El planteo no es nuevo. A principios de los años ‘70, Carlos Quijano sostuvo que en Uruguay había lugar para dos partidos: el del “cambio” y el del “statu quo”, representado este último por blancos y colorados.
El ex presidente del Frente Amplio, Líber Seregni, retomó esta idea al retorno de la democracia. “Bien sabemos que todo sistema multipartidista es inestable y tiende a la recomposición de un bipartidismo. En el largo plazo, pues, el Frente Amplio amenaza la vida misma de uno de los dos partidos tradicionales. El Frente Amplio es una amenaza para la plácida coexistencia pacífica de dos partidos que disputan incansablemente sobre todo lo accesorio pero que están de acuerdo en lo esencial”, destacó Seregni en mayo de 1985 ante un Cilindro Municipal repleto. Las críticas —en especial de los blancos— aparecieron rápidamente.
Convergencia.
La posibilidad de un acuerdo entre blancos y colorados para las elecciones departamentales de 2015 en Montevideo trae el tema otra vez a discusión. “El proceso de convergencia de los partidos tradicionales. Hacia un nuevo bipartidismo”, tituló el director de la empresa Factum, Oscar Bottinelli, una intervención que realizó el viernes 26 en radio Monte Carlo.
En su análisis, Bottinelli consideró que “esta propuesta de convergencia” debe ser vista de dos maneras: una como un “acercamiento para pelear en mejores condiciones la Intendencia de Montevideo” y otra como un “largo proceso de sustitución del viejo bipartidismo tradicional por un nuevo bipartidismo”.
El experto indicó que el Frente Amplio hizo “cambiar las reglas de juego” cuando nació.
En esa línea agregó que blancos y colorados tienen “muchos matices entre sí, y muchos matices internos”. “Hay diferencias de estilo, de concepción de la historia, de ver incluso cómo se hace la praxis de la política. La diferencia —apuntó— entre lo blanco y lo colorado pervive y no desaparece, ni va a desaparecer con facilidad. Pero lo que el electorado colorado en su casi totalidad percibe y lo que una parte importante del electorado blanco percibe es que ambos partidos conforman una misma ala política del país, que comparten visiones comunes sobre las instituciones, sobre el papel del hombre”.
“Hay muchos sentimientos que separan a colorados de blancos pero mucho más a blancos de colorados. Pero si se mira al Frente Amplio, las diferencias iniciales entre sus componentes eran tan importantes o quizás más que las que hay hoy entre los partidos tradicionales. Y sin embargo esos diferentes componentes terminaron formando lo que es hoy el principal partido del país”, argumentó.
Para Bottinelli se está ante un “embrión de una convergencia” entre los dos partidos que “puede conducir a un nuevo bipartidismo. (...) ¿Cuándo? Ah, los tiempos históricos son lentos. Lo que está sobre la mesa es un camino que puede llevar a una convergencia dentro de dos elecciones o tres. Quizás haya que esperar algo para los años veinte o inclusive para el comienzo de los años treinta”.
El miércoles 17, en tanto, en el programa “Off the Record” de Nuevo Siglo TV, el director de Opinión Pública de Equipos, Ignacio Zuasnábar, planteó que ambos partidos, si bien no tienen que fusionarse, deberían analizar tener un “mismo formato de cooperación” para competir con el Frente Amplio en el nivel nacional y no solo en Montevideo.
“El argumento es el siguiente: (hay) dos bloques, en cada bloque vos tenés al mismo tiempo cooperación y conflicto. Cada bloque necesita operar para confrontar con el otro, pero a su vez hay conflicto interno por posiciones dentro del bloque. Con el formato de competencia actual, dentro del bloque de izquierda, vos tenés que el conflicto va hasta la interna, y al otro día de la interna hay cooperación, y el Frente al otro día se transforma en una especie de máquina mientras logre los consensos, y hasta ahora ha sido así; en el otro bloque vos tenés que el conflicto se arrastra hasta octubre, no termina en la interna, la interna termina en conflicto dentro del Partido Nacional y Partido Colorado, y siguen en conflicto peleando por los mismos votos hasta octubre. En todo caso recién empiezan la cooperación en el último mes, cuando ya a veces es una maniobra un poquito forzada”, explicó Zuasnábar.
“El Partido Nacional y el Partido Colorado deberían ir a un formato de cooperación, alianza, coalición, llamale jota, que abarcara las elecciones departamentales y las nacionales. Creo que eso mejoraría su capacidad de competencia”, afirmó en la entrevista.
