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En febrero, cuando la recolección de firmas para derogar 135 artículos de la Ley de Urgente Consideración (LUC) era vista por muchos dentro de la agenda política y en la opinión pública como una especie de quimera con poco pronóstico de suceso, desde lo más alto de la Torre Ejecutiva se bajó un mensaje contundente. Incluso hay quienes entienden que más que un mensaje fue un lineazo: silencio. La orden estaba dirigida especialmente a legisladores y dirigentes medios del Partido Nacional. Y fue estrictamente la de no amplificar la campaña de firmas impulsada por el Frente Amplio, el PIT-CNT y otras organizaciones sociales. Había diputados y senadores blancos que estaban dispuestos a dar una discusión pública en defensa de esta ley ómnibus del gobierno. Entendían que era necesaria una contraofensiva. Pero en ese momento, a principios de este año, hubo orden política de no debatir, de hacer silencio, de no alimentar con apariciones mediáticas una movida de la oposición que, además, según algunas encuestas que se manejaban en Presidencia, no iba a prosperar.
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Pero prosperó. En una furiosa embestida sobre la recta final se alcanzaron las firmas. El jueves 8, envueltos en una atmósfera de épica y euforia, dirigentes políticos y sindicales entregaron a la Corte Electoral unas 797.000 papeletas. Y mientras la Corte Electoral se apresta a hacer el descarte y conteo para validar las 672.000 rúbricas necesarias para que haya referéndum, en el gobierno asimilan el golpe, hacen autocrítica y se preparan para dar una batalla que no estaba en sus planes.
El senador blanco Jorge Gandini asume dos cosas: que se perdió una buena oportunidad de dar la pelea a tiempo y que ahora, obligados, tendrán que “sacar la infantería política” para “defender los cambios” que impulsó esta administración con la cuestionada ley. “Me motiva esa máxima de que el gobierno no se puede tragar al partido. Es una buena oportunidad para que el partido se movilice y active una militancia a la que dejamos abandonada”, reconoció Gandini en diálogo con Búsqueda. El senador dijo que se prepararon incluso unos spots animados que hubo que guardar en el freezer, y aunque lamentó que no se haya actuado a tiempo para darle al militante de a pie “herramientas” para defender la LUC, insistió en que ahora se deberá hacer un despliegue territorial. “Yo salgo, yo no espero”, anunció. Su sector, el Movimiento Nacional por la Patria emitió este miércoles una declaración en la que comunica su intención de iniciar una campaña de “información y difusión en defensa de la LUC”. La gira empieza hoy en Tacuarembó.
Una elección de medio tiempo
“La LUC es una buena ley y la vamos a defender, vamos a defender al gobierno”, dijo este miércoles el presidente de la República, Luis Lacalle Pou. En Presidencia tienen definido esperar el avance del conteo de papeletas habilitadas antes de anunciar una campaña con detalles concretos. Entienden que esto, más que una instancia de referéndum contra una ley, es un plebiscito contra el gobierno. “Es una elección de medio tiempo”, señaló Gandini. Y por eso subrayó la necesidad de empezar a coordinar con el resto de los partidos de la coalición algunas líneas estratégicas de acción y no esperar a que la Corte termine de contar las firmas. Consultado por Búsqueda, el politólogo Ignacio Zuasnabar dijo que si se derogan los artículos de la LUC “va a ser un golpe para el gobierno. Y la no derogación puede ser un golpe para el Frente Amplio, dependiendo del nivel de votación”. Gandini evaluó que en esta elección el primer “contrincante” es el Partido Comunista, que “como si fuera un juego de muñequitas rusas moviliza al PIT-CNT y termina movilizando al Frente Amplio”.
El principal socio de los blancos en el gobierno, el Partido Colorado, también observa el asunto con preocupación. El lunes 12 fue tema en el Comité Ejecutivo Nacional (CEN). En la reunión, el diputado Gustavo Zubía sostuvo que la “estrategia de silencio” que en los hechos hubo frente al avance de la campaña contra la LUC no había sido oportuna. “Tendríamos que haber tenido más personas que salieran, sobre todo cuando no había información alguna. Cuando se mezcló la LUC con la gestión del gobierno, hubiera sido el momento ideal, y sobraban argumentos contundentes”, dijo el legislador a Búsqueda. Y aseguró que en su momento “había una especie de oscuridad al momento de tratar el tema”.
Tras la intervención de Zubía, el secretario general del Partido Colorado, el expresidente Julio María Sanguinetti, destacó la necesidad de defender la norma desde ahora. De hecho, el partido comenzará una campaña en defensa de la ley antes de que la Corte Electoral confirme si se alcanzaron las firmas necesarias para llevar adelante el referéndum. Ahora, los colorados se inclinan a delinear una estrategia que tendrá como base una respuesta a las críticas que la norma recibió durante los últimos meses. Según consideran varios dirigentes colorados, la derogación de la norma podría generar un “retroceso” en áreas clave que el gobierno quiere avanzar, como la educación y la seguridad.