Bolani, Biasco y Rocca. Foto: Nicolás Der Agopián

Melodías urbanas: anticipo de tres discos en la sala Hugo Balzo

Para sentir la tanguez

5min
Nº1998 - al de Diciembre de 2018
Silvana Tanzi

Los tres están preparando sus discos y, en principio, fue el impulso para hacer un espectáculo conjunto. Pero, además, a Natalia Bolani, Colomba Biasco y Hugo Rocca los une la canción ciudadana, que se alimenta de la música popular y de las varias versiones del tango. A los tres les gusta la palabra “tanguez”, que encierra un género muy uruguayo, indefinido y sin límites. Por eso al espectáculo que ofrecerán el jueves 13 a las 20.30, en la sala Hugo Balzo del Sodre, le pusieron Melodías urbanas, “para desenmarcar un poco el tango y abrir la cancha”, explicaron en conversación con Búsqueda.

Colomba Biasco parece un nombre artístico, pero no lo es. “Significa ‘paloma’ en italiano. Mi abuela se llamaba Colomba y también una tía que no conocí. El nombre viene de una santa, María Santísima Colomba, del pueblo Átena Lucana en Italia. De allí proviene la familia de mis abuelos paternos”, explica la cantante que hace poco viajó al pueblo y conoció el santuario de la virgen.

Un día la cantante Vera Sienra le llevó a Biasco un poema de Alfonsina Storni, y le dijo: “Le tenés que poner música”. El poema es Alma desnuda, que dice al comienzo: Soy un alma desnuda en estos versos / Alma desnuda que angustiada y sola / va dejando sus pétalos dispersos. Biasco le puso música y ahora llamó a su nuevo disco Pétalos dispersos.

“Tuve la suerte de compartir el espectáculo Desde el alma con Vera durante 10 años. Es muy generosa con todas las cantantes y los músicos y muy honesta en su trabajo. Ella hace una búsqueda de la canción poética, y me han dicho que en mis canciones hay algo de eso”. Desde el alma fue un recital de tango y poesía en el que participaba Luciano Álvarez, Gustavo Di Landro, Guzmán Escardó y Carlos da Silveira.

“Ahora retomo el camino de mis canciones que tenía alejadas”, dice Biasco, quien incluye en su disco temas compuestos por ella tanto en letra como en música. La acompañan 10 músicos con los que comparte “un mismo lenguaje afectivo y musical”. Ella considera que sus composiciones son una mezcla de muchas influencias de la canción popular, aunque en los años 90 incursionó en el rock con el grupo Banda Barroca.

Para Hugo Rocca, Biasco tiene una propuesta “despojada y austera”, que “invita a la ceremonia”, por eso abrirá el espectáculo Melodías urbanas. Él también incursionó en el rock de los 90 y en la música popular, pero desde 2012 lidera el Proyecto Caníbal Troilo. “Es tango contemporáneo que incorpora varios ritmos, instrumentos y sonidos. Es un tango muy pervertido porque el tango siempre fue así, de patear la puerta, de no de pedir permiso. Si despojás a cada canción de la artillería sonora, se puede tocar con un piano o una guitarra y un cantor y es un tango desde la raíz”.

En ese sentido, el nombre del proyecto toma a un ícono del tango como homenaje y ruptura. “Troilo era un rupturista, un tipo con mucho humor. Pasó a ser un clásico, pero todos los clásicos son rupturistas. Piazzolla viene del riñón del Troilo. De alguna manera nosotros fagocitamos el género, canibalizamos el purismo. El público lo digiere o lo rechaza”.

En el espectáculo Rocca presentará un adelanto de Trillar, su tercer disco, con composiciones propias. “Tiene un componente parecido a los otros discos, pero es menos electrónico, con más percusiones, violines orgánicos, guitarras criollas”.

