La cantante española regresa a Montevideo con en La memoria de la piel, que fue escogido por Billboard como uno de los 10 mejores álbumes latinos en 2016

Rosana: “Los discos son como quedarme en pelotas y decir: ‘Esta soy yo, aquí y ahora’”

7min
Nº1979 - al de 2018
Entrevista: Florencia Pujadas

La producción de un disco no es sencilla. Rosana Arbelo compuso más de 50 canciones para su último trabajo: En la memoria de la piel. Pensó en letras que la conmovieran y hablaran del momento que estaba viviendo en el invierno de 2016. También se detuvo en las rimas para darles musicalidad a los versos. Pero la mayoría de las canciones quedaron en el olvido. “Tuve que elegir, con la ayuda de mi círculo de amigos, solo once composiciones. El resto las abandoné por el camino”, dice la cantante española en conversación telefónica con galería. Luego empezó una de las partes más complicadas de la producción: la grabación. Tenía pensado estar cinco meses dentro de un estudio, pero no encontraba el lugar adecuado. “Necesitaba poder sentarme para probar los instrumentos y encontrar mi sonido”, dice desde Madrid dos años más tarde.

Ante la sorpresa de sus músicos, Rosana se dio cuenta de que el lugar en el que se sentía “más a gusto” era dentro de su casa. “Entonces, saqué todos los muebles y se volvió el sitio perfecto”, dice desde el living donde grabó Quién, el primer tema del disco. Equipó su casa con monitores, auriculares y micrófonos de distintos tipos para probar los nuevos sonidos de su álbum. Y no salió del estudio improvisado durante varios meses: “Estuve metida, sin mentir, las 24 horas aquí dentro”, cuenta. Puede sonar exagerado, pero para Rosana es normal estar con una hoja, un “boli” —como le dicen al bolígrafo— y una guitarra en la mano. “Es que sigo con la misma ansiedad de cuando era joven”, confiesa la artista que tiene 10 millones de discos vendidos, cerca de mil conciertos, decenas de premios y tres nominaciones a los Grammy Latinos.

¿Cómo fue volver a grabar un disco después de cinco años alejada de los estudios?
Fue un proyecto largo. Empecé a componer en julio (2015) y para enero ya tenía más de 50 canciones. Después tenía que elegir cuáles eran las que quería poner en el disco, pero sola no podía. Quedé con amigos y algunos familiares, en distintos días, para que me dijeran qué les parecían. Les cantaba pedacitos de todas para que pudieran elegir en un proceso que terminó con la selección del repertorio de este trabajo. Una vez que tenía todo resuelto me di cuenta de que buscaba una sonoridad muy concreta que solo tenía en mi casa. Entonces, desarmé todo el mobiliario que había y me puse a grabar.

En el disco habla del amor, el desencuentro y el recuerdo. ¿Son los temas que la conmueven?
Todas mis canciones son historias que me conmueven. Y aunque no siempre hablan de mí, siempre pasan por mi filtro. A veces son historias de otros o no son de nadie, pero muestran una filosofía y una forma de vivir que comparto. Todos son relatos que llevan el 100% de lo que siento cuando grabo la canción. Me interesan las historias de amor, las relaciones que muestran que no existen fronteras aunque el mundo está empeñado en mostrarlo de esa forma. Pero también hablo del recuerdo, el olvido y los ciclos que terminan.

¿Canaliza sus emociones a través de la composición?
Pues claro, básicamente compongo porque necesito comunicarme. Y supongo que cuando las grabo es cuando empieza el deseo de compartirlo. A veces puedo componer y, aunque no se grabe, es una forma de exteriorizar y de mostrar lo que siento. La gente me ha enseñado a quererme como intérprete y a amar al ser humano, por encima de la música. Me gusta decir que mi carrera es como una fiesta de cumpleaños: el momento en que busco el regalo es cuando me pongo a componer, luego lo envuelvo, que es cuando grabo, y termina cuando le veo la cara al cumpleañero, que sería mi público. Ese momento en que ves si les gustó o no es irreemplazable.

Escribió más de 50 canciones pero descartó cerca de 40. ¿Qué pasó con esos temas?
Se quedaron afuera y se fueron para siempre, porque cuando vuelva a grabar, probablemente en un año, voy a empezar todo el proceso de vuelta. No sé reconquistar historias ni cantarlas cuando ya pasaron, solo sé interpretarlas cuando estoy en ese momento y cuando todavía las siento. El próximo disco será sobre quién soy en ese entonces. Y para mostrarlo tengo que hacerlo necesariamente en ese momento. Los discos, para mí, son como quedarme en pelotas y decir: “Esta soy yo, aquí y ahora”.

