Mientras el gobierno prepara una resolución y el Partido Colorado interrogó a sus dirigentes, para los blancos no hay “nada” a revisar

Vázquez reclamó mejorar el control de las tarjetas corporativas del Estado, pero no todo el sistema político está de acuerdo

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Nº1935 - al de Septiembre de 2017

Más allá de los errores que pudo haber cometido durante su gestión en Ancap y de las idas y vueltas que dio en torno a su carrera universitaria, Raúl Sendic terminó por renunciar presionado por haber incurrido en “un modo de proceder inaceptable en la utilización” de una tarjeta corporativa del Estado. El presidente Tabaré Vázquez también lo sabe muy bien y por eso en su primera aparición pública tras la salida de Sendic puso especial énfasis en buscar una regulación adecuada para controlar el gasto que se realiza con esos dineros públicos.

“Quizás sea un tiempo que las autoridades de gobierno establezcan con claridad, para que no exista ningún tipo de confusión, una reglamentación sobre estos aspectos de las tarjetas corporativas y también sobre la utilización de los viáticos que se establecen sobre todo cuando hay viajes al exterior del país o al interior del país”, dijo el lunes 11 en conferencia de prensa.

Por lo que le corresponde, el presidente ya encomendó que se prepare una resolución específica para el Poder Ejecutivo, trabajo que está en manos del secretario de Presidencia Miguel Ángel Toma, uno de sus máximos asesores en materia legal, y del abogado y prosecretario de Presidencia Juan Andrés Roballo.

“Para que no existan posibilidades de futuro de reproches hacia el Poder Ejecutivo voy a pedir que redacten una resolución del presidente de la República a efectos de que de aquí en más quienes ocupen cargos políticos de especial consideración en el Poder Ejecutivo, una vez terminada la misión correspondiente, rindan cuentas de los gastos efectuados con los dineros que se otorgan como viáticos y el remanente sea restituido al erario”, adelantó Vázquez. Admitió que la resolución “no es de fácil instrumentación” pues no existen reglamentaciones ni leyes al respecto, aunque “de alguna manera se tiene que hacer”.

Además de anunciar las medidas que sus potestades como presidente le permiten, también sugirió que otras instituciones estatales puedan tomar el mismo camino. “He meditado mucho este tema. Con respecto a las tarjetas corporativas serán los entes autónomos que tendrán que establecer la reglamentación correspondiente en función de su autonomía. Quizá también nuestro Poder Legislativo tome en cuenta estas situaciones que se han venido presentando”, afirmó.

Por lo pronto, en el Frente Amplio hay dirigentes que entienden que no solo se debe analizar el uso que Sendic hizo de la tarjeta Visa del Banco República mientras ocupó cargos en el Directorio de Ancap. Creen que también hay que mirar la actuación de otros directores de empresas públicas en nombre de la oposición. “Estoy esperando a ver si el Partido Nacional hace algo con Camy”, cuestionó el lunes 11 en Radio Carve el diputado del MPP Alejandro Sánchez, en referencia a Carlos Camy, exdirector de Ancap por parte de la oposición y actual senador.

En el Partido Nacional, sin embargo, entienden que no hay nada para revisar y que cada organismo ya tiene actualmente en funcionamiento sus mecanismos de control.

Camy usó la tarjeta Visa del Banco República en 86 oportunidades para pagar cuentas en estaciones de servicio, restaurantes —con precios que van desde $ 500 hasta $ 6.090—, pasajes de avión, hoteles en Montevideo, como el Palladium o el Regency, y en el extranjero. Dijo que fue “estricto y austero” en sus gastos y que fueron los inherentes a la representación: combustible, pagar almuerzos de trabajo, los pasajes y las estadías cuando viajaba en misión oficial. El senador explicó que los pagos en hoteles de Montevideo se debieron a que vivía en San José y cuando las reuniones terminaban muy tarde prefería quedarse en la capital, pues Ancap daba esta opción a los directores del interior. “No tenía viáticos y cubría el gasto, o la usaba cuando era un almuerzo con alguien. Era el uso de sentido común”, explicó en su momento a Búsqueda.

En el Partido Colorado, en tanto, optaron por averiguar detalladamente el uso que sus dirigentes hacen con las tarjetas corporativas. A mediados de julio, el secretario general colorado, Adrián Peña, pidió a varios jerarcas y exjerarcas que informaran respecto a si utilizaban la tarjeta corporativa en la empresa pública en la que desempeñaban tareas. Peña consultó si en los organismos en los que estaban había tarjeta corporativa, para qué se usaba, si ellos en particular la utilizaban y qué opinión tenían sobre este mecanismo.

Por ejemplo, Juan Amaro Cedrés, exdirector de Ancap, dijo que utilizaba la tarjeta para pagar almuerzos con clientes del organismo. El exdirector del Banco República, Fernando Scrigna, envió una carta a Peña en la que le informó que nunca utilizó una tarjeta corporativa.

Distinta es la situación del actual director de UTE, José Amy. El jerarca, dirigente colorado de Soriano, informó que utiliza una tarjeta corporativa para el pago de su alojamiento en Montevideo y la alimentación. Les señaló a las autoridades partidarias que este es el mecanismo “más idóneo” para que la empresa pueda controlar los gastos de los jerarcas.

La tarjeta de los directores de UTE tiene un límite de US$ 5.000, según una resolución del organismo de 2010. La utilización de la tarjeta fue avalada por la Gerencia Económico Financiera del ente. “Las tarjetas de crédito empresariales son utilizadas con el destino de cubrir gastos de hospedaje, alimentación e imprevistos debidamente justificados e incluidos en las previsiones de la reglamentación vigente”, informó UTE.

En el caso de Amy, su lugar de residencia es la ciudad de Mercedes. Por eso, con la tarjeta corporativa paga su alojamiento y alimentación cuando viene a trabajar a Montevideo. El resto de los directores tienen gastos por el pago de alimentación y en algunos casos también alojamiento.

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