Gualberto González y Carolina Padula en el Instituto de Higiene de la Udelar

Se desarrolló tomando en cuenta numerosos casos con síntomas leves y eso permite resultados “más finos”

Test uruguayo que detecta anticuerpos contra Covid-19 es fácil de usar, más barato y da mejores resultados que importados

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Nº2073 - al de 2020
escribe María Paz Sartori

Una veintena de autos están estacionados en la puerta del Instituto de Higiene de la Universidad de la República (Udelar), ubicado detrás del Hospital de Clínicas, pero sus grandes puertas de hierro están cerradas. Al resguardo de una de ellas un hombre acomoda un trozo de colchón y sus pocas pertenencias y se acurruca intentando refugiarse de la garúa y del gélido viento de tormenta. El ingreso al edificio no está claro a golpe de vista. La entrada es por la puerta de servicio en un costado. Una mujer con campera mueve el cuerpo para vencer el frío y pide información para poder ingresar. Aquel hall que vivía lleno de estudiantes está desierto. En el segundo piso, al fondo del corredor, está la única luz prendida.

Dentro hay investigadores de la Facultad de Química y de la Facultad de Ciencias de la Udelar, estudiantes de grado, otros ya doctorados, consagrados investigadores y algunos recientes presupuestados con cargos de dedicación total. Este es uno de los lugares en donde se está desarrollando el test serológico uruguayo que ya muestra mejores resultados que varios internacionales, incluso que uno muy usado de referencia registrado por la autoridad sanitaria de Estados Unidos (Food and Drug Administration), informó a Búsqueda Gualberto González, profesor titular de la Cátedra de Inmunología de la Facultad de Química.

Trabajan a toda máquina en jornadas de hasta 10 horas. Los test serológicos son los que permiten detectar la presencia de anticuerpos, en este caso anticuerpos generados contra el Covid-19. Se usa el suero que se obtiene de una simple extracción de sangre de las personas.

En Malvín Norte un guardia de seguridad habilita la entrada al predio del Instituto Pasteur de Montevideo y abre el portón. En los luminosos espacios hay científicos que cruzan de un laboratorio a otro en plena concentración. Un estudiante le comentó hace unos días a su jefe Otto Pritsch algo que a él le quedó grabado. Se sentía como jugando un partido de fútbol en el momento en el que corría la pelota y no podía sacar la cabeza de esa misión ni un segundo. Así, pero en el laboratorio. Pritsch, director académico del Pasteur y profesor titular del Departamento de Inmunobiología de la Facultad de Medicina estatal, coincide.

El Covid-19 no estaba en ningún esquema de trabajo al comenzar el 2020 y la palabra coronavirus no aparecía en el plan anual del Instituto Pasteur, que hoy tiene grupos enteros abocados exclusivamente al tema, ya sea en diagnóstico molecular (que mide la presencia del virus) o en el desarrollo de los test serológicos.

Al ver lo que se venía y ya con el primer caso confirmado en el país, en marzo un grupo de científicos definió que comenzarían a trabajar en el desarrollo de los test serológicos. Hoy son unos 50 los científicos involucrados. Usar los test con una estrategia poblacional permite observar “hacia atrás” a aquellas personas que se infectaron y desarrollaron una respuesta inmunológica contra el virus, dijo González.

El profesor se ha venido preparando para explicarlo y estrena un PowerPoint con Búsqueda. Cuando un paciente se infecta con el virus tiene un período asintomático de tres a cinco días, luego viene otro en el que puede desarrollar síntomas y se da el pico de carga viral (detectable por diagnóstico molecular PCR). A los 10 días aproximadamente los anticuerpos que empezó tímidamente a producir la persona comienzan a aumentar en cantidad y pueden empezar a ser detectables mediante test llamados serológicos, que indican que la persona ha cursado la enfermedad de Covid-19.

Los anticuerpos son proteínas que circulan en la sangre, producidas por células específicas del sistema inmunológico.

Para detectar los anticuerpos usan parte de la proteína "spike", la que le da aspecto de corona al coronavirus. Foto: Nicolás Der Agopián

El test y la placa

Agustín Correa finalizó su doctorado hace un tiempo y se especializó en ingeniería de proteínas. Está trabajando de lleno en el desarrollo del test serológico en uno de los laboratorios del Instituto Pasteur. Levanta una pequeña placa de plástico transparente con 96 pocitos y sonríe. “El producto final termina siendo esto, una placa en la que hay pegados antígenos virales (componentes del coronavirus). Si el suero del paciente tiene anticuerpos que reconocen al virus, quedan pegados. Si tenés anticuerpos, entonces cursaste la enfermedad. Es algo simple, lo ves, pero en realidad hay mucha tecnología detrás de tanto plástico que no se ve”, explicó Correa.

A cada pozo se le pega una proteína viral y en cada uno se pone el suero de una persona diferente. Esta proteína “funciona como un anzuelo que va a pescar anticuerpos específicos” contra el virus, explicó Pritsch. Si hay anticuerpos, entonces la proteína los logrará pescar; si no hay, simplemente no habrá reacción y el test será negativo.