“Coming soon”.
¿Es posible pensar en un acuerdo de esa magnitud como plantean los analistas?
“Coming soon” (próximamente, inglés), respondió el senador Gustavo Penadés (Herrerismo) cuando el jueves 25 en el programa “Suena Tremendo” de radio El Espectador le preguntaron sobre el planteo de Zuasnábar.
Penadés es uno de los negociadores por el acuerdo en Montevideo. Ope Pasquet (Vamos Uruguay), su contraparte colorada en la negociación, defendió el viernes 26 en una columna de opinión publicada en Montevideo Portal la búsqueda del acuerdo y rechazó que no se concrete en la capital del país por las diferencias históricas. “Los partidos no son museos ni academias, sino instrumentos al servicio de la ciudadanía. Si por contemplar lo hecho en el pasado, olvidan su esencial instrumentalidad, los partidos políticos pierden su razón de ser y se condenan a sí mismos a desaparecer”, escribió.
El análisis realizado por los analistas fue rechazado por dos ex presidentes consultados por Búsqueda.
Lo que pase en el futuro “se verá”, comentó el ex presidente Julio María Sanguinetti. “A la vista está que los dos partidos siguen funcionando y así seguirán. Podrán tener entendimientos, como ya los han tenido, pero la individualidad histórica se preservará. Incluso el Frente es un buen ejemplo de que sus partidos internos sobreviven; basta ver cómo los comunistas impugnan la política económica del astorismo”, señaló.
“El Frente Amplio es el rotundo ejemplo en contrario —añadió de inmediato—; nació para combatir a los partidos tradicionales, pese a la gigantesca diferencia filosófica entre demócrata cristianos y comunistas, por ejemplo. De lo que se habla en el caso es algo más modesto, un acuerdo municipal, no en contra del Frente —que no importa al efecto— sino un entendimiento a favor del cambio, que hasta muchos frentistas desearían. Aquí no es un tema filosófico sino bien concreto, sobre barridos, pavimentos e iluminaciones, asunto bien poco ideológico. En cuanto al futuro, ya se verá. Hoy lo que importa es esto y ojalá cuaje para ofrecer una alternativa a este prolongado fracaso municipal”.
El ex presidente y actual senador Luis Alberto Lacalle tampoco ve posible un acuerdo general. “Ni lo considero, ni lo veo posible ni histórica ni filosóficamente y para eso está el balotaje”, sentenció.
Lacalle sí defendió el acuerdo para Montevideo. Consideró que es un “error” sostener que se trata de un acuerdo entre blancos y colorados. Y aclaró: “Una idea que empieza definida como ‘contra algo’, no me gusta y no creo que tenga éxito. (...) Hay vecinos montevideanos que quieren, como vecinos, una mejor administración. El instrumento que se busca no es blancos y colorados que me parece reducir y debilitar la idea; se trata de encontrar la manera que los vecinos de Montevideo puedan votar juntos porque los temas municipales no tienen un contenido ideológico”.
Relaciones carnales.
¿Qué piensan los dirigentes más jóvenes? Federico Ricagni, 31 años, presidente de la juventud del Partido Nacional entre 2007 y 2012, dijo que es “imposible” por una cuestión “estructural y de fondo” un acuerdo macro entre ambos partidos históricos. “Este cambio implica trasladar el centro político: en base a que hay que ganarle al Frente Amplio hay que cambiar 180 años de historia. Hay que apuntar a otra cosa”, subrayó y señaló que tampoco está de acuerdo con las negociaciones que se hacen para el caso de Montevideo.
Ricagni entiende que la izquierda “llegó a su techo” de votación y que por lo tanto no tiene “consolidado” su respaldo electoral.
En tanto, el integrante del Comité Ejecutivo Nacional colorado Nicolás Ortiz (33 años), si bien está de acuerdo con las negociaciones por Montevideo, no ve posible una convergencia de los dos partidos a nivel general. “No creo en las familias ideológicas”, sostuvo y señaló que hoy la sociedad tiene la “herramienta” de la segunda vuelta para optar por uno u otro partido.
“Es una barbaridad”, opinó en tanto el diputado colorado Fernando Amado (30 años) sobre el tema. “Ya fue esa relación carnal con el Partido Nacional”, afirmó en “La Diaria” del martes 30.