Por el Proyecto Caníbal Troilo pasaron varios músicos, pero continúan, “como base”, Popo Romano en el bajo y los guitarristas Fernando Calleriza y Poly Rodríguez, quien estuvo en los discos anteriores y participa de los 10 temas de Trillar. También se suma Tatiana Ferreiro en violín. “Es un colectivo abierto que continúa incorporando gente”, explica Rocca. Participan también otros cantantes como Samantha Navarro, con quien interpreta Empezá a correr, que comenzó como un tango, pero que se fue transformando en un vals con una letra de contenido ecológico, inspirado en algo que vivió. “A mí no me gusta escuchar hoy un tango que me habla del malvón o del farolito. Hay que atreverse a otros temas de la vida contemporánea. Todavía hay tangueros puristas que aún dicen que Piazzolla no hacía tango”.

A diferencia de sus colegas, Natalia Bolani es intérprete y así le gusta definirse. “Me siento una actriz que interpreta o, mejor, alguien que a través de la voz dice un texto. No soy una cantante de tango. Olga Delgrossi lo es porque su vida ha sido el tango. Y no es mi caso”.

Bolani no comenzó con la canción sino con la danza. En paralelo fue estudiando canto y también teatro. Hija de los actores Jorge Bolani y de Rosario Chiodi, creció en un ambiente teatral que venía también de su abuelo materno, Carlos Chiodi Burzaco, recitador gauchesco, que hacía radioteatro.

Entre otras obras de teatro independiente, Bolani actuó en Gatomaquia, Los músicos de Bremen o Invierno, pero fue en el espectáculo Fontanarrisa de boliche, en la Farmacia Solís, cuando se cruzó con el tango. “Estaba con Martín Pugin, el bandoneonista de La Mufa, y empecé a darme cuenta de que, un poco sin pensarlo, estaba entrando en el género”.

En esos momentos empezó a escuchar a Sandra Luna, cantante argentina que interpretaba a Eladia Blázquez. “Entré en el mundo del tango con Eladia porque me interesaba su versión femenina y actual. Fue una mujer muy potente, hago un tango de ella en el disco, que se llama El precio de vencer. Tiene una letra brutal: Qué caro hay que pagar, el precio de vencer / Mentir para ganar, ganar para perder”.

El disco se llama Nueve puertos y es el primero que edita. “Pensé qué tenían en común todas las canciones y me di cuenta de que estaban atravesadas por la nostalgia del puerto, de lo que se va y de lo que vuelve. Es el tango que viaja sin fronteras, que no tiene un límite”.

El contenido del disco tiene algo del propio itinerario vital de Bolani, que ha salido de gira por Italia, Alemania y Suiza, donde encontró muchísimo entusiasmo por el tango. Con ese espíritu fuera de fronteras, en Nueve puertos canta canciones en otros idiomas, e incorporó también un fado.

“Incluí un tango de Piazzolla, Preludio para el año 3001, que hago con Álvaro Hagopián. Elegí la versión en italiano porque me identifico más que con la versión en español, escrita por Horacio Ferrer, que dice: ‘Renaceré en Buenos Aires en otra tarde de junio’. La versión en italiano es más genérica y no nombra ningún lugar”. También canta en francés Padam, padam, un vals que interpreta hace años.

En Nueve puertos hay canciones más urbanas que acompañan los músicos Gonzalo Gravina, pianista y compositor, y Sergio Astengo, bandoneonista. Con ellos empezó a incursionar en temas de Jorge Bonaldi y del grupo Los Que Iban Cantando. Con Gravina investigó en partituras de tangos en otros idiomas y encontraron una cantidad escritos en francés, alemán, italiano.

Biasco es escribana, Bolani traductora pública, Rocca trabaja en una empresa privada. Ninguno puede vivir de la música, y sacar un disco, en estos días de plataformas online, es una aventura cara, que lleva entre 100 y 150 horas de trabajo. Pero para ellos es la carta de presentación en giras y espectáculos y es un todo que completa un camino. “Solo pensarlo como una fuente de ingreso le saca la verdadera esencia”, dice Biasco, y los demás asienten.

En el espectáculo del jueves 13 mostrarán algo de esa esencia, que lleva la palabra “tanguez” grabada como una insignia.

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