¿Lo mismo ocurre cuando tiene que cantar canciones que compuso hace más de una década?
No, porque con esas canciones tengo un vínculo diferente. Ya forman parte de un regalo colectivo que me acerca al público. Cuando una cosa es compartida tiene otro sentido y, en estos casos, estoy regalando una emoción. Eso tiene que estar vivo. Por la misma razón, también dejo las canciones que no grabé: prefiero que cada una de las cosas que entrego sea un pescado recién salido del mar. En mis canciones guardo un montón de recuerdos con la gente y no quiero prescindir de un momento bonito.

Desde que comenzó su carrera, hace más de dos décadas, sus canciones la identifican. ¿Es difícil mantenerse fiel a sí mismo en un mundo donde muchos músicos hacen canciones universales para aumentar su llegada?
Para mí no es difícil porque se trata de ser honesto con lo que uno hace y de entregar en cada canción lo mejor que uno tiene. No creo que dependa de otras cosas. Lo otro tiene que ver con estudios de mercado y no con la profesión de un músico, que, para mí, es de artesano.

¿No cree que hay artistas que recorren ese camino?
Siempre hubo artistas así. Hay personas que sienten la música de otra forma y que tienen otra manera de compartirla. No es una cosa nueva: siempre hubo canciones de verano y más informales, más del momento y para pasar el rato. No pienso que ese tipo de música tenga que desaparecer, pero, en honor a todos los chavales que vienen nuevos, me gustaría que se abriera el abanico y que se pudieran escuchar canciones con un poco más de profundidad.

Internet cambió la forma de consumo y no se venden la misma cantidad de discos que antes.
Sí, pero la música no dejó de existir. Aunque es cierto que se venden menos discos de la forma en la que se acostumbraba antes, también se venden más canciones. El consumo cambió pero no se terminó. Y nunca va a desaparecer: a la música le pasa lo que al aire, es imposible que se acabe. Podemos acostumbrarnos, como con el aire, a respirar y pensar que es normal y corriente respirar, pero es indispensable en la vida. La música está más viva que nunca. Ahora el mundo entero conoce un álbum la misma tarde en la que se lanzó. Uno publica una canción en Internet y ya está por todas partes. Es una cosa por otra. No me parece que estemos pasando por un mal momento porque la música es una cosa viva, siempre está en movimiento.

Dice que la música es como el aire. ¿Tiene esa importancia en su vida?
Exacto. La música es un hilo rojo fantástico con el resto del mundo y es como el aire porque no nos damos cuenta de su importancia, pero lo es todo.  Aunque la música y la radio se detuvieran, cada uno de nosotros puede hacer música. Si te lo comparo con lo que me da la vida, imagina lo que puede generarme ver a la gente sonreír mientras toco una canción en un concierto. La música une. Antes hablaba con un amigo de lo que pasa en el Super Bowl. Está todo el estadio lleno de personas que durante el partido están en contra pero llega el entretiempo y mientras canta un artista todos están a favor.

Vuelve a Montevideo después de un largo juicio en el que la acusaron de plagiar la canción Uruguay, te queremos ver campeón en su tema Soñaré. ¿Le dolió que cuestionaran su honestidad?
Fue lo que más me dolió, sabes, porque uno puede entender que en el primer año de carrera haya gente con dudas, pero cuando ya llevas una carrera dilatada con tantas canciones, es inaceptable. Fue lo que más me lastimó y no entendí cómo se pudo cuestionar mi identidad no solo en la música, sino también en mi forma de vida. Pudiendo hacer canciones y teniendo un regalo como este que la vida me ha otorgado, el hecho de que alguien pudiera plantearse que necesitara eso, fue doloroso. Y sobre todo por la honestidad. Ganamos el juicio pero no fue justo.

Dice que las historias que la motivan reflejan su filosofía de vida, pero nunca especifica cuál es.
Mis canciones muestran mi forma de vida. Soy positiva y pienso que tendríamos que valorar más lo que tenemos. Pero también soy un desastre que adora la música y al ser humano.

¿Por qué un desastre?
Porque soy un desastre. Soy una persona que utiliza las emociones y que solo tiene cabeza porque hay que llevar pelo en algún lado, pero nada más.

Rosana en diez éxitos:

Si tú no estás aquí (2006)
A fuego lento (1996)
Contigo (1998)
Que te vaya bonito (2001)
Llegaremos a tiempo (2009)
El talismán (1996)
Sin miedo (1996)
Magia (2005)
No olvidarme de olvidar (2016)
En la memoria de la piel (2016)

De gira por Montevideo

La cantante española Rosana Arbelo regresará a Uruguay después de tres años para presentar su último disco: En la memoria de la piel. El miércoles 8 de agosto estará en el Auditorio Nacional del Sodre con un repertorio que también incluirá los grandes hitos de su carrera. Rosana dividirá el espectáculo en tres partes para repasar desde El talismán hasta Llegaremos a tiempo y, por supuesto, las canciones de su nuevo trabajo. “Va a ser una linda noche para todos”, aseguró la cantante.

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