Foto: Daniel Torres

Edad: 53 • Ocupación: Intendente de Cerro Largo; economista • Señas particulares: Le gusta lo popular, es cinturón negro de judo y amigo de Moria Casán

Sergio Botana: "Vivimos sin cascos y sin rapiñas"

4min
Nº1976 - al de Julio de 2018
Entrevista: Elena Risso

La gente de Cerro Largo tiene fama de ser peleadora. ¿Se siente identificado con esa definición? Somos un pago con personalidad, tratamos de que no se nos impongan modos de ser y de vivir. Somos gente libre y amamos nuestra cultura. Tenemos nuestros tiempos para las cosas.

¿Por qué decidió ser economista? Era una mezcla de lo político con lo matemático, con lo estadístico, que siempre me gustó mucho. Además, mi familia tenía vocación comercial. No me arrepiento de esa formación por más que desde el punto de vista profesional no trabajé tanto tiempo como economista. Hoy lo sigo haciendo un poco pero no lo puedo hacer tanto tiempo.

Todos los años surgen críticas al Carnaval de Melo por la contratación de figuras extranjeras y algunos objetan que buena parte del presupuesto de la Intendencia destinado a la cultura vaya a eso. ¿Qué responde? Lo del presupuesto no sé de dónde lo han sacado. Mi intendencia tiene en educación, en cultura y en defensa del patrimonio un presupuesto que es quince veces lo que se invierte en Carnaval. Además, lo del Carnaval es una transferencia del gobierno departamental, porque la intendencia lo que hace es apoyar a los que lo hacen, que son los carnavaleros. La intendencia transfiere en el orden de nueve millones de pesos. Eso genera un valor agregado bruto de unos cinco millones de dólares que se distribuyen en beneficios para hoteles, empleados en los restaurantes, aquellos que venden chorizos o panchos, entre los que cargan bebidas, entre los que desfilan, que son muchísimos. Es un enorme fenómeno de integración social, esa es la principal inversión de nuestro Carnaval.

¿Cómo es su relación con Moria Casán? La conocí por el Carnaval. Obviamente, no somos amigos. Con Claudia Fernández, Giannina Silva o Cecilia Comunales creo que a esta altura sí. Con Moria tenemos una linda relación de encontrarnos allí y hablar por teléfono alguna vez durante el año. Es una mujer sumamente inteligente y su personalidad y su inteligencia son las que le han dado la vigencia que tiene.

Hace un tiempo dijo en Búsqueda que el Partido Nacional necesitaba representar la vida popular, hablar de fútbol, del Carnaval, de la cultura en general y el mediotanque. ¿Usted representa eso? Yo soy eso. Soy uno más en la vida de mi pueblo y estoy convencido de que los partidos se enriquecen con pensamientos identificados con la participación activa de los actores de las áreas populares. La vida popular debe estar reflejada adentro de la vida partidaria. Concibo un partido bastante más abierto del que tenemos, que es justo decir que se ha abierto bastante pero falta muchísimo.

Un punto polémico de su gestión fue la decisión de no fiscalizar el uso del casco de motos. ¿Sigue sin hacerlo? Vivimos sin cascos y sin rapiñas.

¿No hay rapiñas en Cerro Largo? Casi cero. Ponemos más énfasis en algunas cuestiones que son más graves que el tema del casco. Somos mucho más duros que todos con el tema de la velocidad y el ruido. Nuestras multas son confiscatorias, al que se hace el vivo le quitamos el vehículo. Además, nuestros inspectores no cobran comisión por las multas que hagan, cobran si no hay accidentes graves en el mes. Basta que haya un accidente grave en el mes para que reciban el sueldo pelado. Si no hay accidentes graves en el mes cobran casi el doble.

¿Cómo se logra tener rapiña casi cero cuando los números en seguridad son cada vez más complicados en el país? Con fuerte integración social, tratando de generar oportunidades para todas las personas, con una Policía que conoce profundamente a cada ciudadano. Y no permitiendo que nadie se esconda.

Tiene cuatro hijos. ¿A qué se dedican? Paula y Manuel, los más grandes, estudian Comunicación y se dedican a actividades teatrales. Nicolás está terminando el liceo para entrar a la Facultad de Derecho. Y Emilia tiene seis años, está en primero de escuela. Con Nico comparto mucho el gusto por la política, fue protagonista en las últimas elecciones de jóvenes. A Emilia trato de disfrutarla más con una función de abuelo que de padre. A los grandes trato de acompañarlos en todas sus actividades. Los disfruté muchísimo de chicos, ahora me gustaría compartir más tiempo con ellos.

¿Qué hace cuando no trabaja? Acabo de salir campeón de fútbol de salón (risas). Me junto con la banda de la senior. Soy medio rudimentario, pero soy un gran amante del fútbol. También hago judo, soy cinturón negro. Voy al fútbol, a ensayos de murgas, a criollas, al teatro. Me junto con amigos a comer asados en el bar del Tuna o en el bar de Washington. No paro nunca.

¿Cómo empezó a practicar judo? Empecé a los seis años. Estuve en equipos de Melo y competí. Ahora me gusta perfeccionar movimientos y practicar un poco porque es un deporte muy completo.

¿Lleva la filosofía de vida de los judocas? La cumplís, sí o sí. El judo enseña mucho de constancia, de saber ganar y de saber perder, de compañerismo, de buena convivencia, de respeto a las reglas, de que nada se consigue sin mucha perseverancia. Enseña de física, de mecánica y también de buenos valores. Es un deporte sumamente completo, bien recomendable para los niños.

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