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    El Ministerio de Educación inicia la capacitación para reclutar evaluadores de la calidad de los textos del sistema de enseñanza

    Los cursos serán coordinados por una técnica argentina, directora de la Maestría en Edición de la Universidad de Buenos Aires

    Los contenidos de los programas de la educación básica integrada (EBI) han sido uno de los aspectos más debatidos de la transformación curricular impulsada por la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP). El debate se dio a raíz de varios cambios que el Consejo Directivo Central (Codicen) del ente autónomo introdujo en la bibliografía sugerida para docentes del noveno grado —anterior tercero de liceo— de Historia. Estos cambios motivaron críticas de distintos actores vinculados a la enseñanza en educación media.

    Para despejar ese tipo de discusiones “politizadas” y a su vez “mejorar los aprendizajes”, el Ministerio de Educación y Cultura (MEC) abrió esta semana la convocatoria para formar y seleccionar a decenas de “evaluadores de libros” para testear la calidad de los textos de estudio en la enseñanza pública. La iniciativa se inscribe en el programa Evaluación de Libros de Texto que integra la Dirección Nacional de Educación del MEC y se propone desarrollar capacidades locales para “profesionalizar la selección de textos” a usarse en el sistema educativo, extender la cultura de evaluación a esta área específica y generar insumos para un debate público “mejor informado y fundamentado”, explicó a Búsqueda el ministro Pablo da Silveira.

    El jerarca resumió así el propósito del MEC dirigido a la ANEP y a la opinión pública: “Acá tenemos una evaluación de libros profesional, fundamentada y técnicamente sólida que permitirá saber si estamos haciendo las cosas bien, más o menos o mal en referencia a los textos con los que están trabajando los estudiantes en todo el sistema”.

    El MEC no tiene potestad para decidir qué libros se pueden usar en los centros educativos. Esa es una competencia reservada, según los casos, a la ANEP, a las comunidades educativas y a las familias. Da Silveira aclaró que no pretenden cambiar eso. “Si desde el ministerio le dijéramos a la ANEP que tiene que sacar un texto o poner otro, estaríamos violando la autonomía; no nos metemos en eso”, indicó. Sin embargo, aclaró que el ministerio sí puede “analizar, generar y difundir insumos” para aportar a las decisiones de otros actores de la enseñanza y dotar de incentivos a la industria editorial.

    De la discusión que hubo sobre la conveniencia de usar o no ciertos libros de historia es “muy difícil salir”, porque “hay muchas opiniones” y “se termina politizando” el tema, dijo el ministro. Explicó que de ese episodio proviene la idea de “aprovechar la ocasión” para ir hacia una mayor profesionalización de la evaluación de textos y la construcción de estándares compartidos en donde el tema de los contenidos es un punto, entre muchos otros. La meta es, de ahora en más, “no quedar encerrados en una discusión politizada” sobre los libros elegidos.

    Los textos de estudio son obras destinadas a su uso como guía, insumo o complemento de la actividad educativa. Según el ministro, este es uno de los factores que más influye en la enseñanza y los aprendizajes, por lo que su contenido debe ser de calidad.

    El MEC ya probó la metodología que se empleará en coordinación con expertos de la Universidad de Buenos Aires (UBA), contratados por el MEC y en asociación con la Organización de Estados Americanos (OEA). El sistema de evaluación también fue probado en un conjunto de libros de estudios durante 2022.

    “Banco de evaluadores”

    La propuesta de evaluación de texto por parte del MEC incluye varias etapas. La primera fue la puesta a punto del instrumento de evaluación, que supuso el estudio de prácticas y modelos internacionales para traducirlo a la realidad uruguaya. La segunda etapa implica la formación de personal a través de un curso de seis módulos, cinco de ellos son “más conceptuales y metodológicos”, y la tercera consistirá en la elección de un área específica de libros para llevar a la práctica una primera experiencia. Finalmente, el MEC difundirá los resultados de este trabajo, que es donde termina su tarea.

    El curso de capacitación de “evaluadores de textos” está dirigido a docentes, formadores de docentes, correctores de libros, profesionales de la comunicación y otros perfiles con destrezas para redactar textos que despierten interés por la lectura en los alumnos. La idea es crear “un banco de evaluadores de libros de textos de calidad” a los que la administración pueda recurrir.

    La capacitación para los “evaluadores de libros de texto” comenzará el viernes 26 y será coordinada por la técnica argentina Patricia Piccolini, directora de la Maestría en Edición de la UBA.

    El ciclo incluye seis clases presenciales y dos virtuales, a cargo de especialistas de Uruguay y Argentina. Las personas que aprueben el curso —que es gratuito— podrán inscribirse en el registro de evaluadores a ser eventualmente contratados por el ministerio. Las inscripciones para recibir la capacitación abrieron este lunes 15 —ya se presentaron 15 aspirantes para un total de entre 30 y 40 cupos—, habrá una primera selección y quizás un segundo curso en instalaciones del MEC.

    Información Nacional
    2023-05-17T19:13:00