Lo interesante del desarrollo uruguayo es que utiliza la técnica Elisa, que permite ver no solo si hay anticuerpos (del tipo IgG), sino cuántos hay.

Se usa un fragmento de la proteína llamada “spike” (la que da el aspecto de corona al coronavirus), la cual se obtiene al introducirla dentro de otras células que la fabrican, la reproducen. “Se produce usando diferentes fábricas como células de mamíferos, células bacterianas o incluso de insecto. Se les mete la información genética y la célula produce la proteína que queremos”, explicó Pritsch.

Suena sencillo, pero requiere de personas especializadas en realizar este trabajo, como Correa. Él explica que es la proteína fabricada con células de mamíferos la que viene mostrando mejores resultados para el test, pero que siguen probando otras.

En Higiene las jóvenes Valeria Silva y Carolina Padula destinan su tarde a realizar los test de Elisa con varias muestras de pacientes y también se dedican a la producción de proteínas. El grupo es grande, y dependiendo de la etapa es quién entra más en acción. El ritmo es tan vertiginoso que varios de los consultados por Búsqueda destacaron el gran aporte de un grupo dedicado a leer la monumental cantidad de bibliografía que sale a diario y poder resumirla para que todos estén actualizados.

La seroteca

A la biblioteca de sueros se la llama seroteca. Se obtiene de muestras de sangre. Dentro hay unos 300 sueros negativos y 100 positivos. Los negativos los obtuvieron del Servicio Nacional de Sangre; son sueros anteriores al 2018, ya que en aquel momento no estaba el virus. Los positivos son personas que tuvieron Covid-19 confirmadas por test molecular PCR. Estos se utilizan para validar los test y discriminar positivos de negativos.

Lo interesante de utilizar sueros de personas que estuvieron enfermas por Covid-19 y que acudieron voluntariamente a donar tras haber superado la enfermedad en Uruguay es que la mayoría eran casos leves. González explicó que han observado que los que cursan la enfermedad de forma leve suelen tener bajos niveles de anticuerpos al hacerse el test. Esto implica que se está desarrollando un test uruguayo tomando en cuenta el perfil de esta población que hace que el resultado sea sensible aun cuando la cantidad de anticuerpos es poca. Permite resultados “más finos”, comentó.

Hacerlos en casa

El desarrollo de los test serológicos uruguayos tiene varios motivos. Uno es el económico. El grupo utiliza test importados y el costo puede llegar hasta los US$ 10 por cada muestra, mientras que el uruguayo costaría solo US$ 1.

El segundo motivo es la calidad. Los test que está desarrollando Uruguay están mostrando muy buena performance respecto a otros comercializados. Otra razón es que permitirá investigar e intentar responder cuestiones que aún no están saldadas como cuánto tiempo dura la inmunidad.

González recordó además que es información valiosa para la terapia con plasma y también para investigación vinculada a la vacuna BCG y su protección para el Covid-19, algo que se está estudiando en Uruguay.

Foto: Nicolás Der Agopián

Quién lo paga

Las primeras compras se hicieron con dinero que cada institución tenía. Correa recuerda que el departamento de compras actuó de manera acelerada en el Instituto Pasteur en momentos en que la demanda por estos insumos era alta y los vuelos y conexiones eran pocos. Luego llegaron apoyos. A principios de mayo la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII) lanzó un desafío para apoyar el desarrollo tecnológico y la producción de 50.000 test serológicos, que el grupo deberá tener listo para mediados de julio. Incluye la etapa de producción con la participación del laboratorio ATGen (encargado de la última etapa) e implica un financiamiento de $ 8 millones que cuenta con el apoyo del Ministerio de Salud Pública y del Banco Interamericano de Desarrollo.

El Focem (Fondo para la Convergencia Estructural del Mercosur) es un fondo que distribuyó una partida de US$ 5,8 millones entre sus países miembros para enfrentar desafíos de cara al Covid-19. En Uruguay financiará la producción de 200.000 test de serología para el país y otros que se distribuirán en la región (100.000 para Argentina y 80.000 para Paraguay).

Ahora el grupo se encuentra en etapa de validación de los test en el laboratorio. La segunda etapa que está al comenzar es la producción a gran escala.

“Tenemos el proyecto muy avanzado desde el punto de vista de laboratorio y ahora viene la etapa de generar el producto estable y con fecha de validez, sellado y envasado”, entre otros aspectos, detalló Pritsch.

Lejos

Con métodos serológicos desarrollados por el Instituto Pasteur de París, Francia determinó que el 4,4% de las personas fueron positivas, aunque el diagnóstico por PCR fue unas 15 veces menor. Cifras similares muestra España. Esto permite ver que hay personas que tuvieron Covid-19 que no fueron diagnosticadas, seguramente muchos asintomáticos. Con este escenario lograr una vacuna es vital, afirmó Pritsch. La inmunidad de rebaño está lejos, debería rondar al menos el 65% de la población.

Es interesante poder pensar en realizar este tipo de testeo y estadística en Uruguay, opinó González. “Los test serológicos son baratos y fáciles de hacer, se puede relevar una población grande” como la uruguaya a un dólar por persona para ver los casos pasados, añadió. El diagnóstico molecular por PCR cuesta unos US$ 60 para detectar los casos activos.

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