Tribalistas, el 22 de marzo en el Antel Arena. Foto: Nicolás Der Agopián

Después del complicado show de Tribalistas, el Antel Arena realizó pruebas acústicas con un equipo del Sodre

Uno, dos, tres, probando

3min 1
Nº2016 - al de Abril de 2019
J. A.

Entre los últimos días de marzo y principios de abril tuvieron lugar en el Antel Arena (AA) una serie de mediciones técnicas con el objetivo de evaluar su acústica. La medida fue implementada luego de la fuerte polémica por la mala calidad del sonido del concierto de la banda brasileña Tribalistas. El trabajo fue realizado con un sonómetro de origen alemán, propiedad del Sodre, y el resultado fue óptimo, según informaron a Búsqueda fuentes del sector musical, consultadas ante la falta de respuesta oficial. “Las mediciones se hicieron desde varios puntos del estadio y dieron muy bien. Acústicamente, el espacio funciona, cumple con los estándares”, señaló un informante. El estudio estuvo a cargo de un profesional especializado en acústica, de confianza del Sodre.

El viernes 22 de marzo, un grito desde el anillo superior del AA se oyó fuerte y claro: “¡No se escucha un carajo!”, exclamó una mujer en una pausa del concierto de Tribalistas. En la primera media hora del show se había oído mal en todo el recinto, según corroboró Búsqueda desde varios sectores de la platea y tribunas. Después mejoró la fidelidad en los sectores bajos, pero arriba continuaron las quejas. Se escucharon varios acoples, algo extraño en un show de porte internacional. Incluso se produjo una abrupta interrupción total del sonido, un silencio de un par de segundos, como si se hubiera desenchufado un cable.

Vale aclarar que el desempeño de Arnaldo Antunes, Marisa Monti y Carlinhos Brown fue impecable y su despliegue generó una intensa comunión con el público, que pese a los problemas terminó masivamente de pie, cantando y bailando las canciones del trío. Pero como nunca antes había sucedido, el sábado 23 el sonido de un recital fue trending topic en Twitter­ y Facebook, con miles de quejas de espectadores por la “pésima relación” entre el costo de las entradas (entre $ 1.900 y 4.900) y la calidad del audio.

Rebote

Algunos técnicos y gestores privados consultados para esta nota opinan que el AA no tiene aún un óptimo acondicionamiento acústico interno que consiga evitar el rebote excesivo del sonido, especialmente en el techo (falta de absorción) y en la tribuna opuesta al escenario, que presenta una gran parte de superficie dura enfrentada (cemento, acero, vidrio, etc.) a los parlantes. Quienes conocen los detalles de las recientes mediciones acústicas afirman que de ser trascendente, este problema habría sido detectado, cosa que no ocurrió. Otros van más allá y apuntan al modelo de gestión de AEG Uruguay, a cargo del gerenciamiento del AA, una empresa multinacional que “desconoce el medio local”. Nadie declara con nombre y apellido para no perjudicar una eventual futura contratación.

El sistema de altavoces que opera Ganzúa, el proveedor habitual del AA, es un Clair Brothers, una marca tope a escala mundial, usada por artistas de primera línea como los Rolling Stones, cuya compra e instalación insumiría aproximadamente US$ 700.000.

Sin embargo, existen otras variables decisivas además de la calidad del equipo. Los expertos consultados coinciden en que es imprescindible la óptima calibración del sistema al espacio donde se instala, algo que por ejemplo se hizo en el Auditorio del Sodre en 2014 con el equipo Meyer allí instalado. También es importante garantizar los tiempos adecuados del riggin (colgado de los equipos) y, por supuesto, la idoneidad del operador.

Mutis

Si bien los problemas de sonido en el AA no empezaron con Tribalistas, luego del recital del trío brasileño y de la polémica que deparó en las redes, los diversos agentes privados del concierto declinaron hacer declaraciones públicas. Sin embargo, desde sus entornos trascendieron acusaciones cruzadas: que la culpa era del sonidista, de los artistas, de la empresa de sonido, de los productores, de AEG o de Antel, según quién hablara. Los promotores Camilo Sequeira y Alejandro Steineck, coproductores del concierto, no hicieron comentarios, así como Claudio Picerno, a cargo de la empresa Ganzúa, proveedora del sistema de sonido de todos los espectáculos realizados hasta el momento en el AA (salvo la rendición de cuentas presidencial del 1º de marzo).

El hermetismo oficial sobre este asunto es total. Nadie habla. El viernes 29 de marzo, Búsqueda inició contactos con Antel y con la dirección de AEG para conocer la versión oficial de los hechos. El lunes 1º desde Antel se respondió que el gerente general, Javier Emicuri, “está de viaje”. Nadie de Antel volvió a responder. En cambio, desde la oficina de Shane Chalmers, director de AEG Uruguay, se dio luz verde al envío de un cuestionario. Búsqueda preguntó sobre la infraestructura sonora del AA, sobre las causas puntuales del mal desempeño sonoro en algunos conciertos, sobre por qué teniendo en cuenta la gran inversión que significó el AA no se compró un equipo de sonido estable y se optó por el arrendamiento y sobre una eventual mejora del acondicionamiento acústico de la sala. La respuesta de AEG, el miércoles 3, fue: “Shane no tiene comentarios para realizar al respecto”.

Noticias relacionadas

▪ El TCR concluye que el Antel Arena costó US$ 90,5 millones

▪ “Queremos ser socios de Antel por muchos años”

▪ Ahora hay que darle de comer

Regístrate sin costo, recibe notas de regalo.