Parecido no es lo mismo

4min 9
Nº2027 - al de Julio de 2019
 por Andrés Danza

Fue otra vez en la calle Juan Carlos Gómez, con la vieja casona sede del Partido Nacional como escenario central. Pasaron diez años y la historia volvió a repetirse, aunque con cambios. Algunos menores, como el estrado montado a metros de la puerta principal para los discursos y saludos en lugar del balcón, los nuevos números que mostraban las banderas o la tecnología destinada a la amplificación y al registro. Otros importantes, centrales, como los protagonistas. En ese lugar y en los otros.

Aquella fría noche del 29 de junio de 2009 los que salieron al balcón del primer piso de la casona y levantaron sus brazos juntos fueron Luis Alberto Lacalle Herrera y Jorge Larrañaga. Minutos antes, Lacalle le había ganado una interna muy disputada a Larrañaga y los blancos habían obtenido la mejor votación por partidos. El último domingo, 30 de junio, en el mismo lugar y casi a la misma hora, Luis Lacalle Pou anunció, luego de haber triunfado con un alto porcentaje en las internas, a su compañera de fórmula, la presidenta del Directorio blanco Beatriz Argimón, generando una euforia similar a la de una década atrás.

 Al igual que en 2009, en 2019 el segundo partido más votado en las internas fue el Frente Amplio. También en aquella oportunidad estaba a cargo del gobierno, tuvo una disputa electoral interna —un poco más pareja que la actual—, y la fórmula no pudo concretarse hasta varios días después. Entonces, entre los blancos era todo optimismo y entre los frentistas, preocupación. Hoy también.

Luego, el resultado en octubre de 2009 dejó a las internas como una foto distorsionada de la realidad. El Frente Amplio ganó con mayoría parlamentaria y José Mujica asumió el 1º de marzo siguiente como presidente y Danilo Astori como vicepresidente. Lacalle y Larrañaga se fueron diluyendo en la larga campaña y terminaron perdiendo por más de 200.000 votos en la segunda vuelta. Mismo comienzo, mismo resultado, se podría aventurar para 2019. No necesariamente, porque hay algo que cambia todo: los actores principales arriba del escenario.

En 2009 los que representaban al oficialismo eran Mujica y Astori, dos de los líderes más importantes que ha tenido la izquierda uruguaya en los últimos 30 años, en un momento en el cual el gobierno contaba con una excelente evaluación. Conversaron un tiempo sobre sus diferencias, se pusieron de acuerdo en lo básico y comenzaron a trabajar juntos para ganar las elecciones, sin mostrar fisuras internas. Llevaron a cabo una campaña casi perfecta, con un gran trabajo del publicista Francisco Vernazza.

Ahora los dos dirigentes más votados del oficialismo son el exintendente de Montevideo Daniel Martínez y la exministra de Industria Carolina Cosse. Ninguno de los dos logró un apoyo masivo en las internas y representan a un gobierno que atraviesa su peor momento con respecto a la aprobación de la población. A su vez, el Frente Amplio tuvo su peor votación en la historia y aún no ha logrado anunciar su fórmula, en medio de un clima de confrontación y desconfianza.

Y no solo cambiaron los protagonistas en el oficialismo. La oposición también sustituyó a sus principales representantes, y eso mejora muchísimo sus posibilidades. Además de Lacalle Pou, otro de los grandes triunfadores de la noche del domingo 30 fue el colorado Ernesto Talvi. Le ganó por un amplio margen al expresidente Julio Sanguinetti, uno de los principales líderes políticos de los últimos tiempos y a quien casi todos daban como favorito. Talvi llega con el empuje lógico de haber destronado a alguien que había sido imbatible en toda su carrera política y eso aumenta sus posibilidades de seguir creciendo. Como si eso fuera poco, ahora es él quien cuenta con el asesoramiento de Vernazza.

Además, tanto Talvi como Lacalle Pou centraron sus campañas electorales en propuestas de gobierno y se rodearon de técnicos sin demasiada trayectoria política partidaria. Eso los ayuda a parecer descontaminados de la vieja política, que tanta resistencia genera últimamente entre los uruguayos.

Se encuentran a su vez dentro del grupo de políticos jóvenes en el estándar uruguayo, aunque ya no lo sean tanto. Es cierto que, teniendo en cuenta esas coincidencias más otras menores, como que ambos estudiaron en el British School, se podría concluir que tienen perfiles similares. No cabe duda de que comparten una parte de su público objetivo, pero si logran potenciar sus diferencias, pueden llegar a sumar desde lugares complementarios.

Según especialistas en opinión pública, Lacalle Pou ocupa un espacio de centro derecha para la mayoría del electorado y es allí donde se hace fuerte. Talvi es visto como más de centro y puede aprovechar la campaña hacia octubre para adoptar un discurso batllista y de esa forma obtener votos entre los desencantados del Frente Amplio o del Partido Independiente.

Y la disputa hacia octubre es por el centro. Ya están muy claras y ocupadas las puntas en el espectro ideológico. Da la sensación de que los tres candidatos con posibilidades de ser presidentes, Martínez, Lacalle Pou y Talvi, irán por el camino del medio. También en eso la situación de 2019 favorece a la oposición y no al oficialismo, como ocurría en 2009. Para Talvi y Lacalle Pou, es mucho más fácil ocupar ese espacio que lo que fue para Lacalle Herrera y Pedro Bordaberry.

Martínez puede ser catalogado como de centroizquierda, pero obtuvo el 42% de los votos del Frente Amplio. Entre Cosse y el comunista Oscar Andrade sumaron más del 50%. Perdieron los supuestos moderados en el oficialismo, esos que todavía tienen posibilidades de atraer los votos batllistas. Ahora es tarea de Talvi recuperarlos y tiene con qué. Ya quedó demostrado en las elecciones internas.

Claro que este favoritismo de la oposición, que fue creciendo como la ola de frío invernal después de la noche del domingo 30, puede llegar a ser hasta contraproducente. No sería la primera vez que las verdaderas sorpresas llegan en octubre. Los equipos uruguayos de fútbol suelen tener problemas cuando empiezan el partido como seguros ganadores. A veces se ponen nerviosos en el momento de la definición. Y hasta Suárez puede errar un penal.

✔️ Salir de la pecera

Regístrate sin costo, recibe notas de regalo.