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Santiago Urrutia, piloto: “Con los años entendí que no puedo vivir de lo que la gente piense”
Edad: 30 • Ocupación: Piloto de automovilismo • Señas particulares: Es descendiente de vascos, a lo que atribuye ser cabezadura; cuando lo invitan a un asado lava los platos; hace terapia desde los cinco años
El piloto de automovilismo Santiago Urrutia emigró solo a Italia a los 14 años por el karting. No tiene cábala, pero sí un orden mental: siempre se pone primero el guante y la bota derecha. Anda en bicicleta 70 u 80 kilómetros, y en esas tres o cuatro horas piensa, toma decisiones y revisa cómo se siente. Opina que las redes son una mentira, un juego que hay que aprender a jugar.
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“Se fue de Uruguay a los 14 años. ¿Qué fue lo que más le costó de emigrar viniendo de un pueblo como Miguelete (Colonia)? Lo que más me costó fue el idioma. Terminé segundo de liceo y me fui a Italia, a un pueblo que se llama Salizzole, a las afueras de Verona. En ese lugar estaba la fábrica de mi equipo de karting. No hablaba italiano y me era muy difícil compartir tiempo con mis compañeros; no sabía lo que pensaban de mí. Había algunos españoles que me traducían, pero no estaban todo el tiempo. Las primeras semanas no me costó adaptarme; al contrario, estaba en Disney, todo era nuevo. Llegué a Italia y vi la nieve por primera vez. Con el tiempo fui cayendo en la realidad y en la soledad. Era un niño, me creía grande, sentía que estaba preparado para vivir afuera porque Miguelete me dio mucha calle. Conocía lo que era viajar, pero descubrí que no estaba tan preparado. Después me fui amigando con la situación. Cuando mis padres me preguntaban, yo siempre decía que estaba bien.
¿Le gustaría ser padre? No tengo pareja.
¿Pero es algo que se plantea a futuro? Me gustan los niños, disfruto mucho de mis primas y mis ahijadas. Soy muy familiero, pero no me siento preparado para ser padre; no tengo el tiempo que me gustaría dedicarle a una familia. No lo descarto en un futuro, pero no está en mis planes.
Cuando inicia una carrera y está solo, ¿cómo funciona su mente? Soy un friki con el laburo mental. Un fin de semana de carrera, que empieza los jueves o viernes, lleva una preparación previa, física y psicológica. En general me gusta aislarme con música.
¿Qué escucha? Cumbia, rock nacional. Dos por tres me envicio con algunas canciones que escucho todo el tiempo.
¿Hay algún tema que escuche en particular?Nada fue en vano, de No Te Va Gustar. Por mi padre conozco muchas canciones de Coldplay, U2 y Queen. Siempre que estábamos de viaje él ponía esos temas y no me gustaban. Él me decía que esperara a ser más grande, a cada uno la música le pega diferente.
¿Tiene alguna cábala? No tengo una cábala, pero sí un orden mental: siempre me pongo primero el guante y la bota derecha. Cuando hago eso sé que es momento de trabajar, de clasificar o de entrenar.
Para ser piloto es necesario un entrenamiento específico, ¿cuál es su rutina? Por la mañana hago la parte de fuerza y a la tarde me gusta hacer ruta en bicicleta, ahí hago cardio. Con la bicicleta hago rodadas de 70 u 80 kilómetros, y en esas tres o cuatro horas tengo tiempo para pensar, tomar decisiones y ver cómo me siento. No quiero ser profesional en el ciclismo, pero es un lugar que te mantiene en la humildad porque, en Europa, hay profesionales muy bien entrenados. Es lindo salir en grupo, parar a tomar un café en la ruta; la bici me ayudó mucho en lo mental. Es uno de mis deportes favoritos. Lo que detesto es salir a correr.
Para mí, las redes son una mentira. Son un juego y hay que aprender a jugarlo, por lo menos hasta que las regulen y cada persona que comente tenga que poner su documento para saber de dónde viene el comentario, sea positivo o negativo. Para mí, las redes son una mentira. Son un juego y hay que aprender a jugarlo, por lo menos hasta que las regulen y cada persona que comente tenga que poner su documento para saber de dónde viene el comentario, sea positivo o negativo.
¿Tiene algo que quiera explorar, más allá del deporte? Me gustaría leer un libro; nunca terminé uno. Lo he intentado, quizá nunca encontré uno adecuado. He tratado de leer libros de finanzas. Me gustaría estar en la playa leyendo un libro, es algo que me tengo que proponer.
¿Cómo se lleva con la exposición pública? No me gusta para nada. Por el hecho de ser deportista me hice conocido en Uruguay, pero el automovilismo funciona de manera muy distinta a otros tipos de deportes. Cuando me fui a vivir a Europa tenía que pagar para correr, no tenía un sueldo. Esto me llevó a tener que visitar empresas uruguayas en busca de recursos. También me llevó a juntarme, por ejemplo, con el presidente de la República o con gerentes de empresas públicas. Eso me hizo conocido. Tuve que visitar programas, ir a la tele, pero la exposición nunca me gustó ni me va a gustar; es parte de mi laburo y lo tengo que aceptar. Tampoco es que no pueda salir a la calle: voy a Corea del Sur y no me conoce nadie; además, el uruguayo es buena onda y siempre me ha tratado con cariño.
¿Cómo hace para mantener su salud mental teniendo presencia en redes? Para mí, las redes son una mentira. Son un juego y hay que aprender a jugarlo, por lo menos hasta que las regulen y cada persona que comente tenga que poner su documento para saber de dónde viene el comentario, sea positivo o negativo. La realidad para mí es llegar a Uruguay y tener una charla con mi madre o con mi padre, o juntarme con mis amigos a comer un asado. Solo comparto cosas de mi trabajo, no de mi vida privada. Puedo subir compromisos por contrato o cosas de la carrera. Hay gente que sí lo hace y pasó a ser su trabajo; hay que abrir la cabeza, no todos somos iguales, pero yo lo detesto. Siempre digo que el día que deje de correr voy a borrar mis redes. Vengo recibiendo comentarios negativos desde los 14 años. En 2012, cuando recibí el apoyo de Ancap, me dieron un palo tremendo. Ponían cosas como: “Están apoyando a este niño”, y me partían al medio. También tengo que decir que mucha gente me dio para adelante. Con los años entendí que no puedo vivir de lo que la gente piense; sé lo que soy, lo que valgo, las cosas que he hecho, en el acierto o en el error, y de esa manera voy para adelante. Pero hoy en día la IA (inteligencia artificial) es un peligro, se pueden hacer millones de cosas con ella, eso es duro.
¿No le gusta usar la IA? Sí, la uso, no me quiero quedar atrás, quiero aprender. El mundo va avanzando más rápido de lo que uno piensa, es una locura. Estoy en contra cuando intentan manipular la información. Ya han probado autos pilotados con IA, pero no llegan a la velocidad de un piloto humano. Es de las pocas cosas que creo que la IA nunca va a poder superar al hombre, pero no sé lo que va a pasar en 20 años.
¿Cómo es ante el volante cuando no compite? No me gusta manejar. Me gusta ir tomando unos mates, escuchando música, pero tengo que tenerle confianza al chofer.