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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáDicen que la democracia uruguaya es una de las mejores del mundo, de las más plenas. En realidad, la democracia debería ser solo una, o hay democracia o no la hay, pero como no es un sistema perfecto, las hay plenas y semiplenas. La nuestra es de las más plenas, aunque tiene sus errores. Estos errores suelen darse como consecuencia de la no participación de todos aquellos que estarían habilitados a ejercer su derecho o, lo que es peor, los elegidos ejercen autoridad sobre muchos ciudadanos que no tuvieron ni siquiera la chance de elegir. Un claro ejemplo de esto son los sindicatos.
El PIT-CNT se arroga el derecho de representar a toda la masa trabajadora, en cada acto, proclama, declaración a la prensa o cualquier manifestación verbal siempre dicen que su accionar es en defensa de los trabajadores. En la práctica esto no sucede, todo lo contrario, la mayor cantidad de veces son representantes solamente de ellos mismos. Si tenemos en cuenta que los afiliados al PIT-CNT son unos 400.000 trabajadores (y no todos por voluntad) y la cantidad de gente que aporta al BPS es cercana a 1.500.000, vemos que si todos los afiliados siempre están de acuerdo con sus dirigentes son la cuarta parte de los trabajadores totales. Y no tenemos en cuenta a los informales.
Por estos días se ha comenzado a discutir un anteproyecto de ley para reformar el sistema de seguridad social. A las 72 horas de conocido el documento el presidente del PIT-CNT, Marcelo Abdala, salió a cuestionarlo diciendo que es una “reforma que recorta derechos, que analiza solo egresos y no ingresos, que es considerado un gasto innecesario la seguridad social y que se eleva la edad jubilatoria perjudicando a un amplísimo contingente de trabajadores”. Reclama impuestos a las grandes fortunas para su financiamiento, argumento ya usado en otras ocasiones, pero que aún no sabemos cuánto podrían recaudar con el mismo pues se habla de grandes fortunas que son las menos en el Uruguay. Gravemos a las multinacionales y a todo aquel que, a saber de Abdala, gana demasiado trabajando. Lo más insólito aún es anunciar un paro general contra el anteproyecto, la primera vez que se realizará un paro contra algo que no existe. No hay ley aún porque no hay proyecto y no hubo debate parlamentario, pero quienes dicen representar a la clase trabajadora, ya están en contra. ¿Cuántos ciudadanos trabajadores del millón y medio y cuántos jubilados y pensionistas actuales están en línea con el PIT-CNT? Una minoría, pues la mayoría espera ver lo que se va a proponer antes de cobrar al grito. Tan poco leyeron del documento que no afecta en absoluto a los jubilados actuales, no quita derechos, abarca todas las cajas y, si bien es cierto que aumenta la edad para jubilarse, todos tenemos una expectativa de vida más larga y pocos se jubilan a los 60 años. Los dirigentes del PIT-CNT quedan como unos “auténticos decadentes” arrogándose sabiduría y derechos que no tienen. Y también varios de sus sindicatos anuncian paros, o ya los hicieron como las cooperativas de transporte, paro por las dudas. Todo esto colabora en aumentar el descreimiento que ya existe de estos individuos que solo abonan sus carreras políticas tomando medidas ajenas al pensamiento de las mayorías. Incluso se animaron a amenazar con juntar firmas para realizar un referéndum que revoque la ley, la ley “fantasma”.
Convengamos que hay más “auténticos decadentes” y están en las filas de los partidos políticos. La diferencia, que no es poca, es que estos sí tienen una representación democrática, pues fueron electos en las elecciones nacionales o en las internas de sus partidos. Siempre encabeza la fila Fernando Pereira. Dejó su puesto de presidente moderado de la central sindical y se puso el de gladiador de presidente del FA. Todo lo que sale de Torre Ejecutiva le sirve para esgrimir su espada, no importa el tema, todo es tardío e insuficiente, todos lo atacan a él, es la piñata de la plaza Independencia. En conferencia de prensa, luego de conocer el anteproyecto, quiso saber si era del presidente o de la coalición. No es ese el tema, Pereira, el tema es sentarse a estudiar y proponer cambios y, si cabe, oponerse, pero con propuestas y no solo porque salió de Torre Ejecutiva. Primero lo criticamos y luego lo estudiamos, esa es la forma de actuar de la decadencia política. No hay proyecto de gobierno, no hay política exterior, ni económica ni social, no hay nada que sirva para este señor.
Mientras tanto, el tiempo pasa y Uruguay camina. A los dirigentes que dicen que no hay proyectos seguramente les sucede que lo que hay no es lo que les gusta, no es lo que ellos estaban acostumbrados a hacer. Esta vez les toca mirar desde la tribuna y eso les rechina. Se escuchan pavadas, como que el gobierno (su presidente) está nervioso por las encuestas, aunque son los mismos que descreen de las encuestas. El pueblo es sabio y sabe quiénes intentan ayudar y quiénes viven para llevar agua a su molino. En octubre 2024 veremos qué molinos soplan más fuerte, mientras tanto bueno sería que bajaran los decibeles y trataran de no culpar siempre a la prensa de estar flechada.
Sergio Barrenechea Grimaldi
Egresado de la Escuela de Periodismo de Búsqueda,
primera generación 2017