Tarjeta roja del Codicen para José Pedro Varela

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Nº2046 - al de Noviembre de 2019
por Gabriel Pereyra

Lo que está pasando con las propuestas en materia de educación en esta campaña electoral tiene ribetes insólitos. La principal de las políticas sociales, aquella que alienta la esperanza de darle herramientas a los más débiles para que tengamos una sociedad con cierta movilidad social, el camino para ser tan educados como valientes, sigue siendo, en manos de la dirigencia política, como un puñado de arena, un pez entre las manos, algo inasible como para darnos la tranquilidad de que alguien por fin tomará las riendas y le dará un rumbo, al fin y al cabo no estaría importando tanto cuál, un rumbo un poco distinto a este que nos tiene con siete de cada diez muchachos sin terminar la Enseñanza Secundaria.

¿Cómo va a ser viable este país y cómo su gente va a salir de la pobreza endémica, esa que se lleva en la sangre después de tantas generaciones y que está disimulada en las cifras oficiales que muestran a no pobres porque están 50 pesos por encima de una línea económica que no dice nada del rancho, la violencia y la mala alimentación?

Más allá de lo que se les enseñe y cómo a los estudiantes, la ley de educación estableció que las riendas de la enseñanza la tengan delegados elegidos por los docentes y unos representantes políticos que solo pueden integrar el organismo rector (Codicen) si tienen al menos 10 años de experiencia en la educación.

Para dirigir un hospital no se pide experiencia en la salud, ni para conducir Antel antecedentes en materia de comunicaciones. En la conducción de la educación hay, tiene que haber según la ley, docentes, pero en la de Ancap no tiene que haber ingenieros, ni en la del Tribunal de Cuentas contadores.

De esta forma las decisiones políticas, que para eso fueron elegidos los gobernantes en las urnas, para que cumplan sus promesas y le den al país el rumbo de sus políticas, queda en la educación mediatizada por el accionar de personas que pertenecen a la corporación docente, aunque estén allí figurando como delegados políticos.

En un gobierno de izquierda esto se agravó más, ya que es casi un hecho que alguien con 10 años de experiencia fue en algún momento integrante de los gremios de docentes, el Sanctasanctórum de la corporación, que como toda corporación, vela primero por sus intereses y luego por el del resto, en este caso los alumnos. Docentes que van a clases a impartir como principal materia la ideología, la suya, y su forma de interpretarla.

Ahora hay una chance de que se le dé la posibilidad a otros partidos de ver si encaminan la educación hacia otros rumbos.

La bendita gobernanza estaba pautada en el programa de Luis Lacalle en la eliminación de la representación docente en el Codicen, y también la eliminación de esos 10 años de experiencia para los delegados políticos.

Pero en el acuerdo con los demás partidos opositores, la representación docente volvió a integrar el plan de gobierno y lo de los 10 años de experiencia, nadie sabe bien por qué, no figura ni por sí ni por no. ¿Qué pasó? Todo indica que en el seno del principal aliado de Lacalle, el Partido Colorado, hay unas diferencias internas que no se han resuelto.

Cuando Ernesto Talvi comenzó a plantear la instalación de 136 liceos de tiempo completo en zonas carenciadas, no quería que estuvieran bajo la égida del Codicen sino del Plan Ceibal. “No se puede hacer una reforma educativa dentro de la ANEP. No se puede hacer una reforma educativa contra la ANEP. Ni dentro, ni en contra. Tiene que ser un sistema paralelo”, dijo Talvi en su momento aludiendo a esos liceos.

Pero cuando eligió como compañero de fórmula al docente Robert Silva, que había integrado el Codicen en representación de los profesores, eso cambió y la propuesta ya ubicó esos liceos bajo el paraguas del Codicen.

Fuentes políticas dijeron que Silva jugó un papel importante en que Lacalle también diera marcha atrás en eliminar la participación docente en el Codicen, postura que parece lógica para el colorado, ya que él había ocupado ese cargo que ahora se buscaba eliminar.

Y queda lo de los 10 años de experiencia en la enseñanza que deben tener los delegados políticos.

Cuando se le preguntó si consideraba que debía haber cambios profundos en la gobernanza y en la integración del Codicen, Silva dijo que no.

Sin embargo, su compañero de fórmula, Ernesto Talvi, había dicho esto: “Con este criterio de selección (de exigir 10 años de experiencia) José Pedro Varela no podría haber integrado el Codicen”.

Lacalle dice ahora que para volver a incorporar eso en el plan de la coalición multicolor tendrá que convencer al Partido Colorado, ya que si no hubo acuerdo dentro de la coalición difícil es que consiga los votos en el Parlamento para eliminarlo cuando el Frente Amplio no lo votará porque fue el que puso esos requisitos en la ley de educación.

La gobernanza, la mano rectora que le debería dar un nuevo rumbo a la enseñanza, se mantendrá tal cual si el balotaje lo gana el Frente Amplio, y vaya a saber uno qué pasará (pero hoy las señales también son de mantención del status quo) si gana la oposición.

Cada vez más las clases gobernantes se alejan de la educación de los más débiles, o porque fueron educadas en colegios privados o porque ahora mandan a sus hijos y nietos a educarse fuera de los centros estatales.

Habría que pegar en la mesa de cada legislador algunos tramos del discurso que José Pedro Varela pronunció cuando regresó de Estados Unidos en 1868. “Los que una vez se han encontrado juntos en los bancos de una escuela, a la que concurren haciendo uso de un mismo derecho, se acostumbran a considerarse iguales. (…) La educación es lo que nos falta, pero una educación para todos sin distinción de clases, para iluminar la conciencia oscurecida del pueblo. Hace mucho que hablamos ¿Cuándo empezaremos a actuar?”.

✔️ La incógnita Manini

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