El gobierno argentino aprobó un decreto de urgencia que prohíbe el ingreso o permite la expulsión de extranjeros que promuevan discursos de odio contra el pueblo argentino o el país. La medida, que entrará en vigor de inmediato pero debe ser ratificada por el Parlamento, excluye explícitamente las críticas políticas o ideológicas. Sin embargo, su futuro es incierto en un contexto de tensiones diplomáticas y polémicas deportivas, como las críticas a la selección albiceleste tras su derrota en la final del Mundial de Fútbol 2026 frente a España