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    Los tupamaros querían secuestrar a Miguel Sofía en abril de 1972

    Al mediodía del 14 de abril de 1972, dos integrantes de un comando del Movimiento de Liberación Nacional (MLN-Tupamaros), Norma Pagliano y Jorge Nicolás Gropp, murieron en un tiroteo cuando supuestamente iban a asesinar al agente parapolicial Miguel Sofía frente a su casa del Cerrito de la Victoria.

    Casi medio siglo después, Rodolfo Wolf Valente (el Mojarra, alias Héctor), entonces integrante del Estado Mayor de Montevideo del MLN, contó por primera vez, en una grabación a la que accedió Búsqueda, que el plan de la organización en realidad no era matar a Sofía, sino secuestrarlo e interrogarlo en un local de la llamada cárcel del pueblo.

    “Los seis (blancos del 14 de abril) no eran todos ajusticiamientos en Montevideo; había un secuestro y el candidato era Sofía (…), tenía mucha información, muchísima. Nosotros no torturábamos, ojo, pero… (…) Lo teníamos todo muy estudiado, no sé qué pasó, pero el tío olfateó algo raro”, contó Wolf en 2020.

    Las nuevas revelaciones del excomando de la Columna 15 fueron vertidas durante una entrevista para un documental aún inédito realizada por Esteban Perroni, autor del libro Amazonas 1440. 50 años después, que presentará la librería y distribuidora Escaramuza por YouTube el miércoles 12 a las 19 horas.

    Wolf, que participó en el homicidio de Armando Acosta y Lara, uno de los “ajusticiados” del 14 de abril por su calidad de integrante del escuadrón de la muerte, estuvo preso hasta 1985 y luego emigró a España.

    El tupamaro contó a Perroni que, aunque no era su responsabilidad, seguramente el plan era que Sofía fuera llevado a la llamada Cárcel del Pueblo. Una de ellas funcionaba en un sótano de una casa de la calle Juan Paullier, en Montevideo. Por las tareas que realizaba, Wolf conocía el lugar y unos meses después, manipulado por Héctor Amodio en el Batallón Florida, aportó la dirección que permitió su caída en manos del Ejército y el rescate de dos secuestrados.

    Acerca de por qué se frustró el secuestro aún existen muchas versiones y ninguna confirmación. Una de las versiones sostiene que la noche anterior un comando que integraba Gabriel Schroeder (muerto en la calle Pérez Gomar) había desconectado el sistema de encendido del auto de Sofía, quien, cuando comprobó que el vehículo no arrancaba, desconfió y regresó de inmediato a su casa, logrando evadir a los secuestradores, llamar a la Policía y esconderse en lo de una vecina.

    Aunque en esa época no existía la comunicación celular, Sofía pudo haber escuchado en la radio sobre los otros atentados y por lo tanto estar más alerta que de costumbre.

    La versión que se conocía hasta ahora indicaba que Pagliano y Grobb habían sido abatidos en un tiroteo con las Fuerzas Conjuntas cuando iban a matar a Sofía, al mediodía de la misma jornada en que los tupamaros habían asesinado a un subcomisario y a un agente en Pocitos, un marino militar en Las Piedras y al exsubsecretario del Interior Acosta y Lara, el presunto jefe, en Cordón.

    La decisión de secuestrar a Sofía había sido adoptada por la dirección luego de que en el interrogatorio realizado por Mauricio Rosencof al fotógrafo policial Nelson Bardesio, capturado y luego liberado por los tupamaros, había surgido que Sofía poseía informaciones útiles para la organización.

    La principal fuente de los tupamaros era Bardesio, quien aportó detalles acerca del funcionamiento del escuadrón de la muerte o Comando Caza Tupamaros que funcionaba en torno a inteligencia policial, cuyo director era entonces el inspector Víctor Castiglioni. Pero según cuenta ahora Wolf al secuestrar a Sofía querían “cotejar sus declaraciones con las de Bardesio, pero además iba a estar secuestrado en unas condiciones muy infrahumanas, porque lo primero que se le iba a decir era ‘tu jefe, el jefe del escuadrón de la muerte, Acosta y Lara, está muerto’”.

    Los atentados del 14 de abril tuvieron una fuerte repercusión no solo para los tupamaros. Esa misma noche fue asaltada la sede central del Partido Comunista, en la madrugada la Asamblea General votó el Estado de Guerra Interno y tres días más tarde fueron asesinados ocho comunistas en un local del Paso Molino.

    La contraofensiva fue lanzada luego del mediodía bajo la dirección del inspector Castiglioni, otra de las posibles víctimas de ese día junto con el capitán Jorge Nader. La dirección del MLN la integraban entonces Rosencof, Alberto Candán, muerto esa tarde en Malvín, Henry Engler y Eleuterio Fernández Huidobro, detenido en la misma casa de la calle Amazonas junto con David Cámpora. El Ejecutivo, pese a las dudas expresadas, había aprobado el 16 de marzo el llamado Plan Hipólito, diseñado por la dirección anterior.

    “Vamos a ir a un enfrentamiento con el Ejército. Yo no estoy muy de acuerdo, pero los compañeros han decidido eso”, había dicho poco antes el líder de la organización, Raúl Sendic, según la biografía del tupamaro escrita por Samuel Blixen.

    La operación de los tupamaros había sido retrasada hasta después del 12 de abril, cuando un grupo de militantes se fugó de la cárcel de Punta Carretas a través de las cloacas, pero la vigilancia de las casas de las calles Amazonas y Pérez Gomar, en Malvín, que incluían escuchas telefónicas y seguimientos, también habían comenzado semanas antes por parte de la Policía, a la que los tupamaros habían subestimado.

    Sofía, que en 1972 tenía 24 años y un pasado de militante de ultraderecha en Secundaria, fue procesado en 2019 por varios asesinatos realizados por el escuadrón de la muerte y desde entonces está preso en Domingo Arena junto con el exfotógrafo Bardesio y otros expolicías y exmilitares.

    Antes de ser detenido en Pocitos con una cédula falsa, el empresario del sector comunicación había residido en Estados Unidos, y cuando cayó llevaba 10 años prófugo de la Justicia.

    En el mismo expediente fueron procesados, además de Bardesio y Sofía, el expolicía Pedro Fleitas.

    Información Nacional
    2021-05-05T17:35:00