posicionamientos.

¿La OEA, más allá de su papel como cámara de resonancia para los asuntos del hemisferio, puede ejercer una acción positiva en situaciones como la de Venezuela?

En los hechos ha sido así. Toda la acción internacional actual tiene que ver con las resoluciones que ha aprobado la OEA de alteración del orden constitucional en Venezuela, la ilegitimidad de la elección en la que se reeligió Maduro y la ilegitimidad de su gobierno. Estas resoluciones han sido esenciales para fortalecer y apoyar las instituciones democráticas que han permitido al pueblo recobrar condiciones para recuperar la democracia, ya sea a la Asamblea Nacional o al Tribunal Supremo de Justicia en el exilio. Por otra parte, los trabajos que ha hecho la Secretaría General de la OEA para la sistematización de los testimonios de crímenes de lesa humanidad fueron referencia directa de las denuncias formuladas ante la Corte Penal Internacional contra la cadena de mando del dictador usurpador Maduro. También estamos trabajando permanentemente en temas de ayuda humanitaria y atención de la crisis migratoria. Es decir, acciones coherentes y con compromiso con la democracia y los derechos humanos.

¿Qué opinión le merecen los dichos del exsecretario de Relaciones Exteriores de México Jorge Castañeda Gutmanal al sugerir que Uruguay mantiene una posición neutral ante la crisis venezolana por razones extradiplomáticas?

En eso quizás usted me debería informar a mí, porque fue Búsqueda que publicó sendos artículos en junio y agosto de 2018 que contenían investigaciones que había realizado sobre supuestas irregularidades de negocios con actores vinculados al régimen bolivariano por parte de un hijo del presidente Vázquez. Algunas de esas irregularidades que fueron detalladas de manera muy puntual apuntan incluso a hechos nuevos que van más allá de las actuaciones que se realizaron en el 2008 y que incluso tienen que ver con otras jurisdicciones. Dado que este es el caso que la comunidad internacional denuncia como determinante de la posición uruguaya, creo que sería muy importante para los posicionamientos de Uruguay que se despejaran estas cuestiones, podrían no compartirse esas posturas pero entonces nadie dudaría y detendría ese tipo de comentarios que son definitivamente perjudiciales. 

En cuanto a los dichos de Miranda, definitivamente yo no era canciller en la época de esos negocios a los que hizo referencia Jorge Castañeda y en mi época como ministro la Cancillería no tuvo participación en la agenda comercial dados los problemas que tenía en esa capacidad con la administración bolivariana por temas de democracia y derechos humanos, como lo expliqué a Carve. Miranda, en lugar de dar una respuesta genérica, y ya que tenia interés en responder, podría haber aclarado puntualmente los hechos referidos en los artículos mencionados. Y sugiero que en lugar de seguir respondiéndome a mí, se concentren en esclarecer los hechos y con eso se despejan todas las dudas de este caso.

En los últimos días circuló una foto en las redes sociales de cuando ocupaba el cargo de canciller. Allí se lo ve rodeado de Hugo Chávez, Nicolás Maduro, José Mujica y Gustavo Torena. Ahora, sin embargo, marca un distanciamiento con el gobierno de Venezuela y lo acusa de ser una dictadura. ¿En qué cree que cambió la situación venezolana desde su época de canciller?

La situación cambió mucho; ahora hay una crisis humanitaria que antes no había, tenemos un gobierno declarado ilegítimo que es algo que antes no teníamos, tenemos elecciones que han sido declaradas ilegítimas. Hay también testimonios terribles respecto a crímenes de lesa humanidad en el país. Es decir, hay muchos elementos nuevos. Pero ese no es el punto, porque de hecho no ha habido un cambio de posición, lo hemos dicho y se lo reiteramos. Y lo que denunciamos, lo denunciamos en Caracas, incluso. Voy a repetir letra a letra conceptos que ya formulé. La idea que algunos intentan vender es que yo era uno como canciller y otro como secretario general de la OEA. Los hechos demuestran exactamente lo contrario. Como canciller, en la misión de Unasur de marzo de 2014, fui quien alzó la voz para denunciar y pedir que se detuvieran las violaciones de derechos humanos en Venezuela. Eso fue reconocido y publicado en otros países, pero en Uruguay no, porque no correspondía el encasillamiento que se había hecho de mí. Pongo un ejemplo: el diario La Nación del 28 de marzo de 2014 que señala: “La realidad es muy distinta. Y violenta. Las imágenes que estudiantes y ONG mostraron a la Unasur afectaron fuertemente. Según el líder universitario Juan Requesens (hoy preso político), el canciller de Uruguay, Luis Almagro, tomó la palabra para mostrar su ‘repudio a toda forma de violencia’. Alfredo Romero, director del Foro Penal Venezolano, destacó la postura del ministro del presidente José Mujica que todavía rechina en Miraflores: ‘Fue contundente en cuanto hay que detener la violación de derechos humanos’, precisó.” Mis problemas con Venezuela ya habían empezado en setiembre de 2012, cuando me opuse a su ingreso al Mercosur, algo que está debidamente registrado. No obstante, estoy seguro que después de esta entrevista tendré que volver a aclarar esto de nuevo y de nuevo. Simplemente, porque no coincide con la narrativa que se había armado antes y la que se armó ahora. 

