Padre, amo, jefe y juez

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Nº2017 - al de 2019
por Facundo Ponce de León

Si lo miramos en el marco de la historia de la filosofía, Alexandre Kojève es un filósofo menor. Si nos concentramos en lo que fue el París de inicios del siglo XX, Kojève tuvo enorme influencia como intérprete del pensamiento de Hegel. Sus cursos se abarrotaban de estudiantes que querían entender la modernidad a la luz de la dialéctica hegeliana. En 1942, Kojève presentó un breve ensayo que se tradujo al español recién en 2005. Allí plantea que existen cuatro modelos puros de autoridad a lo largo de la historia. Ellos son: padre, amo, jefe y juez. En este año electoral conviene recordar de qué van estos modelos.

Para cada modelo existe un sistema filosófico que lo sustenta. En la teoría platónica se puede interpretar la autoridad del juez; en la de Aristóteles, la del jefe; en la escolástica, la figura del padre y en el pensamiento hegeliano aflora la reflexión sobre la autoridad del amo. La primera particularidad que apunta el autor es que, en cualquiera de sus cuatro modalidades, la autoridad refiere al problema del tiempo. El padre ancla su autoridad en el pasado, el amo en el presente, el jefe en el futuro y el juez en la atemporalidad.

En otras palabras, la autoridad del padre tiene que ver con la tradición; la del amo, con la acción; la del jefe, con el futuro; y la del juez, con la eternidad. Es evidente que una crítica a este mapa es la ausencia de lo femenino en los modelos. Aun así, y aunque pudiese agregarse la perspectiva de género, permanece válida la estructura temporal que plantea Kojève y desde ella podemos analizar cómo se perfilan los liderazgos políticos actuales.

Sanguinetti, Larrañaga y Bergara estarían cercanos al modelo de autoridad del padre. Sus discursos y posturas encarnan con tradiciones de sus partidos (referencias a Batlle y Ordóñez, Wilson o Seregni son moneda corriente) desde las cuales proyectan su visión de país. Por supuesto que esto no significa que están anclados en el pasado, sino que es desde allí que conciben el futuro. La historia partidaria y de sus trayectorias vitales es la clave para comprender sus posturas.

Hablando del peso del pasado en el modelo paternal, Kojève apunta: “El hombre tiene más autoridad después de su muerte que mientras vive: el testamento tiene más autoridad que las órdenes que impartía el hombre mientras vivía”. En este modelo la fuerza que viene de los muertos es la que empuja a ir hacia adelante. Es la herencia, es el legado al que hay que responder. Sanguinetti lo expresaba así el pasado 11 de abril cuando presentó sus propuestas electorales y cerró su discurso diciendo: “Debemos encender la chispa eterna del batllismo.”

Lacalle Pou, Martínez, Novick y Mieres representarían el modelo puro del amo. Sus posiciones están ancladas en la coyuntura actual y el desafío que presentan con el “aquí y ahora”. Ni tanta tradición como en el modelo paternal, ni tanta proyección como en el modelo de jefe. El problema es de hoy para hoy. El discurso de lanzamiento de Lacalle Pou fue explícito: estar cerca del maestro, del policía, del joven, del jubilado, del estudiante que “hoy” se encuentra desanimado y darle un marco de acción.

La noción de amo en Kojève viene de la filosofía hegeliana, donde lo que importa es que dos humanos compiten por la vida y el reconocimiento. El que gana se convierte en amo en tanto y cuanto es reconocido por el derrotado. Hay que tener cuidado con interpretar estas palabras fuera de su contexto teórico. Lo clave para el modelo de autoridad del amo es el respeto de una jerarquía, donde uno es reconocido para guiar, el amo, ya que es capaz de conducir en una estructura jerárquica que todos aceptan. La autoridad del amo es la del momento presente. Lo pasado ya fue. Lo de mañana se verá.

Talvi y Cosse encajarían dentro del modelo puro del jefe. Allí no importa tanto el pasado ni el presente, sino la proyección que se tiene del futuro. El problema del hoy depende de cómo entendemos el mañana. Conviene advertir que este modelo tuvo su papel preponderante durante la modernidad y la idea de progreso. Justamente, como siempre hay una potencialidad que mejorará las cosas, el modelo de jefe es el de quien se adelanta al tiempo futuro y logra materializar esa expectativa.

Sea por los liceos de Talvi, sea por la matriz productiva de Cosse (Data Center + cable submarino), lo que prevalece en ambos es una cuestión más concentrada en forjar un mañana: aquí es el proyecto del futuro que se vislumbra hoy, mientras que en el modelo de autoridad del amo lo que prevalece es el proyecto de hoy para que haya un futuro. Parece un juego de palabras, pero presupone dos maneras diferentes de gestionar los recursos.

Ninguno de los presidenciables encaja con el modelo puro de la autoridad del juez. Este modelo no está anclado en el tiempo, en el sentido de proyecto pasado, presente o futuro, sino en la aletheia griega, es decir: en poder juzgar lo que es más allá de toda contingencia temporal. Es un modelo que tiene que ver con la eternidad, con saber todo lo que hay que saber. Es un modelo que no necesita de deliberación democrática porque se conoce la verdad. Toda la construcción del rey-filósofo que hace Platón en La República tiene que ver con este modelo.

Es una suerte que ninguno de los candidatos encaje en esta matriz. Es una suerte, porque es el modelo en el que se han basado todos los líderes mesiánicos que se arrogan todas las respuestas. De derecha a izquierda y a lo largo de los siglos, este modelo ha sido encarnado por tiranos, déspotas y dictadores que se colocan más allá del tiempo y creen superar los otros tres modelos: salvaguardan el pasado, accionan en el presente y anticipan el futuro. Todo desde una verdad a la que solo ellos acceden.

He presentado los modelos puros y una posible manera de ubicar en ellos a los principales candidatos. El propio Kojève advierte que en los liderazgos concretos siempre hay mezcla de los cuatro, nunca se encuentra un único modelo puro exclusivo. La correcta dosificación de los modelos, la composición de un liderazgo que sepa abrevar lo justo de cada uno de ellos, es todo el arte de la política.

✔️ Ingenuidad, política y futuro

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