• Cotizaciones
    lunes 10 de junio de 2024

    Sin coordinación entre partidos, el Senado se adentra en un terreno “más estridente, salvaje e incierto”

    Beatriz Argimón le ofreció al Frente Amplio, que se retiró de la coordinación en el Parlamento, actuar como mediadora con la coalición

    La bancada de senadores del Frente Amplio dio un paso más en su rol opositor. El 16 de mayo, luego de que el oficialismo anunciara de urgencia que votaría el proyecto de ley de medios, los legisladores frenteamplistas anunciaron pocas horas después que se retirarían del ámbito de coordinación interpartidaria de la Cámara Alta.

    El coordinador de bancada del Frente Amplio, José Carlos Mahía, alegó que en la reunión de coordinación del día anterior no le habían avisado que el proyecto de ley iba a ser tratado, pese a que él había consultado al respecto. En la interna de la bancada nacionalista explicaron a Búsqueda que el proyecto se logró incluir en el orden del día de la sesión del martes 16 de mayo luego de un acuerdo alcanzado esa misma mañana entre el Partido Nacional y Cabildo Abierto.

    Durante la sesión, la vicepresidenta Beatriz Argimón se mostró sorprendida por la inclusión del asunto como urgente y dejó en claro que el tema no había sido anunciado en la reunión que había tenido lugar un día atrás.

    La decisión de retirarse de la coordinación, aseguraron integrantes de la bancada parlamentaria del Frente Amplio a Búsqueda, supone un hecho sin precedentes. No solo en la actual legislatura, sino desde el retorno a la democracia. Los legisladores blancos, por su parte, sostienen que el hecho no está desprovisto de “picardía política” y aseguran que en los hechos no va a tener demasiadas consecuencias legislativas.

    La coordinadora de la bancada de senadores del Partido Nacional, Carmen Asiaín, dijo a Búsqueda que en la reunión de coordinación de la semana pasada —la primera a la que no asistió el Frente Amplio—, ella misma se encargó de enviarle un informe por WhatsApp a Mahía con los temas que iban a ser tratados en la sesión.

    Pese a no participar de la reunión, los legisladores frenteamplistas pueden conocer de primera mano qué se tratará en la sesión siguiente. Es que cuando se realiza la convocatoria a la sesión, tras la reunión de coordinación, se publica el orden del día. Los que quedan fuera de cualquier previsión son aquellos asuntos que requieren ser tratados como graves y urgentes, además de posibles mociones presentadas por las bancadas.

    La posibilidad de que aparezcan mociones sorpresivas, tanto dentro del oficialismo como en la oposición, da un tinte de incertidumbre adicional a las sesiones. Así ocurrió en la sesión del 28 de mayo, cuando la bancada oficialista decidió convocar al ministro de Educación y Cultura, Pablo da Silveira, junto con la fiscal de Corte adjunta, Mónica Ferrero, para que informen sobre recientes filtraciones de investigaciones de la Fiscalía. El llamado se produjo luego de que Búsqueda publicara conversaciones del expresidente del Directorio del Partido Nacional Pablo Iturralde con Gustavo Penadés, en donde el primero aseguraba haber influido para que la fiscal Alicia Ghione fuera asignada en la investigación contra el exsenador nacionalista.

    Otro punto que resaltó Asiaín es que si bien el Frente Amplio no tiene representación en la coordinación partidaria, sí está presente el secretario de la Cámara de Senadores designado por el Frente Amplio, José Pedro Montero, quien podría advertirle a la bancada frenteamplista acerca de lo que fue conversado en la reunión.

    El punto es matizado desde la bancada del Frente Amplio, en la medida en que, si bien es un cargo político, el rol de Montero es meramente administrativo y “no está habilitado” para acordar en nombre de los senadores de la oposición.

    De todas maneras, las gestiones para acercar a las partes están arriba de la mesa. Esta semana, Argimón le comunicó a Mahía su intención de que el Frente Amplio vuelva a integrarse al ámbito de coordinación parlamentaria. También le trasmitió que en caso de que la bancada decline volver ella misma está dispuesta a ser interlocutora con la oposición. La bancada de la izquierda por el momento no volverá a la coordinación pero aceptó mantener diálogos con la vicepresidenta.

    Ámbito neurálgico

    El politólogo Daniel Chasquetti, que dirige el Programa de Estudios Parlamentarios del Instituto de Ciencia Política de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República, asegura que las coordinaciones interpartidarias son en los hechos “el cerebro” del Parlamento. “Allí se administra el tiempo, que no es infinito, y la prelación de los temas que se discuten, los que entran primero y los que quedan atrás. Es un espacio muy relevante”, sostuvo. También entra en juego un concepto que se denomina “cortesía parlamentaria”, que implica que la mayoría suele tener informada a la minoría en aras del buen relacionamiento político y de un funcionamiento ágil de la institución.

    El peligro de que este ámbito no funcione correctamente, advierte, es que el trabajo del Senado se termine “embotellando”, con temas que van a quedar “trancados” —como venias y otro tipo de definiciones que requieren mayorías especiales—.

    Además, Chasquetti advirtió que la llamada “cortesía parlamentaria” evita episodios de “incertidumbre” que, sostuvo, pueden ocurrir si, por ejemplo, entre oficialismo y oposición abandonan la costumbre de ayudarse con el cuórum en las sesiones. Eso, explicó, podría hacer caer sesiones o entorpecer considerablemente el trabajo de la mayoría. “Si no funciona la coordinación, el Parlamento va a ser un lugar más estridente, salvaje e incierto”, resumió el analista.

    Antecedente con Lacalle Pou y Sendic

    En 2012, un frustrado llamado a sala al entonces ministro de Transporte y Obras Públicas, Enrique Pintado, terminó generando una situación parecida en la Cámara de Representantes, aunque en ese entonces la oposición no actuaba de manera unificada y la medida no perduró en el tiempo.

    La convocatoria había surgido a iniciativa del hoy presidente de la República, el entonces diputado Luis Lacalle Pou, que buscaba que el ministro diera explicaciones sobre el proyecto del puerto de aguas profundas. Cuando la sesión estaba por comenzar, el Frente Amplio, por aquel entonces oficialismo, retiró a sus legisladores de sala a sabiendas de que las cuantiosas faltas en la bancada blanca y colorada no permitirían llegar a un cuórum mínimo de 25 miembros.

    El presidente de la cámara de ese momento, Jorge Orrico, esperó 20 minutos antes de suspender la sesión. Después de que eso ocurriera, las bancadas del Partido Nacional y del Partido Colorado le retiraron la confianza e incluso los nacionalistas definieron que no participarían más del ámbito de coordinación interpartidario. La decisión, empero, no fue sostenida en el tiempo por gestiones del propio Orrico.

    En la legislatura pasada, el exvicepresidente Raúl Sendic también llegó a suspender los encuentros de coordinación en el Senado durante sus últimos meses en el cargo, en medio de una situación política especialmente tensa con los senadores de la entonces oposición. Durante una sesión en mayo de 2017, el senador nacionalista Luis Alberto Heber le reclamó directamente a Sendic que asistiera a los encuentros de coordinación. “Ahora resulta que el señor presidente del Senado no va a la coordinación, por lo tanto no está informado”, cuestionó el nacionalista en plena sesión. Las reuniones se volvieron a retomar cuando asumió la vicepresidencia Lucía Topolansky.