Elías Jaua lo reconoce en una carta abierta que me dirigió el 9 de setiembre de 2015: “Más grave fue su actitud inquisidora, durante las visitas de la Comisión de Cancilleres de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) a Venezuela, con el propósito de promover el diálogo político entre el gobierno y diversos sectores de la oposición venezolana, en el año 2014… En el marco de esta iniciativa, intentó Ud. cuestionar la decisión constitucional y soberana de la mayoría parlamentaria en la Asamblea Nacional Venezolana de suspender de ese cuerpo legislativo a la Sra. María Corina Machado; una de las principales promotoras de la violencia terrorista, por haber aceptado la representación diplomática de otra nación ante la OEA…Sr. Almagro, en ese entonces Ud. dio crédito público a las acusaciones emitidas por falsas organizaciones de derechos humanos, que vale acotar son financiadas por la Fundación Nacional para la Democracia (NED), en torno a las supuestas torturas de que fueran víctimas los ciudadanos detenidos por ser organizadores y ejecutores de la violencia terrorista que se vivía en Venezuela; acusaciones, por cierto, que hasta la fecha no han sido soportadas con ninguna prueba…”.

El Ministerio de Relaciones Exteriores emitió el miércoles pasado un comunicado anunciando una convocatoria internacional para el 7 de febrero de parte de los gobiernos de Uruguay y México sobre la situación de Venezuela que corresponde con el llamado del secretario general de la Organización de las Naciones Unidas, António Guterres, de apostar al diálogo. ¿Qué expectativa tiene de esta conferencia internacional?

Tengo la expectativa de que el propósito de esto es que Maduro intente seguir ganando tiempo y seguir instalado como usurpador. Aunque incluso quizás algunos de los ahí presentes querrían ir más allá y procurar legitimarlo en clara violación de las resoluciones aprobadas por el Consejo Permanente y la Asamblea General de la OEA. La invitación de los dos países tuvo poca convocatoria y por eso al final se pretende superponer esa actuación con el evento de la Unión Europea. Mi curiosidad es qué concesiones hará Maduro a sus amigos para que no queden tan mal con este proceso. Me extraña además que se hable de diálogo cuando el presidente encargado Guaidó se ha manifestado específicamente en contra de ese proceso iniciado por Uruguay y México, es decir ese proceso ya nace deslegitimado. Y además, el presidente encargado explicó las razones al respecto. 

Uruguay, al igual que otros países, propone un diálogo y se declara neutral. La Unión Europea (UE), sin embargo, ha condenado la violación de derechos humanos en Venezuela y la mayoría de sus países han reconocido a Juan Guaidó como presidente encargado. 

Por otra parte, como decía, el fracaso de la convocatoria del proceso iniciado por Uruguay y México hace que esta reunión sea absorbida por el Grupo de Contacto creado por la UE. Ese Grupo de Contacto de acuerdo con sus términos de referencia tiene como objetivo la realización de nuevas elecciones en Venezuela y no es un instrumento de diálogo, como señalara la comisionada Mogherini. Esto es un paso de gigantes en la posición uruguaya si reafirma esta línea de trabajo.

Pero además hay esfuerzos internacionales de mucho apoyo al proceso de transición democrática que lidera el presidente encargado Juan Guaidó y, por esa razón, es probable que a pesar de los obstáculos la democratización de Venezuela siga avanzando. En ese sentido, el pasado lunes 4 de febrero vimos una contundente declaración del Grupo de Lima reunido en Ottawa, así como el reconocimiento al presidente interino Guaidó por más de una veintena de países europeos.

