Il Faro, el restaurante y pizzería italiano que conquista en José Ignacio

Una cantina napolitana frente al mar

3min
Nº2007 - al de Febrero de 2019
Escribe: Marcela Baruch. Fotos: Luciano Dogliotti
Fotos: Luciano Dogliotti

Hay días en los que todo sale mal en los restaurantes. Son ocasionales, y generalmente tienen que ver con bajar la guardia, o al menos eso fue lo que pasó cuando la mesa de dos de galería visitó Il Faro, la noche del lunes 21 de enero. Contra todo pronóstico, a las 22 horas el restaurante se llenó y —a falta de algunos integrantes del equipo— por momentos reinó el caos. Los habitués de este espacio gastronómico frente al faro de José Ignacio miraban atónitos cómo los comensales inusualmente demoraban en ser atendidos. Quienes comen afuera seguido saben que estas cosas pasan, e incluso hay quienes se identifican como amigos cercanos de Murphy, por aquello de que todo lo que puede salir mal, con ellos sale mal. Como cualquiera puede tener un mal día, es importante darse cuenta de cómo sortear la situación una vez sentados a la mesa. La primera recomendación en este restaurante, que tiene múltiples espacios distribuidos en tres salones, es relajarse ubicándose cerca de la cocina a la vista o del horno napolitano que maneja Pedro, el pizzero. Una vez lograda la simpatía o complicidad con el equipo, todo siempre va mejor.

En el segundo verano de Il Faro en José Ignacio, la propuesta tuvo algunos cambios. Asesorados por el laureado chef argentino Martín Baquero, el énfasis se puso en la cocina y los productos italianos. El menú está casi todo escrito en este idioma y fue construido como es habitual en el país con antipasti (entradas), primi piatti (primer plato de pasta seca pequeño), pasta rellena, plato principal, ensaladas, pizzas y postres. Para la ejecución de estos platos llegó desde Venecia Alessandro Tridenti, un cocinero veterano que trabajó nueve años en el reconocido restaurante Cipriani de Venecia y que estará en el pueblo hasta el 19 de abril.

La carta de vinos de Il Faro también tiene firma, y es la del sommelier argentino Gerónimo Tellarini, quien tuvo a su cargo las cavas del Hotel Faena y los restaurantes Casa Cruz, Tegui y Osaka en Buenos Aires, además de Fasano y La Bourgogne en Punta del Este. Este profesional prefiere organizar las etiquetas por el estilo del vino en vez de utilizar el orden clásico, por variedad de uva. De esta manera, ayuda al comensal a encontrar más rápidamente lo que busca, entre un vino blanco refrescante, intenso o elegante; un vino tinto jugoso o distinguido; un espumoso simple o sofisticado. En la selección de botellas se encuentran productores locales, regionales y europeos, y entre ellos más de uno italiano. 

Durante la visita de galería al restaurante se obvió la tentadora lista de cócteles clásicos como negroni o mojito, para beber dos copas de vino rosé de Bodega Oceánica José Ignacio, junto a unos espárragos verdes a la plancha con huevos rotos y un acqua di mare —mejillones y almejas cocidos en vino blanco pinot grigio, ajo y perejil—. Si bien en el menú no señalan que estos últimos frutos del mar provienen de costas uruguayas, fue imposible evitar la decepción al encontrarse con un plato de almejas y mejillones chilenos, de distinta forma y sabor a los locales que tanto abundan este verano. La respuesta de Baquero fue inmediata: la irregularidad en la entrega de materia prima de los pescadores y el volumen que se consume en el restaurante les obliga a recurrir a los productos de importación. Para una próxima visita quedaron los pulpitos de roca a la manera del cuoco (con berberechos, chipirones y salsa de tomate), los paccheri di napoli (tomate, chipirones, pulpitos y caldo de pescado). 

Después de las entradas llegó una clásica pizza margherita napolitana para compartir, de masa aireada, borde inflado y finita en el centro, ideal para comerla como los italianos, doblada hasta formar un cono, o como ellos le llaman: pizza portafoglio. Para terminar, se eligió un postre típico italiano, un tiramisú bien hecho con vainillas italianas y mascarpone, embebido en café espresso, que rinde honores a esta embajada de la cocina napolitana en José Ignacio. 

Menú gondolero

En honor al mítico Carnaval de Venecia, el sábado 16 el chef Alessandro Tridenti y su equipo recibirán a los comensales con un menú de comida típica de esta región italiana. Habrá Bellini para beber, buffet de platos venecianos como entrada y después tagliolini al nero di sepia, hígado con cebollas y polenta o estofado de pato, y de postre frittelle veneziane. El ticket cuesta 2.500 pesos, y las máscaras son obligatorias. 

Calle Los Teros. Tel. 4486 2444. Abre todos los días de 12.30 a 16.30 h y de 20 h al cierre. Precio promedio por persona: 1.000 pesos (aceptan todas las tarjetas de crédito).  

Por la cena para dos, con dos entradas, una pizza y dos copas de vino, galería pagó 2.435 pesos.

Regístrate sin costo, recibe notas de regalo.