Nelson Villarreal. Foto: Nicolás Der Agopián

“No es simplemente que una tradición religiosa está aportando a la convivencia social”, sino que está “intentando determinar las formas de la vida personal” de la sociedad, advierte Nelson Villarreal

Secretario de Derechos Humanos alerta por el crecimiento del “fundamentalismo evangélico” y su daño al “ejercicio de la política”

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Nº2034 - al de Agosto de 2019

Cuando terminaron las elecciones internas del 27 de junio y los políticos comenzaron a negociar los lugares en las listas, los pastores evangélicos que apoyaron la precandidatura de Juan Sartori se hicieron sentir después de meses de silencio. Liderados por el diputado blanco y pastor Álvaro Dastugue, plantearon que habían recibido 43.000 votos, casi la mitad de los que obtuvo el millonario, y que eso debía valer. Así se aseguraron buenas posiciones de cara a octubre.

La creciente participación de las iglesias evangélicas en la política uruguaya es algo que preocupa desde hace tiempo al secretario de Derechos Humanos de la Presidencia de la República, Nelson Villarreal. Tanto lo inquieta que en enero el jerarca había dicho a Búsqueda que era necesario estar atentos porque en departamentos como Rivera estaba creciendo el “fundamentalismo religioso”.

Los resultados en el prereferéndum impulsado para derogar la Ley Integral para Personas Trans dieron más motivos a Villarreal para preocuparse. La iniciativa recibió un apoyo del 10,1% del electorado, lejos del 25% necesario para forzar un referéndum; sin embargo, en Rivera el nivel de votación estuvo muy por encima del promedio nacional.

El secretario de Derechos Humanos advirtió que hay una “impronta brutal del fundamentalismo evangélico en las Américas”, que ha servido de respaldo político para los presidentes de Estados Unidos, Donald Trump, y de Brasil, Jaír Bolsonaro.

“En enero cuando lo plantee en el semanario Búsqueda hubo una reacción como que no era así”, escribió en su Facebook el 6 de agosto, dos días después del prereferéndum, al ver los resultados de la votación en Rivera.

Consultado al respecto, Villarreal, filósofo y docente universitario, dijo que no le sorprendió el porcentaje global de votación a favor de la ley, ya que “parece estar dentro de lo lógico” que una décima parte de la población rechace una ley de ese tipo. “Lo que hay que problematizar es el número asociado a qué cosmovisiones del mundo responde”, añadió. “No es meramente el hecho del porcentaje, sino que es un porcentaje que tiene una cosmovisión antiderechos”.

Acerca de la votación en Rivera, único lugar donde se llegó al 25% del electorado, Villarreal dijo que expone “el nuevo fenómeno del fundamentalismo evangélico que emerge fuertemente” en ese departamento. Añadió que es parte de un fenómeno “preocupante” de deslegitimación de “los fundamentos democráticos y republicanos de la cultura moderna que ocurre en el mundo”.

“Es preocupante que emerjan formas ideológicas, religiosas y políticas que pongan bajo sospecha los fundamentos de cómo se construye la convivencia. Y, en ese sentido, los fundamentalismos, sean evangélicos, judíos, islámicos, católicos, ponen bajo sospecha la convivencia democrática”, sostuvo.

El secretario de Derechos Humanos advirtió que hay una “impronta brutal del fundamentalismo evangélico en las Américas”, que ha servido de respaldo político para los presidentes de Estados Unidos, Donald Trump, y de Brasil, Jaír Bolsonaro. En Uruguay, acotó, ese proceso se ve reflejado en los apoyos que recibió la senadora Verónica Alonso de parte de los pastores evangélicos, y “también en las alianzas del intendente de Rivera están presentes”.

El respaldo de los pastores a Alonso al comienzo de la carrera electoral había generado revuelo a nivel político y religioso. En enero, la entonces precandidata por el Partido Nacional visitó tres templos evangélicos y la filmación de algunos pasajes de su intervención en uno de esos eventos circuló a través de redes sociales. Afirmó: “(Estoy) convencida de que Dios tiene un propósito, con esta nación y con nosotros acá. Así que nos va a ir muy bien, porque si Dios está con nosotros, ¿quién contra nosotros?”.

Villarreal sostuvo que los avances de ese “fundamentalismo evangélico son preocupantes en el sentido de que no es simplemente que una tradición religiosa está aportando a la convivencia social, sino que está trastocando las formas de ejercer la política”.

El cardenal Daniel Sturla y algunos blancos cuestionaron ese gesto. Alonso y el resto de los dirigentes vinculados a la Iglesia Misión Vida decidieron en abril retirar su precandidatura y apoyar al millonario Sartori, quien venía en pleno ascenso según todas las encuestas. Una de las condiciones que puso el empresario fue que los religiosos bajaran el perfil durante la campaña, en particular sus reclamos de derribar varias normas incluidas en la denominada “nueva agenda de derechos” que incluye la despenalización del aborto, la “ley trans”, la ley de la marihuana, entre otras.

Villarreal sostuvo que los avances de ese “fundamentalismo evangélico son preocupantes en el sentido de que no es simplemente que una tradición religiosa está aportando a la convivencia social, sino que está trastocando las formas de ejercer la política, intentando determinar las formas de la vida personal, la vida privada”, añadió.

El jerarca de Presidencia dijo que el filósofo alemán Jürgen Habermas sostiene que se vive un fenómeno de “modernidad incompleta”. De acuerdo con esa idea, “la modernidad creyó que había una racionalidad transparente por la cual la convivencia iba a ser determinada por la racionalidad. Y lo que se está comprobando es que las sociedades tienen tradiciones y culturas que dan cuestión al sentido de la existencia, que se canalizan a través de espiritualidades o religiones, que lo que están generando es un construir política o poder para tomar decisiones. Eso es lo preocupante”.

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