Visto y considerando que Maduro “no se rinde”. El 15 de setiembre dijo en rueda de prensa: “En cuanto a intervención militar para derrocar al régimen de Nicolás Maduro, creo que no debemos descartar ninguna opción”. ¿Maneja la intervención militar como una opción para la salida de Venezuela?

No, intervención militar, no. Nosotros hemos hablado de opciones conforme al Derecho Internacional y específicamente nos hemos referido a sanciones, implementar medidas conforme a la Justicia internacional en temas de narcotráfico, crímenes de lesa humanidad, violación de derechos humanos y corrupción y hemos hablado de responsabilidad de proteger. Reiteramos la necesidad de mantener abiertos cada uno de estos cursos de acción. 

Afirmó en CNN Latinoamérica que “los diálogos como los entiende Maduro y los países que no lo condenan, es que termine el proceso de diálogo y Maduro continúe en el poder”. Si no se puede dialogar, ¿qué queda por hacer?

Muchas cosas. Ya hemos referido algunas de ellas como la aplicación de la Justicia internacional para atacar la responsabilidad que los dictadores-usurpadores pueden tener en casos de narcotráfico, violación de derechos humanos, corrupción y crímenes de lesa humanidad. Cada uno de los países del hemisferio debe también poner presión o solicitar a Maduro que deje paso para la redemocratizacion del país. Debe formar parte de la agenda con Maduro de cada gobierno del hemisferio. Apoyar la institucionalidad democrática de Venezuela, especialmente al presidente encargado así como a la Asamblea Nacional y al Tribunal Supremo de Justicia que se nombró conforme a los procedimientos constitucionales. La aplicación de sanciones por parte de todos los países de la región. También podemos decir lo que no se debe hacer. Dar oxígeno a los usurpadores, pretender validarlos, pretender abrirles espacios de legitimación. 

Declaró en varias oportunidades que las elecciones en Venezuela fueron fraudulentas. Teniendo en cuenta que el voto es electrónico, ¿cómo se pueden manipular los votos? Incluso la candidata a la presidencia Carolina Cosse, según consta en su currículum, participó en 2004 en la implementación del sistema informatizado de votación en Venezuela, a cargo del Consejo Nacional Electoral de ese país y lideró al equipo responsable de la capacitación de 18.000 personas.

Lo declaró la Asamblea General de la OEA, lo declaró el Departamento de Cooperación y Observación Electoral de la OEA en informes técnicos muy precisos, pero además, si a usted no le sirven las conclusiones de la organización que tiene la calificación más alta a nivel mundial en observación electoral también lo declaró la empresa que realizaba los procesos electorales en Venezuela. La empresa señaló que para la elección de la ilegítima Asamblea Nacional Constituyente se añadieron por lo menos un millón de votos, entre otras irregularidades denunciadas por la OEA.

A partir del fallo del Tribunal de Conducta Política del Frente Amplio escribió una carta en donde dijo: “He tenido durante todo este proceso las mismas garantías que un preso político en Venezuela o Cuba”. Más allá de la metáfora, ¿aún se siente identificado con el Frente Amplio o el MPP?

Me considero de izquierda, pero como señalara previamente, es muy difícil para mí pertenecer o militar en una organización política por las características del trabajo que realizo al frente de una organización internacional. Mis decisiones no pueden ser de ninguna manera materia de discusión en una interna partidaria. Pero además hay otro problema: tampoco puedo pertenecer a una organización partidaria con la que tengo diferencias tan fundamentales en temas como democracia y derechos humanos. No puedo pertenecer a una organización que no condena fraudes electorales, crímenes de lesa humanidad, tortura, asesinatos a manifestantes, que obvia las acusaciones de narcotráfico a dictadores.

Ahora que está fuera del Frente Amplio, ¿cómo ve las elecciones que se aproximan en Uruguay? ¿Qué partido o agrupación política le gustaría ver gobernando en 2020?

Aún las elecciones en Uruguay las tengo que ver como secretario general de la OEA y por lo tanto no debo expresar simpatías en ese sentido.

¿Qué evaluación le merece el devenir político de Uruguay?

Espero que afirmando su democracia, fortaleciendo el funcionamiento institucional, afirmando variables de democratización, de acceso a derechos y equidad, fortaleciendo las condiciones de seguridad, con más empleo, más inversión, mejor inserción internacional.

Regístrate sin costo, recibe notas de regalo.